En setiembre de 2008 vivimos dos circunstancias económicas extraordinarias que alteraron nuestra comprensión de los fenómenos mundiales. La primera circunstancia extraordinaria fue el exuberante comportamiento de los mercados de commodities alcanzando picos de valores inusualmente altos en los meses de julio, agosto y setiembre. Un cierto fantasma malthusiano recorrió el mundo, alentando a los grandes fondos de inversión a buscar en esos activos una opción fácil de rentabilidad de corto plazo en los granos, impactando indirectamente en el precio de las carnes. Como referencia, el ingreso promedio por tonelada de carne vacuna de Uruguay (equivalente peso canal) superó largamente los US$ 4.000 y nuestros exportadores tuvieron la desconocida posibilidad de “formar precio”, al menos durante algunas semanas de agosto.
Parecido no es lo mismo
Columna de análisis de Pablo Caputi Aguirre en El Observador Agropecuario