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Primer mes del nuevo CPP bajó a la mitad cantidad de presos que entran en el Comcar

El comisionado parlamentario reclamó que el Estado genere centros de rehabilitación paralelos a las cárceles

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15 de diciembre de 2017 a las 11:18

Durante noviembre, que fue el primer mes de funcionamiento del nuevo Código del Proceso Penal (CPP), la cantidad de presos que ingresaron al Complejo Carcelario Santiago Vázquez (ex Comcar) fue la mitad de lo que venía siendo. Así lo aseguró el comisionado parlamentario para el Sistema Penitenciario, Juan Miguel Petit, al programa En la mira de VTV.

El descenso de la prisionización es un fenómeno que se ha dado en otros países donde se hizo la misma reforma del proceso penal por la que atravesó Uruguay, según dijo en varias oportunidades el fiscal de Corte, Jorge Díaz, al citar el ejemplo de Chile.

Y en los hechos, los fiscales y jueces disponen ahora de alternativas a la pena de prisión, como los mecanismos de la suspensión condicional del proceso y el juicio abreviado, a lo que se llega luego de diversos pactos que pueden acordar las partes litigantes en los juicios. A eso se suma que se ha podido llevar a juicio a un porcentaje menor de personas que que antes de la implementación del nuevo código.

La cárcel, dijo Petit al celebrar este dato, "no es una buena solución" que pueda acabar con los problemas de fondo que llevan a que muchos sujetos cometan delitos menores, para los cuales es necesario otro tipo de medidas.

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"Por ejemplo, encerrar durante uno o cinco años a una persona que cometió un delito leve, en donde no lesionó a nadie, sin condiciones ideales para su rehabilitación, no solamente no es bueno, sino que hace que se deteriore más y golpee por otra puerta con un delito mucho más grave", aseguró el comisionado.

Según el experto, el Estado debería crear, afuera de las prisiones, centros que contribuyan a la reinserción de los reclusos sin que pierdan "contacto con su familia, y en donde puedan educarse, dejar sus adicciones, trabajar y resolver su problemática", también para los casos en que los imputados no hayan incurrido en delitos de gravedad.

Uruguay tiene en sus cárceles cerca de 11.300 presos, un índice de prisionización de los más altos del mundo, "con muchas personas que deberían estar recibiendo otros mecanismos para su rehabilitación". Y esto, para el comisionado, es un asunto de gravedad, especialmente si se atiende al dato de que todos los años salen en libertad 6.500 reclusos que cumplieron condena en un ámbito que aún está lejos de garantizar la "reeducación", como exhorta la Constitución de la República.

"¿Y cómo salen? ¿En qué condiciones se rehabilitaron? –se preguntó Petit–. Es importante que sea un espacio intenso y saturado de políticas sociales, y que afuera los esperen mecanismos de recepción" para continuar con el proceso rehabilitador, concluyó.

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