Las empresas que abastecen de productos al mercado minorista tienen una fuerte molestia con cadenas de supermercados. Se quejan de prácticas abusivas, la exigencia de trabajar con determinados bancos para poder cobrar facturas, diferimiento de los pagos y hasta la obligación de tener que colaborar con reformas o mejoras en locales de venta. Los reclamos de los comerciantes llegaron hasta la Cámara de Industrias (CIU).
Uno de los proveedores consultados por El Observador consideró que las condiciones para trabajar con algunas cadenas de supermercados son complejas.
El tema no es nuevo, la temperatura fue subiendo y el malestar llegó hasta la gremial industrial, cuya Comisión de Comercio Interno convocó a empresas socias para analizar la situación. A la reunión llegaron fabricantes de alimentos, de productos de limpieza y de artículos de plástico, entre otros rubros. Y varios participantes comentaron ejemplos de los tratos recibidos.
Una mención fue la obligatoriedad de abrir cuentas en determinadas instituciones bancarias. Eso es necesario para poder cobrar las facturas con facilidad; de lo contrario surgen complicaciones. Otro ejemplo fue el diferimiento de los plazos de pago y condiciones para hacerse del cobro de los productos entregados. Además, las cadenas de supermercados fijan solamente un día al mes para abonar a proveedores y eso complica a los abastecedores.
Pero hay otro ejemplo de relacionamiento comercial que resulta más llamativo. “Un día te llaman y te dicen: vamos a hacer una reforma en tal local y tenés que participar. No es que te pregunten si querés, es compulsivo”, relató otra fuente empresarial a El Observador.
Una manera de hacer efectiva la colaboración es a través de notas de crédito. Es decir: un proveedor tiene una factura pendiente por $ 100 y debe enviar a la cadena una nota de crédito por $ 10. Al momento del cobro recibirá $ 90. Esto genera en los comerciantes la incertidumbre de no saber en realidad cuál es su margen de ganancia, por lo que aumentan los precios al supermercado, para cubrirse. Una suba que, al final del día, se traslada al consumidor final.
Por otra parte, los proveedores sostienen que los supermercados tienen poca consideración con la industria local. Afirman que plantean fuertes exigencias a los productos nacionales, pero a la vez compran otros en el exterior que no tienen tantos controles de calidad.Según varios consultados la molestia es con dos cadenas de supermercados en particular.
Diferencias por el tono de un comunicado
Por lo menos, hubo un par de reuniones de empresarios que abastecen a los supermercados con la CIU. Conocidos los planteos se comenzó a elaborar un comunicado institucional para entregar a los medios de comunicación. El borrador ya está redactado, pero todavía no hay fecha para su difusión. El documento -al que accedió El Observador- marca la preocupación de las empresas y señala que trabajan en la búsqueda de alternativas para zanjar las diferencias que perjudican las prácticas comerciales entre las partes.
Sin embargo, para algunos involucrados el tono del comunicado debe ser más enérgico. Otros señalan que la CIU debe mantener un fino equilibrio interno ya que entre sus agremiadas hay grandes empresas abastecedoras de supermercados, que por su poderío no sienten tanto perjuicio en el relacionamiento comercial.
El presidente de la Comisión de Comercio Interno de la CIU (y expresidente de la gremial industrial), Washington Corallo, señaló a El Observador que se han mantenido reuniones de intercambio con asociados para conocer sus propuestas.
“Se está trabajando. Las distintas gremiales tendrán que definir y la CIU apoyará los reclamos que entienda que corresponden”, dijo. Después, se excusó de hacer mayores comentarios sobre el tema.