La vulnerabilidad energética de Uruguay se extenderá más allá de 2014 si la ejecución de los grandes proyectos públicos y privados para elevar el respaldo se aplaza por más tiempo del programado.
En el caso del ente estatal, la adjudicación de la nueva planta a ciclo combinado en Punta del Tigre tiene actualmente una demora de tres meses ya que se preveía que la misma saliera en febrero. Una comisión del ente está analizando actualmente una serie de denuncias que se plantearon sobre el llamado. UTE espera que la primera parte de esta central pueda volcar energía a fines de 2013.
Por otro lado, Rey informó que sí debería estar lista para el próximo año la interconexión de 500 megawatts con Brasil. Esta obra le daría un “oxigeno” importante a la empresa para enfrentar futuras crisis energéticas, pero la importación electricidad siempre está atada la disponibilidad que tengan los socios de la región.
Precisamente, sobre este punto Fraschini apuntó que el panorama para Uruguay tiene a complejizarse porque “será muy complicado” contar con energía que provenga desde la vecina orilla. “Argentina va camino a un colapso energético; no podemos esperar tener asistencia como en otros años y de Brasil tampoco podríamos esperar demasiado excedente porque tendrá una demanda interna mayor por sus inversiones externas”, explicó.
Luz amarilla
Para algunos estudios jurídicos que trabajan con inversores, la indisponibilidad energética del país enciende una “luz amarilla” a la hora de captar futuras inversiones. “Hay empresas que ya registraron algunas dificultades y debieron comprar sus propios generadores. En general, el tema energía pasó a ser una restricción importante porque existen dudas sobre el futuro”, dijo Rodrigo Ribeiro de KPMG. En la misma línea, Nicolás Piaggio de Guyer, reveló que “no tenía dudas que varios proyectos de inversión no se instalaron en los últimos años en el país por la carencia del sistema energético”.
Sin embargo, Nicolás Herrera, de Jiménez de Aréchaga, Viana & Brause, dijo que la energía no es una “debilidad” de Uruguay y que desconocía que el país haya perdido inversiones por este tema. “Generalmente los grandes proyectos ya tienen incorporado su propia generación”, recordó.
Otra lectura tiene Alfonso Capurro de CPA/Ferrere, quien considera que esta “supuesta” debilidad de Uruguay atrajo en los últimos años inversiones millonarias en distintas fuentes de generación, como la eólica, biomasa y hasta la energía solar.