Peñarol jugó muy buenos 20' iniciales ante City Torque con una presión que llevó hasta el área del rival para apretar sus salidas.
Fue muy interesante el rol que jugó en esa presión Cristóforo yendo sobre Álvarez Wallace.
El equipo se paró con un 4-1-4-1 con Damián García de tapón y Cristóforo y Cabecita Rodríguez como interiores, y Méndez-Mansilla como extremos, bastante replegados para tomar de referencias a los carrileros rivales, Pizzichillo y Álvarez que le intentaban dar amplitud a City Torque.
Esa presión intensa y decidida le permitió a Peñarol fijar el juego en campo rival y a Rodríguez cambiar las orientaciones del juego con su habitual lectura de juego y calidad de pases en corto y largo.
Esta vez, a diferencia del partido ante América, Mansilla no estuvo tan preciso en los últimos metros y Méndez arrancó bien las jugadas pero no fue preciso en el último pase. La Joya Hernández no tuvo así abastecimiento y las dos chances de anotar llegaron con remates de afuera del área.
Después, cuando la intensidad de la presión bajó y City Torque logró pasar la barrera inicial y ganarle la espalda a los medios, se volvió un equipo muy peligroso con su tridente ofensivo donde Palacios desnivela en el uno contra uno, Siri pone largas carreras potentes y Guerrero tira diagonales muy peligrosas.
El celeste generó las más claras y terminó mejor más allá de dos llegadas de ímpetu del carbonero en el cierre del primer tiempo
¿Tiene con qué cambiar este panorama Darío Rodríguez para el segundo tiempo?