Mientras España y Europa viven tiempo de crisis e incertidumbre económica, Latinoamérica tiene un crecimiento de 6% en promedio. Ese contexto ha hecho que varios profesionales españoles que no logran crecer en su país, algunos sin siquiera poder conseguir trabajo, crucen el Atlántico en busca de una oportunidad para poder desarrollar sus carreras.
Las cifras lo confirman. Según datos del Padrón de Residentes en el Extranjero, entre el 1º de enero de 2010 y el 1º de enero de 2011 el número de españoles residentes en el extranjero aumentó en 128.655 personas, indica un informe de El País de Madrid. De ese total, el 60% son de América.
El perfil de los emigrantes también está definido: edad en el entorno de los 30 años, altamente cualificado y, en su mayoría, sin familia. Uno de los que encaja en ese target es Juan Arteaga, quien vive en Ciudad de México desde 2006. En su país estudió periodismo y consiguió trabajo en una revista universitaria de Santander, lo que no colmó sus expectativas. "En España es complicado. Puedes acabar trabajando de camarero antes que de periodista", comentó.
Por ese motivo viajó a México, donde actualmente trabaja para la consultora Llorente&Cuenca, especializado en redes sociales y comunicación online. "En España se mira a Latinoamérica como el niño chiquito que está creciendo", señaló. "Pero cuando llegas te das cuenta de que de chiquito nada, el niño es enorme. México es un mercado mucho más potente que España, por recursos, por el petróleo, por la energía, por el tamaño del país, porque tiene 110 millones de habitantes... Es un monstruo", comentó.
“Muchas empresas españolas vienen diciendo que quieren establecerse en México como base para dar el salto a Estados Unidos. Luego se dan cuenta de que el propio México es un mercado enorme y en pleno crecimiento", indicó Arteaga.
A pesar de las oportunidades económicas, hay factores regionales que desestimulan la llegada de españoles. El informe de El País de Madrid destaca que Latinoamérica no ofrece el entorno de seguridad económica, o física, de Europa. También se señala que apenas hay servicios sociales públicos, que las “cosas están por hacer” y que las reglas de los negocios no están claras y que dependen de cada país.
Pero la principal ventaja es que en Latinoamérica las posibilidades de crecimiento son mayores que en otro lugar. “A Alemania se va a tener trabajo, pero en un entorno igual de estático que en España. A México o Colombia se va a crecer”, señala la nota.
Las condiciones laborales son distintas entre España y Latinoamaerica. “No tiene nada que ver”, dijo Arteaga, quien destacó que se trabaja “muchísimo” y que hay menos vacaciones. “Pero te premian el esfuerzo. El que trabaja bien crece muy rápido. Yo llegué sin dinero y sin contactos y en cinco años llevo la comunicación de Coca-Cola en el segundo mercado de la empresa en el mundo, con 30 años (…) En España, seguiría siendo un becario”.
La distancia y la seguridad también influyen para hacer dudar a los emigrantes a la hora de decidirse a cruzar el Atlántico. "Esto está muy lejos y algunas noticias [sobre la violencia] tampoco ayudan", opina Arteaga.
La directora general de Emigración de España, Pilar Pin, destacó como problemas de la región “los sueldos, las legislaciones laborales, la baja cobertura de la red social en caso de desempleo y el sistema sanitario”. La funcionaria del organismo que estudia las condiciones de vida de los españoles señaló: “Estamos acostumbrados a un sistema universal y gratuito, y en América la sanidad es carísima".
Esos factores han hecho que por ahora la opción de probar suerte en Latinoamérica sea minoritaria, y que la mayoría de los que llegan piensen en estar algunos años para luego regresar a su país. El informe concluye que actualmente no hay una oleada como la que hubo en las primeras décadas del siglo pasado, pero destaca que en la próxima década puede combinarse el deseo de los jóvenes profesionales españoles por crecer, con un continente entero por hacer, en el que se habla su mismo idioma.