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Nacional celebró una victoria muy importante

Fútbol > EL ANÁLISIS

Otra victoria de Nacional o la importancia de aprender a ganar cuando no se juega bien

Tan trascendente como jugar bien, es saber ganar y conseguir tres puntos relevantes cuando no se encuentra el mejor juego, y eso hicieron los tricolores ante Danubio

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25 de junio de 2022 a las 18:38

Hace 25 años, una cancha como la que presentó Danubio este sábado ante Nacional, hubiera sido para aplaudir. En las décadas anteriores, la tierrita que volaba cada vez que un jugador le pegaba a la pelota, era el común denominador.

Hoy, ya con otro paladar, el futbolista se acostumbró a canchas mejores en Uruguay. Por eso, después de esos 25 años, en este 2022, hay que decir que el campo de juego de Jardines estaba muy mal.

¿Por qué se escribe de esto? Porque hay que valorar el triunfo de Nacional, hay que darle la trascendencia que tuvo por varias razones. Una de ellas, porque su rival, que, a la larga, se vio perjudicado en la jugada del gol tricolor por la pifia de Gerónimo Bortagaray, está mucho más acostumbrado a jugar allí.

Era un partido bisagra para el equipo de Pablo Repetto. En tres días más, recibe a Unión de Santa Fe de Gustavo Munúa por los octavos de final de la Copa Sudamericana, y eso estaba en el inconsciente de todos. Futbolistas y cuerpo técnico.

Leandro Lozano subió escasas veces por su lateral zurdo

En estos casos, los jugadores se cuidan más, no arriesgan tanto y tienden a bajar su nivel.

Nacional se sobrepuso a eso y a un primer tiempo para el olvido en el que Danubio generó más juego y en el que se pareció más a un equipo de Jorge Fossati.

Porque, hay que decirlo también, Nacional prácticamente no pateó al arco en los primeros 45 minutos. Y eso es grave para un grande.

El plan de juego de los locales fue diferente al de Nacional que no encontró nunca el arco de Esteban Conde en una primera parte para tirarla por la ventana.

Por arriba, le fue imposible porque los zagueros danubianos se pararon muy bien. Por abajo, no se vio casi nada de Diego Zabala por derecha, ni de Alex Castro por izquierda. Pablo Repetto los rotó, los cambió de punta, pero tampoco apareció su impronta.

Alex Castro sigue desilusionando con su juego

¿Hasta cuándo el colombiano Castro será titular en Nacional? Prácticamente nunca desde que llegó, completó un partido al menos aceptable.

Esta vez, no encontró el desborde y el equipo sintió la ausencia de Camilo Cándido por suspensión. Tampoco lo ayudó mucho por izquierda Leandro Lozano, quien pasó muy poco a la ofensiva.

No existieron las transiciones rápidas, pero no por el estado de la cancha, sino porque casi ni se buscaron.

Esas son las cosas que quedaron en el debe de Nacional. Un primer tiempo pobre, en el que se vio superado.

Pero ya de entrada en el complemento, se vio otra cara, otras ganas y Zabala estuvo muy cerca de anotar.

Emmanuel Gigliotti estuvo lejos de su nivel

El juego no solo se emparejó, sino que la iniciativa, la pelota y las -escasas- llegadas, tuvieron un solo protagonista que era Nacional. Danubio se borró de la cancha.

Pero, como suele ocurrir en varios partidos del fútbol uruguayo, se jugaba lejos de los arcos y eso conspiraba contra el que más quería que era el tricolor.

Pablo Repetto fue inteligente apostando a variantes que dieron en la talla. Tanto los ingresos de Alfonso Trezza por el inexpresivo Castro, como el de Leandro Otormín por Emmanuel Gigliotti -cansado, tal dijo el técnico luego del partido-, abrieron más la cancha y le dieron otras armas al equipo.

A partir de allí se vio una intención más sana de vulnerar las marcas, de crear juego, sin llegar al fútbol químicamente puro.

El Pumita Rodríguez pidió perdón a los hinchas de su exclub, Danubio, por el gol que anotó

Ante un juego que se tornó tan esquemático por parte de ambos -y en una cancha imposible para jugar como se explicó-, era necesario que alguien rompiera el molde.

Y fue el Pumita Rodríguez. ¿Tuvo suerte? Sí, pero estaba donde debía, y aprovechó una chance fundamental en el momento más esperado.

Hablando del mal estado de la cancha, es imposible pedirle a un futbolista de cualquiera de los dos equipos, que improvise, que invente con la pelota, que tenga tendencia a la obsesión de buscar el arco de enfrente con criterio.

Hay que valorar el tono de la victoria y el mensaje que les envía a los rivales de arriba.

Ganó en una cancha difícil, ante un rival complicado, y sin mostrar el juego que venía mostrando.

Volvió a tirarle presión a su archirrival, Peñarol, al cual le sacó ocho puntos nuevamente en la punta de la Tabla Anual.

Franco Fagúndez entró poco en juego

Fue un gran triunfo, jugando muy lejos de lo que puede. Pero no siempre se gana bien. Los equipos destinados a ser campeones, muchas veces ganan así.

Es importante aprender a ganar cuando no se juega bien y contra Danubio, Nacional jugó un partido bastante pobre desde lo futbolístico, pero se llevó la victoria tan esperada, el resultado que había ido a buscar.

Fue un triunfo clave en un momento clave. Eso es lo que logran los grandes equipos.

Danubio se perdió en la intrascendencia luego de haber jugado un buen primer tiempo. En el complemento, desapareció de la cancha, y eso es algo que suena a pecado en los equipos de Fossati.

Nacional festejó por saber aprovechar el momento y porque también aprende sobre la marcha. No siempre se gana jugando bien. Ningún equipo del mundo lo hace.

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