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Política, inclusión, competencia y dinero: claves de la discusión más grande del rugby mundial

World Rugby comunicó este miércoles su plan para crear una liga mundial de selecciones; el rol de Sudáfrica y Francia se vislumbran como clave

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06 de marzo de 2019 a las 17:27

Escocia e Italia de un lado con respaldo de los países del Seis Naciones; los países emergentes -con Agustín Pichot capitanéandolos- del otro. Y Francia y Sudáfrica que pueden ser el fiel de la balanza. En eso está la gran batalla del rugby mundial que libra por estas horas, y que tiene al deporte en medio de un estado de revolución.

World Rugby publicó este miércoles un extenso comunicado y un video, dando lo que se le reclamaba hace días: detalles sobre la Liga Mundial, el proyecto del que solo se habían escuchado versiones, algunas muy perjudiciales para las naciones en desarrollo porque podría generar una grieta gigante al crear una liga cerrada entre los 12 mejores equipos del mundo.

Aquí, una guía para entender lo que se habla, los planes anunciados y las negociaciones tras bambalinas.

El proyecto

Tras días de extrema discusión y críticas en redes sociales, World Rugby salió al paso este miércoles y comunicó su idea: una Liga Mundial compuesta por dos divisiones de 12 naciones cada una, más una tercera de 32. 

Las dos divisiones superiores estarán divididas en dos conferencias: una europea y la otra de resto del mundo. En la división A, la conferencia europea estará integrada originalmente por los países del Seis Naciones, y la del resto del mundo por los del Rugby Championship más los dos siguientes equipos del ranking, por fuera de Europa (hoy serían Japón y Fiji). 

La conferencia norte se disputará durante la ventana actual del Seis Naciones (febrero-marzo) y la del resto del mundo en la de The Rugby Championship (agosto-octubre). Además, en la ventana de noviembre se jugarían los partidos inter conferencia, y en la últimas dos semanas las semifinales y final. La ventana de junio se eliminaría.

El modo de disputa se repetiría en la división 2, que, según World Rugby, también definiría sus equipos de acuerdo a las ubicaciones en el ranking mundial. De hecho, Los Teros nunca cayeron más abajo que el puesto 24, por lo que, si el proyecto fructifica, serán parte de esa división.

La división 3, según el proyecto, se dividiría en las mismas dos conferencias, y en otros cuatro subgrupos continentales, aunque esa división es la que tiene menos detalles confirmados.

En otro cambio clave para las naciones emergentes, se manifiesta como probable que los mundiales pasen de 20 a 24 equipos a partir de 2027.

¿Por qué se necesita una nueva competencia?

En los últimos tiempos el mundo del rugby ha llegado al consenso de que la competencia internacional necesita cambios. El 56% de los partidos de selecciones son amistosos, lo que genera poco incentivo en venta de entradas y derechos de televisión. 

A su vez, las uniones nacionales europeas sienten la presión de las ligas de clubes de Francia e Inglaterra, cada vez más poderosas y que complican cada vez más el accionar de las selecciones y la elaboración de los calendarios. Por su parte, el sur tiene cada vez un mayor problema para retener el talento ante la lluvia de dólares de Europa. En ese sentido, la posibilidad de un nuevo proyecto de competencia de selecciones se viene discutiendo desde hace tiempo.

La polémica

El gran punto de discusión en estos días ha sido la  la posibilidad de ascensos y descensos entre las dos divisiones. Un informe del New Zealand Herald la semana pasada desató la polémica, al asegurar que estaban muy avanzadas las negociaciones para la creación de la Liga Mundial, proyecto presentado originalmente por el vicepresidente de World Rugby, el argentino Agustín Pichot. Pero el proyecto filtrado por el Herald tenía un cambio fundamental respecto al plan de Pichot: establecía una liga de una sola división, de 12 equipos, sin ascensos ni descensos y con la presencia de Estados Unidos y Japón además de los equipos del 6N y del TRC. 

Con eso, la gran mayoría del rugby mundial perdería, por 10 años como mínimo, la posibilidad de jugar ante los mejores del mundo, creando una gigantesca grieta en el rugby internacional.

Buena parte de los países del Tier 2 y de los fans reaccionaron con indignación, además del Sindicato Mundial de Jugadores, que además se quejaba de que no había sido consultado y que el proyecto elevaba sensiblemente la cantidad de partidos y con eso, la posibilidad de lesiones.

Las críticas no se hicieron esperar, sobre todo de parte de las naciones emergentes y del sindicato mundial de jugadores. Incluso Pichot salió muy duro: en una entrevista con El Observador, expresó estar convencido de que alguien había filtrado “la peor versión del proyecto” para que fracasara.

Por eso el comunicado de World Rugby se menciona específicamente el tema: “Corresponde a World Rugby defender y representar a todo el juego, no solo a la parte superior del juego, y estamos comprometidos a trabajar con los representantes de los países y los jugadores para garantizar una solución equitativa que funcione para todos. Contrariamente a los informes, nuestra competencia propuesta ofrece oportunidades para que todos los equipos compitan en el nivel superior si cumplen con los méritos, con ascensos y descensos previstos”.

Sin embargo, en el mismo comunicado reconoce que “como el modelo propuesto incorpora competiciones que no son propiedad ni están dirigidas por World Rugby, no todas las partes están actualmente a favor de la promoción y el descenso inmediatos. Continuamos considerando los comentarios, pero seguimos absolutamente comprometidos con un eventual camino para todos”.

Ahí está la clave de la pelea política: según informó el Daily Telegraph, Italia y Escocia han hecho saber su cerrada oposición a un sistema de ascensos y descensos, algo coherente con el hecho que son los que tienen más cerca a los países del Tier2. 

La organización del Seis Naciones -que es independiente de la asociación continental Rugby Europa o de World Rugby- siempre mantuvo como innegociable la posibilidad de sumar nuevos socios, sea Argentina en 2007 o Georgia en los últimos años (los georgianos superan a Italia en el ranking, aunque perdieron el último partido entre ellos). Sostienen que el torneo ya es rentable con ese formato y que todo cambio atentaría contra ese buen modelo de negocios.

La clave: Francia y Sudáfrica

Según informaron fuentes dirigenciales a Referí, la clave de las gestiones políticas del Tier2 apuntan ahora a Francia y Sudáfrica, como los dos mayores impulsores históricos de la universalidad del rugby. Francia desde las épocas del los mundiales juveniles FIRA, cuando por fuera de las islas británicas decidió empezar a jugar mundiales con países emergentes, incluido Uruguay o Rumania. De hecho, en su campaña para ganar la sede del Mundial 2023 Francia apeló a es universalidad histórica para conseguir voluntades. Sudáfrica es mirado y buscado por su larga apuesta al desarrollo de otros países, como Namibia o Argentina, a los que ha invitado a tener equipos en sus competencias nacionales.

Nueva Zelanda marcó su postura contraria a un proyecto sin ascensos y descensos, una buena noticia teniendo en cuenta que no ha sido de los más involucrados en las decisiones. Si bien tiene una tradición de mucha cercanía a las islas británicas, también tiene la responsabilidad regional de no cerrarles el paso a las islas del Pacífico.

https://www.elobservador.com.uy/nota/avanza-el-ambicioso-plan-para-reformar-el-rugby-de-selecciones-2018103221516 

Dudas

Aunque el anuncio del miércoles trajo tranquilidad a los países del Tier 2, no todas las preocupaciones están despejadas. Por un lado, el nuevo formato tendría una grieta, ya que solo serían dos los países que podrían jugar test matches anuales ante los Tier1. Eso no afecta hoy a Uruguay, que por ahora no está al nivel de poder reclamar partidos ante los Tier 1, pero sí para Georgia, Tonga o Samoa, que en los últimos años habían empezado a tener partidos ante los equipos Top. En cambio Los Teros se asegurarían 11 partidos ante equipos Tier 2, algo que hoy le cuesta conseguir. Sí afectaría a Uruguay a mediano plazo, si llegara a colocarse entre los países top del Tier 2, porque solo podría ascender para poder tener la chance de jugar con los top.

Pero además, mientras no haya una resolución sobre los ascensos y descensos, todas las comunicaciones de World Rugby no pasarán del papel. Más allá de detalles operativos, esa es la gran decisión de la que depende el cambio de la competencia internacional. De eso depende el cambio más grande del deporte desde el ingreso al profesionalismo, en 1995.

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