Durante las horas en que el presidente José Mujica participó en la cumbre sobre desarrollo sustentable Río+20, que terminó ayer en Barra da Tijuca (Brasil) con la participación de 193 delegaciones de países de todo el mundo, realizó, entre otras actividades, un "sondeo" de opiniones entre los mandatarios para saber cómo piensan que puede comportarse la economía mundial frente a las turbulencias en Europa. Mientras esperaba su turno para hablar el miércoles ante el plenario de la cumbre gestionada por la Organización de Naciones Unidas (ONU), fue preguntando a los presidentes que conocía y otros que le fueron presentando. Rafael Correa (Ecuador), Evo Morales (Bolivia), Manuel Santos (Colombia), Mariano Rajoy (España), entre otros, fueron quienes recibieron la consulta de Mujica.
Al otro día sobre la nochecita en su amplia habitación del piso 35 del hotel Windsor Atlántica, frente a la playa de Copacabana, el presidente dijo que el resultado del sondeo era claro: pesimismo.
"En una cantidad de presidentes, de todas las latitudes, hay una visión pesimista, muy pesimista sobre el futuro inmediato de la economía mundial", aseguró Mujica al final de la charla con los medios uruguayos que lo siguieron en la gira, entre los que se encontraba El Observador, a minutos de partir hacia el aeropuerto internacional de Río rumbo a Montevideo.
"Hay gente que ya está sintiendo la retracción en su mercado por caída de compras desde Europa, etcétera, y lo que se veía como un temor, hoy para muchos presidentes es un dato de la realidad. Y les puedo decir que es la cosa que más me dediqué a sondear", advirtió.
Preguntado Mujica si comparte la visión que recogió entre presidentes de todo el mundo, spondió: "¿Y qué quiere que le diga? Comparto".
Según comentó un integrante de la delegación uruguaya en Río de Janeiro, a Mujica le llamó la atención el discurso del presidente de Francia, François Hollande, quien se comprometió a seguir la hoja de ruta marcada por las naciones participantes en la cumbre, pero alertó por los aportes económicos que no podrán dar muchos de los países comprometidos por la crisis en la eurozona.
Alertas y ausencias
En sucesivas reuniones del Consejo de Ministros, Mujica ha manifestado su preocupación por los impactos que podrá tener la crisis en Uruguay. La visión es compartida por el vicepresidente Danilo Astori y los ministros que responden a él, y que manejan la economía. De hecho, el ministro Fernando Lorenzo (Economía y Finanzas) incluyó la advertencia en su exposición conceptual de la Rendición de Cuentas, que el gobierno deberá presentar al Parlamento antes del 30 de junio. Pidió allí prudencia en el gasto e incluso alertó por la suma del impacto que tendrán las trabas comerciales de países vecinos, a raíz de la crisis del norte.
La crisis estuvo presente durante todas las jornadas de Río+20, que sobre el jueves viró su atención a la crisis institucional en Paraguay, con el juicio político al presidente Fernando Lugo por parte de la oposición, y los comentarios sobre la intención de legalizar la marihuana del Estado uruguayo. Esa inquietud sobre el futuro de la economía se vio reflejada, según manejaban en la organización, en ausencias importantes registradas de antemano. Algunos hablaron de "falta de pulso" para organizar la cumbre, pero lo cierto es que tres nombres claves estuvieron ausentes para la firma del acuerdo mundial que pretendió ser de largo alcance: el presidente de Estados Unidos, Barack Obama; el primer ministro del Reino Unido, David Cameron; y la canciller alemana Angela Merkel.