Las mayores rentabilidades ajustadas a la inflación en 15 años están contribuyendo a proporcionar al Tesoro una demanda récord en sus subastas en un momento en que Estados Unidos prepara para esta semana la venta de US$ 115.000 millones en bonos.
La última vez que la deuda del Tesoro estuvo así de barata teniendo en cuenta la inflación fue en 1994, después de que los precios al consumo cayeran un 1,4 % en junio con respecto al mismo período del año previo. La rentabilidad real, o la diferencia entre los tipos de la deuda pública y la inflación para los bonos a 10 años, era hoy del 5,07 %, frente a una media del 2,74 % en los últimos 20 años.
La brecha ayuda a explicar por qué los inversores están comprando bonos tras perder un 4,8 % este año, la mayor caída de que se tiene registro, según los índices Merrill Lynch & Co. que datan de 1978. Aunque el Tesoro probablemente venda este año una cifra sin precedentes de US$ 2 billones en deuda, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben S. Bernanke, dijo la semana pasada que las limitadas presiones inflacionarias permitirán a los responsables del banco central mantener los tipos de interés cerca de cero.
“Los temores por el creciente aumento de la oferta del Tesoro para financiar los diversos programas de estímulo son exagerados”, escribió en un informe el equipo de estrategas que dirige Brad Henis en Citigroup Inc., en Nueva York, uno de los 17 creadores de mercados de la Fed, el pasado día 23 de julio.
El Gobierno venderá US$ 6.000 millones a 20 años de Valores del Tesoro Protegidos de la Inflación (TIPS, por sus siglas en inglés), US$ 42.000 millones en bonos a 2 años, US$ 39.000 millones en deuda a 5 años, y US$ 28.000 millones de bonos a 7 años al 30 de julio. Es la segunda vez que tres emisiones de deuda con cupón y TIPS se venden en una sola semana desde que comenzaron las subastas regulares en 1976. El récord previo fue de US$ 104.000 millones en deuda a 2, 5 y 7 años en la semana del 22 de junio.
El testimonio de Bernanke en el Congreso sobre las políticas económica y monetaria la semana pasada contribuyó a reducir las incertidumbres con respecto a que los esfuerzos del banco central y del Gobierno del presidente Barack Obama para terminar con la peor recesión en medio siglo desencadenen una aceleración de la inflación.
Citigroup recomienda comprar bonos a 10 años cuando las rentabilidades se acerquen al 4 % y venderlos cuando estén cerca del 3,25 %. Los tipos del bono de referencia de 10 años cayeron 33 puntos básicos desde los máximos del 4 % del año el 11 de junio.
Estados Unidos ha aumentado en más del doble la emisión de deuda ofreciendo US$ 963.000 millones en la primera mitad de 2009 en un intento de terminar con la recesión y financiar un déficit que la Oficina Presupuestaria del
Congreso prevé alcance los US$ 1,85 billones este año. Podría vender otros US$ 1,1 billones en la segunda mitad del año, según Barclays Plc, con sede en Londres, otro creador de mercado.
Incluyendo letras, el Tesoro ha captado US$ 1,046 billones en nuevos recursos este año, según datos oficiales.
“Ha habido preocupaciones muy legítimas sobre si el mercado podría soportar ese tipo de oferta regularmente”, dijo Christopher Sullivan, que gestiona US$ 1.500 millones como jefe de inversiones en United Nations Federal Credit Union en Nueva York. “Dada la demanda vista en muchas de las subastas ese temor ha quedado un poco de lado”.
En las seis subastas de bonos a dos años de este año, los inversores ofrecieron una media de US$ 2,81 por cada US$ 1 de deuda vendida, frente a los US$ 2,34 durante el mismo período del año pasado.
Las subastas de esta semana captarán un récord de US$ 96.000 millones en recursos nuevos, por encima del récord previo de US$ 85.000 millones durante la semana del 22 de junio, según Louis Crandall, economista jefe en Wrightson ICAP LLC, con sede en Jersey City, New Jersey, firma de análisis especializada en finanzas públicas.