31 de enero de 2013 18:32 hs

Cuando el ministro Tabaré Aguerre anunció el viernes 25 de mayo de 2010 en la cooperativa Jumecal que pensaba reorientar los recursos del Fondo Granjero y la creación de un “fondo de catástrofe” para atender los efectos negativos del clima, quizás no pensó que habría que usarlo tan pronto.

Es que, si bien aún no se conoce la cifra exacta de los daños ocasionados por el temporal de viento y granizo, que cayó el jueves 24 de enero pasado sobre el corazón frutícola del país, algunos datos llevan a pensar que el perjuicio para los productores será importante.

La foto de portada de El Observador en su edición del sábado pasado pudo más que mil palabras: sobre la palma de una mano, un huevo y una de las piedras –que cayó sobre la fruta a punto de cosecharse– del tamaño del huevo.

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La preocupación sobre el balance final del temporal, en lo productivo, se reafirmó cuando la directora de la Dirección General de la Granja, Zulma Gabard, le dijo al programa Tiempo de Cambio, de radio Rural, que la superficie de frutales dañados alcanzaría a “más de 3.000 hectáreas, y hasta podrían llegar a más de 4.000 hectáreas”.

Según la última encuesta frutícola de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), publicada en octubre pasado, reveló que en la zafra 2011/2012 los montes frutícolas en producción alcanzaron las 6.500 hectáreas.

La producción del sector frutícola venía en baja. En la manzana, por ejemplo, el rendimiento de la última cosecha cayó 30%, respecto a la zafra anterior, convirtiéndose de esa manera en el registro más bajo de los últimos 10 años. Como contrapartida, en pera el rendimiento creció 22%.

Precisamente, Gabard reconoció que ambas frutas fueron las más castigadas por el temporal de la semana pasada, ya que la cosecha de pera estaba en la cúspide y la de manzana comenzaría en los próximos 15 días. Cabe acotar que la manzana encabeza la producción frutícola, con más de 50.271 toneladas, de un total de 102.070 toneladas de fruta de hoja caduca producida en 2011/2012.

Le sigue el durazno (21.920 toneladas); la pera (18.268 toneladas); el membrillo (5.960 toneladas); la ciruela (3.378 toneladas); y el nectarino (2.273 toneladas), según DIEA.

La mayoría de la producción frutícola va fresca para la mesa de los uruguayos, ya que, por ejemplo, solo se exportó el último año el 11% de la producción total de manzana y pera, y apenas un volumen importante de manzana y membrillo es absorbido por la industria.

Durante aquella mañana fría de mayo de 2010, cuando el ministro recorrió la zona de Melilla y El Colorado, pidió a los granjeros ponerse en marcha revisando el paquete tecnológico y anunció la creación de una mesa sectorial de fruta de hoja caduca.

Para el ministro de Ganadería, el camino a recorrer incluye definir un objetivo comercial y desarrollar capacidades. El fondo de catástrofe para atender los efectos negativos del clima también incluye un subsidio para fomentar seguros y planes de negocios para la exportación.

Ahora parece que el destino se cruzó una vez más para frenar –o al menos retrasar– el despegue de la granja uruguaya y tal vez se complicó un poco el objetivo de incrementar la producción para exportar, como aspira Aguerre.

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