Dólar
Compra 37,20 Venta 39,70
16 de octubre de 2011 22:01 hs

En la Plaza de Deportes de Bella Unión había una pista de 75 metros. Pero en la década de 1990 el huracán del pádel le pasó por arriba con dos canchas. Por eso Heber Viera empezó a correr en la calle. En pocos lugares del mundo podría surgir de ahí un velocista de nivel internacional: uno de ellos se llama Uruguay.

Veloz por naturaleza y ambicioso por las condicionantes del humilde medio en el que tocó crecer, Heber quiso ser futbolista.

Hizo baby fútbol en Cerrito, jugó en Uruguay Defensor cuando estos se fusionaron, en General Rivera y llegó a la selección de Bella Unión.

“Un día clavé un golazo de tiro libre en el Atilio Paiva Olivera con la sub 16. No me lo olvido más. Era zurdo”, recordó a El Observador.

Con “el William”, como lo llaman en Bella Unión, el equipo jugaba fácil: el 10, Rodrigo Fagúndez, tenía que meter el pase entre líneas. Y el pique de Viera era demoledor.

Por eso, Jorge Arregín ya lo había seleccionado para correr y Jorge Javier lo llevó al Nacional sub 18 de Durazno en 1993. Ganó en 100 y 200 metros llanos. Todo un anuncio de lo que vendría.

En 1995 lo fue a buscar el entrenador Juan Carlos Hackenbruch para correr en Montevideo. Se pasó dos años yendo y viniendo en ómnibus.

Tiempos complicados donde su madre no podía pagarle el pasaje y donde la familia del velocista José García y su entrenador le abrieron las puertas de la capital.
“Yo quería ser futbolista pero también quería crecer y el atletismo fue el que me presentó la posibilidad y no quise desaprovecharla”, expresó.

Viera forjó así una carrera increíble para un medio tan amateur como el uruguayo: 16 años, tres mundiales, tres Juegos Olímpicos, dos Juegos Panamericanos, múltiples podios sudamericanos e iberoamericanos.

Hasta que un día dijo basta. En 2009 paró a mitad del año por el nacimiento de su hija Maia. El año pasado largó al no obtener la claisificación para el Íbero de San Fernando. Retomó en noviembre. Pero el cuerpo, ya con 32 años, le pasó factura.

En el Sudamericano de Buenos Aires (junio) las marcas no le respondían. Los Juegos de Guadalajara se cayeron y el proyecto del cuarto Juego Olímpico también. Era el tiempo de retirarse.

“Ya lo sentí cuando mis compañeros se fueron ahora a Guadalajara. Lo voy a extrañar cuando llegue un Darwin (Gran Prix uruguayo) o un Juego Olímpico, pero tenía que tomar esa decisión”, reflexionó.

Con los pesitos que entraban en concepto de becas, premios o auspicios, le dio para comprar una casa en Salinas donde vive junto a su señora Sandra y sus dos hijos.
Anda en COT. Idas y venidas a Montevideo donde estudia para recibirse de entrenador de atletismo. Otras a Maldonado donde tiene el proyecto de trabajar en Campus para formar talentos junto a Ruben Techeira, otro ex compañero de velocidad.

En el Nacional que se disputará entre el 12 y 13 de noviembre en el Parque Batlle correrá su última prueba. En calidad de homenaje.

Al velocista que logró quebrar las marcas añejas de Walter Pérez y Mario Fayos. Al blanco más veloz del mundo de la temporada 1999 por sus 10.15 en el Sudamericano de Bogotá. Al desconocido que le ganó una serie de 200 m a Dwain Chambers en Edmonton 2001. Pero, más allá de los logros, al tipo que en el atletismo lo quieren todos.

Más noticias de Referí

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos