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Quién es y cómo son las clases del uruguayo nominado al “Nobel de la Educación”

Quedó seleccionado entre los mejores 50 maestros del mundo y enseña a los niños a “buscar aquello que los haga felices”

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13 de febrero de 2019 a las 05:00

Darío Greni nació y lo obligaron a trabajar en el campo. Llegaba de la escuela y lo mandaban a plantar zapallitos y boniatos a la casa de sus vecinos. Así se ganó sus primeros pesos y se compró una bicicleta que le permitió conocer otras realidades. Él siempre soñó con una vida diferente a la de sus familiares, la mayoría de los cuales no habían terminado la escuela.

Hoy, con 44 años, quedó seleccionado entre los mejores 50 maestros del mundo y le enseña a los alumnos de la escuela rural N° 88 a “buscar aquello que los haga felices”.

Se crió en Las Violetas, una zona rural marcada por la presencia de viñedos en el departamento de Canelones. Pasó su infancia juntando uvas y hablando con sus amigos de maquinaria y productos. Pero su verdadera vocación le descubrió cuando empezó la escuela rural. 

En entrevista con El Observador, Greni reveló cómo son sus clases en la escuela que dirige actualmente y cómo llegó un uruguayo a estar nominado Mejor Maestro del Mundo en el premio que algunos llaman el "Nobel de la educación".

Después de trabajar en varias escuelas rurales, ¿estás dirigiendo la misma institución de la que fuiste alumno hace más de 30 años?

Sí. También pasaron por allí mis abuelos, padres y tíos. Cuando llegué a la escuela recibí los lineamientos de la directora anterior que había sido mi maestra, pero yo quería implementar nuevos proyectos y darle mi postura.

¿Es verdad que vivís en la escuela?

Sí. Es una gran ventaja porque ya no tengo que viajar. Antes tenía que hacer casi 50 kilómetros en moto todos los días, sin importar si llovía o hacía frío. Ahora de lunes a viernes me quedo ahí con mi esposa y puedo dedicar más tiempo a las actividades de la escuela. A veces me quedo de noche arreglando una cartelera o realizando alguna tarea administrativa. Somos caseros, nos encargamos de que el pasto esté cortado y todo esté cuidado, eso nos da más seguridad. 

¿Cuáles fueron los cambios que implementaste cuando llegaste?

Incorporamos artistas plásticos en la escuela. Llevamos a los alumnos a conocer diferentes teatros y pintamos un mural de 14 metros dentro de uno de los salones multiuso. Realizamos talleres en el octógono de Agó Paez. 

Empezamos a trabajar con clubes de ciencia y con el Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (una organización que busca promover el desarrollo de la propuesta pedagógica del aprendizaje y servicio solidario en América Latina). Eso nos permitió realizar talleres en Buenos Aires y Montevideo. Ahora los niños realizan diferentes tareas de reciclaje y participan de seminarios sobre varias temáticas. Hace unos meses cuatro estudiantes viajaron a España a presentar uno de sus proyectos que busca combatir la contaminación sonora, con las nuevas tecnologías como aliadas. También estamos trabajando con Ceibal en Inglés. Los niños de cuarto a sexto año tienen clases con profesores remotos y gracias a esta alianza hoy estoy en Estados Unidos conociendo su sistema educativo. 

¿Cómo son los alumnos de la escuela de Las Violetas? 

Son niños muy comprometidos. El equipo que trabaja en la escuela tiene las metas muy claras. Queremos que sean estudiantes que argumenten sus ideas, participen en los procesos de enseñanza y encuentren aquello que los haga felices. Por eso apuntamos a las alianzas entre los alumnos y profesionales de Biología e Ingeniería, fomentando las actividades de aprendizaje y servicio, así como los talleres con artistas plásticos.

¿Quiénes integran el equipo de trabajo de la escuela?

Tenemos siete maestros y tres profesores: uno de educación física, otro de arte y una profesora de inglés, además de los tres profesores remotos.

¿Cómo llegaste a estar nominado al Global Teacher Prize

El consejero de ANEP, Robert Silva visitó la escuela y me dijo que me presentara a esta convocatoria y completé el formulario sobre mi vida como docente y mis logros. Primero se nominaron más de 10 mil maestros de 179 países. Luego el jurado seleccionó una lista de 50 finalistas entre los que se encuentran ocho postulantes de Latinoamérica.

¿Qué sentiste cuando recibiste la noticia?

El llamado me llenó de orgullo. Es un reconocimiento a todos los maestros uruguayos que todos los días vamos a la escuela con la mejor cara, más allá de los problemas que podamos tener para dar lo mejor a los niños.

El fallo se conocerá en marzo en un evento que se realizará en Dubai. ¿Vas a viajar?

Sí. Esta semana me llegó la confirmación de los pasajes y la reserva del hotel. Además de la entrega del premio voy a participar de un foro internacional con todos los docentes seleccionados de este año, más 200 de años anteriores. Será una oportunidad única.

Ahora estás trabajando en Estados Unidos: ¿qué estás haciendo?

En agosto me presenté a un llamado que hizo la fundación Fulbright en Uruguay y quedé seleccionado para conocer el sistema educativo de allá y luego volcar los conocimientos en Uruguay. Estoy acá con 24 docentes desde el 29 de enero y me quedo hasta el 18 de febrero. Ahora estoy viviendo en una casa de familia en Texas y trabajando en una escuela. Si bien desde el punto de vista económico hay muchas diferencias, la labor que realizan los docentes es muy similar a lo que hacemos acá.

¿Crees que Uruguay puede ganar la competencia?

Cuando uno se anota en algo así tiene que estar convencido de que tiene posibilidades. Uno sabe lo que hace y lo que puede dar. Con todo lo que trabajé en estos 23 años creo que tengo posibilidades de ser el Global Teacher Prize 2019.

Si ganas, ¿qué pensás hacer con el premio?

No puedo contar qué es lo que voy a hacer si gano, pero me gustaría ayudar a las escuelas en donde yo trabajé. El director que soy hoy es el que ha pasado por cada una de esas instituciones. Y tengo otros proyectos que prefiero no decir por cábala.

Sobre el  'Global Teacher Prize
El premio, llamado en inglés Global Teacher Prize, se entrega todos los años desde 2015 y fue creado por la fundación Varkey (una institución educativa global) con el objetivo de destacar el rol de los maestros en la sociedad. 
El ganador recibe un millón de dólares por su trabajo “innovador y comprensivo que ha tenido un impacto inspirador en sus estudiantes y su comunidad”, según destaca la institución en su sitio web.
La distinción la entregan autoridades de Emiratos Árabes Unidos en el Global Education and Skills Forum el próximo 24 de marzo en Dubai.
Los docentes que participan se postulan al premio contando sus historias de vida, sus desafíos, sus logros profesionales y su impacto, no sólo en la escuela, sino también en la comunidad en la que trabajan. Solo un maestro será el ganador entre miles y deberá invertir el dinero en un un proyecto educativo.
 
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