4 de septiembre 2019 - 5:03hs

En una casona restaurada en el Prado late una cafetería que decidió apostar a generar sinergia con otras empresas del mercado local dedicadas al café de especialidad. Desde hace cinco años, Cafetto Prado está dedicada a vender “café de calidad y a buen precio”, pero con un compromiso fuerte y determinado con la generación de residuos. “Si con este proyecto estamos haciendo algo mínimo y dejando un mejor mundo para los que viene, ya me quedo tranquila”, señaló Alicia Radi, socia fundadora de Cafetto Prado y única entrenadora autorizada en Uruguay para impartir cursos de la Specialty Coffee Association.

Cafetto Prado importa las tazas KeepCup. La marca es australiana y las tazas nacieron de la inquietud de dos hermanos que tenían una cafetería. El negocio de estos australianos comenzó a crecer, y con eso la gran cantidad de residuos. Ese problema les dio la idea para crear estas particulares y sólidas tazas que son usadas en todo el mundo. Las KeepCup son herméticas, es decir que una vez que se las tapa, se los puede dar vuelta, meter en la mochila o tirar en la cartera y no derraman nada de líquido.

Camilo dos Santos

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A Radi le regalaron una cuando culminó en Inglaterra la formación de entrenadora de la Asociación de Café de Especialidad de Europa y América. Esto fue en 2017, y fue entonces cuando se puso entre ceja y ceja que las KeepCup estuvieran por las calles de Montevideo. 

En el mundo infinito del café

Para que las tazas llegarán debió sortear varias dificultes. El más grande tuvo que ver con las dimensiones de mercado, que no  permitía importar las cantidades mínimas exigidas por la marca australiana.  
Luego de negociaciones con KeepCup llegaron a un acuerdo. Importaron unas 500 tazas que arribaron en diciembre de 2018;  ya están trabajando en la séptima importación. La primera importación fue variada en cuanto a modelos. Trajeron los clásicos, que son vasos de plástico reutilizable libres de BPS de gran calidad, y otras tazas más sofisticadas. 

Hay modelos en distintos tamaños y materiales. Algunos son de vidrio templado, y hay además de acrílico. También venden un modelo muy novedoso, que tiene una parte fabricada en corcho reciclado de la industria del vino portuguesa.  

Para sorpresa de las socias de Cafetto Prado, (el emprendimiento también es desarrollado por Nuria Varel), las tazas más vendidas fueron las que tienen diseños de la franquicia de películas de Star Wars.  

Una red de lo reutilizable

La llegada de estas tazas propició que se generara una red de cafeterías y una especie de “quiebre” en la idea de trabajo en conjunto. El cliente tiene un 20% de descuento en la bebida que elija consumir luego de comprar la taza en alguno de los puntos de la red. “Además de generar menos residuos y no contaminar el medioambiente, se generan sinergias y las personas empiezan a recorrer las cafeterías con la excusa del 20% de descuento”.

Las emprendedoras de Cafetto Prato no son las únicas que apuntan al respeto por medio ambiente, pero no había logrado generar antes una articulación entre las cafeterías.

Camilo dos Santos

“Con la llegada de las Keepcup fue muy bueno lo que se dio entre las cafeterías. La red se generó de forma muy fluida. Creció en muy poco tiempo, y pienso que sí, que se va seguir expandiendo”, explicó Radi.

Los comercios que forman parte de la red son TandemUY, Café Gourmand, La Greca Café, Che.co.ffee, Sauco, Santana Café, Club Natural y Popular, Casa Yagüe, Colonia Sandwich, Dtertulia y Cafetto Prado.

Las propuestas apuntan a públicos distintos, pero todas las cafeterías de especialidad comparten un central objetivo: vender café de calidad. El café es trazable, y cuidan todos los pasos, en especial los tres de quiebre: cómo llega el café a la bolsa en la que se transporta verde, el tueste y luego el trabajo del barista que sirve el café. Cómo es cada paso importante, es también el final: el recipiente donde se sirve para tomar el café.

En algunos casos hay importaciones colectivas, que generan de esta forma un precio final más barato, pero esta no es la norma, sino la excepción.

Generar cultura

“La idea es promover la cultura del café, fomentar la reutilización, y generar sinergia entre las cafeterías locales. Este producto no se puede vender en un supermercado, por el precio y por las características”, afirmó Radi. La barista explica que nadie se va a hacer millonario vendiendo estas tazas en Uruguay, ya que son vistas como un agregado a lo que se ofrece. Por esto considera que el sitio ideal para su venta son las cafeterías, que generan una ambiente donde las personas se detienen, se puede conversar y transmitir esta cultura.  

Para las especialistas en café la taza que venden pasa a ser un elemento para poder generar cultura medioambiental y para que las personas puedan informarse y saber efectivamente qué es lo que consumen. Los australianos que crearon Keepcup no venden al producto simplemente como una taza de calidad, práctica de usar y transportar, sino que afirman que es la muestra de toda la campaña de eliminación de plásticos de un solo uso.  

También tienen sorbitos de acero inoxidable (en Caffeto Prado fueron eliminando por completo los sorbetes de plástico), y así sirven los licuados o jugos.

Hay empresas que ya se sumaron a esta ola, y Cafetto Prado ha recibido ya pedidos especiales para privados que pueden hacer sus tazas con el logo que quieran. “Una empresa de 150 empleados que utiliza vasos descartables para el café o el agua consumen 53.000 por año. Imaginate el volumen de basura. Esto lo solucionan con 150 tazas”, explica Radi.

De US$ 20  a US$ 60 es lo que cuestan las tazas; toleran hasta 120° de temperatura.  Son herméticas: una vez que se las tapa no derraman líquido.

 

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