13 de julio de 2012 14:12 hs

Abrirse a nuevas realidades, poner el foco en los sistemas de producción e intercambiar información y conocimientos con productores y técnicos fueron “los objetivos cumplidos” en la Gira CREA 2012 por Estados Unidos (EEUU), dijo a El Observador Agropecuario el coordinador general de la Federación Uruguaya de grupos CREA (Fucrea), Diego Sotelo.

La delegación de 41 integrantes, entre productores, asesores y técnicos CREA, visitó EEUU entre el 16 y el 30 de junio pasado para conocer lo que se hace en ganadería, agricultura e investigación en la principal potencia mundial.

A su regreso, Sotelo recordó que la visión sobre la ganadería estadounidense comenzó cuando llegaron a Denver, la capital del estado de Colorado, donde visitaron establecimientos dedicados a la cría vacuna y otros donde se hace el engorde a corral. La visión de los sistemas de producción obtenida en Colorado fue luego complementada en la recorrida por el estado de Wyoming.

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La recorrida permitió al grupo sacar una fotografía del estado actual de la ganadería de EEUU. El stock viene en caída, pero ello lo han compensado con el peso de los animales, que se faenan con 650 kilos o más y la industria logra carcasas entre 350 y 380 kilos, porque se obtienen rendimientos promedio de 63%, reseñó Sotelo.

Ese logro en parte se explica porque el principal mercado es el interno y a los estadounidenses les gusta la carne con grasa. “Los animales se faenan entre los 20 y 30 meses. Los que tienen menos edad se faenan para el mercado de Japón, muy gordos y con mucha grasa.

Otra característica es que el 60% del ganado “es negro, no solo Aberdeen Angus; tiene el cuero negro”, contó Sotelo. El 20% de la faena es realizada bajo el protocolo Angus Certificado.

En un planta de faena, el grupo CREA pudo comprobar que la industria trabaja animales estandarizados, facilitada porque el destino es el mercado interno y no varios mercados, lo que ahorra costos.

Por los predios

Sotelo relató que visitaron al productor Andy Lawrence, que tenía un stock de 150 animales, de ellos 120 eran vacas, en un establecimiento de 5.000 hectáreas, de suelos malos. Así que tenía más de 20 hectáreas por vaca que es el promedio para la zona y vendía los terneros de 300 kilos, que es lo habitual.

“Le empezamos a cuestionar la eficiencia de esos terneros. Tenía una situación de sequía muy importante, no accedía al riego, no tenía pasturas mejoradas, pero las vacas estaban en excelente estado y los terneros también en base a una fuerte suplementación con fardos y raciones. Pero nos contestó que había mejorado, que el tipo de vaca era muy buena, que el tipo de ternero de 300 kilos era lo que buscaba el mercado”, contó Sotelo. Al final del intercambio, el productor concluyó: “Esto es lo que yo sé hacer”.

El grupo CREA visitó EEUU “en el momento de mejores precios para la cría. Nos decían que es el eslabón de la cadena que está recibiendo la mejor proporción de la ganancia de la cadena”.

El criador vende el ternero al recriador o stocker, que “tiene los terneros un año, con ganancias en primavera de un kilo por día en base a pasto –puede haber suplementación–, los lleva a 450 kilos y los vende al feedlot o corral de engorde. Este le suma en 100 o 120 días los kilos que necesita para llegar a los 650 con los que entran a la faena. Esa es la cadena de la producción, donde los animales siempre están bien polenteados. Hacen autoconsumo en el campo solo para los terneros. Si no hay pasto, suplementan”, contó Sotelo.

La mayoría del ganado se produce en feedlots, pero en la actualidad los corrales de encierro están trabajando al 60% de su capacidad, al igual que la industria frigorífica, “igual que en Uruguay”, comentó el coordinador de Fucrea. La rentabilidad de los feedlots “ha sido negativa” en los últimos cuatro o cinco años, acotó Sotelo. Hay una tendencia a la concentración y quedan por el camino productores de tipo familiar. De esa forma, corrales grandes “aunque hagan un margen pequeño por cabeza tienen un resultado positivo”, así como pueden comprar maíz o subproductos a un precio más barato en momentos de oscilación del mercado.

Aunque el mercado cárnico interno está un poco depreciado, el deseo de comer carne vacuna de los consumidores alienta seguir con la producción. Además, hay nichos de mercado para la carne natural, para carne a pasto (green feed) y para carne orgánica.

Preocupa la caída del consumo de carne

Por otra parte, Sotelo dijo que en EEUU “están preocupados porque cada vez tienen menos carne por habitante, lo que provoca que esté cada vez más cara, aunque aclararon que hasta ahora el consumidor lo afronta”.

Según Sotelo, en la principal potencia mundial “disminuyó el stock vacuno y se mantuvo la producción, pero en el último año comenzó a disminuir también y está previsto que siga bajando. Y lo que ya tienen determinado es que el consumo de carne por habitante viene bajando y el precio viene subiendo por la baja oferta, así como también crece el costo de los insumos”.

El coordinador de Fucrea remarcó que “la preocupación es que la elasticidad es muy baja y temen que el público empiece a abandonar la carne por otros sustitutos. No le tienen miedo a las generaciones adultas pero sí a las jóvenes, que son las que rápidamente pueden cambiar y por el precio pasarse al pollo, al cerdo o al pavo”.

Sotelo recordó que los estadounidenses “consumen menos carne que los uruguayos. Y consumen más carne de pollo y de cerdo, como en todo el mundo, cadenas que tienen una eficiencia más alta”. Por otra parte, otro tema es que “cada tanto aparece alguna noticia relacionada a la producción de carne que genera alarma pública, como la divulgación de casos del mal de la vaca loca. Después pasa y el consumo se recupera”, acotó.

Si bien en ganadería casi no existen, los productores estadounidenses están preocupados porque “a partir del año próximo se terminan todos los subsidios que otorgó el gobierno a la producción”.

Una visión agrícola y del mercado

Los productores CREA, que habían empezado la Gira 2012 por Denver, Colorado, se trasladaron luego al cinturón maicero de EEUU para ver la producción agrícola.

Primero aterrizaron en Chicago, donde visitaron la Bolsa de Valores para conocer “cómo funciona y cómo es la cobertura de riesgos”, relató a El Observador Agropecuario el coordinador general de Fucrea, Diego Sotelo.

Luego recorrieron campos en los estados de Illinois y de Iowa, que integran el cinturón maicero donde se produce 70% de los granos de EEUU, y vieron cultivos implantados y en pleno desarrollo. Campos muy limpios, fértiles y de muy buena profundidad de suelo.

El rinde promedio de maíz es 12.300 kg/ha. El ingreso neto es de US$ 511/ha. La soja 4.400 kg/ha promedio, con un ingreso neto de US$ 292/ha. Eso explica por qué se planta 70% de maíz y 30% de soja. El promedio de superficie dedicada a la agricultura es de 450 ha por productor, una parte propia y otra arrendada.

La tierra para agricultura en propiedad vale US$ 25.000/ha, mientras que en la zona ganadera vale desde US$ 600/US$ 700/ha sin riego hasta campos que valen US$ 6.000/US$ 8.000/ha. La tierra arrendada para agricultura se paga US$ 550/ha.

Un establecimiento promedio tiene un ingreso de US$ 179.000, US$ 398 por ha de ingreso neto (US$ 243.000 de ganancia, menos los costos, US$ 80.000 de gastos para vivir la familia, US$ 20.000 de impuestos y seguridad social. A ello le agrega US$ 36.000 de ingresos por trabajo afuera del predio).

Otro aspecto que llamó la atención de los productores y técnicos uruguayos es que, junto con la semilla y el fertilizante, los farmers agregan fósforo y nitrógeno –igual que en Uruguay–, pero también “potasio en cantidades importantes”.

A modo de conclusión de la visita, Sotelo dijo que, “si bien nuestra realidad es más compleja que la de un productor estadounidense, tenemos que agilizar nuestro proceso de toma de decisiones. Muchas veces, en ese proceso, perdemos oportunidades”.

Además, “tenemos que aumentar la cantidad de productores que se cubren en el mercado de granos de Chicago o que tengan esa herramienta comercial en la gestión de sus empresas”.

Por último, Sotelo remarcó el desafío de la investigación y la extensión, para que sea “más digerible para el productor”.

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