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Ramos: de tener un pie afuera a la consolidación

Antes del Clausura lo querían echar, hoy es líder

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18 de septiembre de 2017 a las 05:00

Peñarol había perdido el clásico amistoso. Quedaba una semana para el inicio del Clausura, único torneo que Peñarol puede ganar para acceder a las finales. En el ambiente flotaba la extraña sensación de que se podía terminar el ciclo de Leo Ramos al frente del primer equipo.

Su conducción era cuestionada. El Apertura ganado por Defensor Sporting calmó un poco las aguas. Pero las dudas llegaron con el primer clásico.
El 15 de agosto se reunía la directiva y Ramos no contaba en ese momento con los votos para permanecer en el cargo.

De acuerdo a un relevamiento que hizo Referí antes del inicio de la reunión, había ocho directivos que estaban a favor de destituir a Ramos, mientras que tres (los dos votos de la lista 2809, más uno de Sentimiento 1891) querían que el técnico continuara.

Mientras tanto, los dirigentes Jorge Barrera y Walter Pereyra iban a proponer el nombre de Mario Saralegui. Lo que les hizo ruido a algunos oficialistas era que el DT artiguense habría puesto como condición la contratación de Carlos Bueno y Fabián Estoyanoff, lo que aumentaría en demasía el presupuesto.

Antes de ingresar a la reunión, Pereyra expresó que Peñarol es "demasiado importante y merece un nivel de profesionalismo en el trabajo y no sé si lo estamos teniendo en todas las áreas".

En pleno Consejo Directivo, la gerencia deportiva intervino. La participación de Gonzalo De los Santos y Carlos Sánchez resultó vital para salvarle el pellejo al técnico y su equipo de trabajo.
"Sigue Leo, fue una sugerencia del área deportiva, consensuada en el consejo directivo", dijo De los Santos en conferencia de prensa en el Palacio Peñarol.

Es que se resolvió respaldar la continuidad del técnico luego de escuchar un informe presentado por el director de fútbol del club, Gonzalo De los Santos, y el gerente deportivo Carlos Sánchez.
"Es un proceso deportivo, con sus vaivenes, y como responsables del área deportiva tenemos que hacer una evaluación. Hicimos un análisis más allá del clásico y esta reunión se hizo para hablar. El fundamento deportivo es que nunca tuvimos en duda su continuidad porque el verdadero campeonato empieza el domingo", argumentó el director de fútbol.

El equipo se había armado con una verdadera constelación de estrellas. Increíblemente, todos los goleadores que habían llegado al club se fueron en la noche callada.

Entre los arribos desembarcó un hombre de peso como el argentino Maxi Rodríguez. Mundialista, jugador con historia y que ilusionaba con asumir el rol futbolístico.

Antes del inicio del torneo quedaban una serie de polémicas más. Surgía un posible interés por el regreso de Carlos Bueno. No fue contratado y le apuntó a Ramos y Damiani. Y luego, a pocos días del inicio de la actividad la duda era Lolo sí o Lolo no. Finalmente se produjo el retorno de Estoyanoff.
Y al margen de los jugadores que le trajeron, porque Peñarol pateó el tablero al contratar a un jugador de la talla del argentino Maxi Rodríguez, Walter Gargano, Mathías Corujo, un 9 de área como Viatri –con experiencia en Boca Juniors– Tito Formiliano, el técnico tomó medidas. Metió mano. El golero fue un claro ejemplo. Sacó a Guruceaga y se la jugó con Kevin Dawson. Reflotó a Guillermo Varela, un lateral de calidad internacional que volvió al país.

Con esos retoques, Peñarol salió a jugar un torneo sin margen de error. Para el aurinegro no hay dos caminos: tiene uno solo. Y pese a que desde este domingo mira con ilusión la tabla de la Anual, tiene como objetivo ganar el Clausura para llegar a las finales.

Y lentamente Peñarol arrancó. El equipo fue tomando forma. Desde el arco se trasmitió seguridad, cosa que reconoce hasta la propia tribuna cuando recibe a Dawson. El fondo se consolidó y tiene en los laterales dos hombres más de ataque.

Paró el equipo como más le gusta: con dos volantes por adentro y dos por afuera. Cuando muchos presagiaban que la partida de Nahitan Nandez significaría una baja difícil de disimular, el equipo lleva cinco partidos ganados de cinco. Puntaje perfecto e ideal. Y todo esto sin que aún haya explotado en toda su dimensión un jugador de la calidad de Maxi Rodríguez. Está en un proceso de adaptación a un fútbol donde no se permite respiro a los creadores.

Este Ramos está lejos de aquel que era cuestionado. Pero no mira el presente con rencores. Por el contrario, declaró: "Esto para nosotros, para el cuerpo técnico, fue un aprendizaje. En aquel momento era agachar la cabeza, recibir los palos que teníamos que recibir porque estamos en un equipo grande, y trabajar. Había gente que no vislumbraba cómo nosotros podíamos ganar cinco partidos y hoy hay una racha importante", declaró en conferencia de prensa.

Y Ramos, que tenía un pie afuera, sigue haciendo camino al andar. El Clausura está en el horizonte. La Anual es un sueño. Defensor se presenta como una dificultad. Su trabajo cambió cuestionamientos por aplausos.

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