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Rivera y Santana do Livramento se fusionan en los ritmos callejeros

El proyecto Campo Abierto desarrolla talentos de los jóvenes de la frontera en la unión de la danza contemporánea con ritmos urbanos

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05 de junio de 2018 a las 05:00

La visceralidad de una expresión artística callejera adquiere, a veces, una fuerza que el arte pulido y erudito envidiaría. Es la potencia de lo auténtico que emana del interior de una persona cualquiera, que sin formación previa, le dedica horas y horas a la academia doméstica de Youtube como la alternativa más cercana posible a mejorar, sorprender y sorprenderse.

Los seis jóvenes que se presentaron en el espectáculo Umbral en el ciclo Montevideo Danza el pasado 22, 23 y 24 de mayo en la Zavala Muniz del Teatro Solís demostraron el poder de su pasión por los ritmos urbanos en la fusión con el contemporáneo. También mezclaron portugués y español en la pieza dirigida por Eugenia Silveira. Al final de la segunda función de tres, los bailarines se quedaron en el escenario para brindar una charla. Después de un espectáculo explosivo pero con sutilezas, rústico pero organizado, innovador y con una expresividad extrema, algunos espectadores no aguantaron y les preguntó: "¿De dónde son?". "De Rivera", respondió uno de los bailarines. "De Livramento", dijo otro. La frontera en ese momento adquiría otro significado.

El programa Campo Abierto, gestionado por la bailarina y coreógrafa uruguaya Tamara Cubas trabaja con población joven de Rivera. Distintos programas gubernamentales que trabajan en arte y juventud en el departamento detectaron un polo de cultura urbana importante y a Cubas le pareció un terreno valioso para trabajar.

"Había algo que llamaba la atención en relación al resto del país", dijo Cubas a El Observador.

En los cuerpos inquietos con ímpetu de expresividad, Cubas resolvió generar varias residencias artísticas con el fin de desarrollar espíritus creativos, enseñar procesos de creación y así favorecer a una transformación social.

Después de un espectáculo explosivo pero con sutilezas, rústico pero organizado, innovador y con una expresividad extrema, algunos espectadores no aguantaron y les preguntó: "¿De dónde son?".

"Es compleja la juventud en la frontera. Y en Rivera más", dijo Cubas. "Tan lejos de la capital, tan lejos de las oportunidades, tan lejos de la información. Entonces estábamos tratando de encontrar una herramienta para trabajar".

La creación de una obra como Umbral representó un camino de búsqueda con un resultado concreto. No consistió solamente en sacar un ritmo de la calle y ponerlo en un teatro como la Zavala Muniz del Teatro Solís, o trasladarlo de Rivera a Montevideo. Hacer un espectáculo implica proponerse planificación, estrategia, objetivos y disciplina.

"Cómo organizás tu mundo para poder encontrar estrategias para encontrar tu lugar en el mundo. Combinar lo que tenés de la mejor manera para que tenga sentido", expresó Cubas. "Cuando se cruzan fronteras y se combinan lenguajes o áreas, pasan cosas. Y eso es lo que nos interesa. Por eso estamos allá en Rivera, en la frontera. Nos interesa el cruce, siempre".

En la segunda función había butacas libres pero en la tercera, tal vez por el boca a boca, se agotaron las entradas y quedó gente afuera.

Al final del último espectáculo en la Zavala Muniz, la platea aplaudió de pie.

"Es compleja la juventud en la frontera. Y en Rivera más", dijo Cubas.

"Les dije: 'Cuando la gente aplaude de pie al final de la función, es por muchas razones. Primero es por la potencia de ellos, que está clarísima. Después, la comprobación de que el joven puede y que Uruguay es más allá de Montevideo'", contó Cubas.

Miguel Fontes, de 23 años, es empleado de un free shop y bailarín autodidacta. Empezó bailando breaking copiando videos de Youtube. En esa plataforma profundizó el aprendizaje, pero el estilo se le metió en los ojos a través de los videoclips musicales. Tomó algunas clases con profesores pero su principal campo de perfeccionamiento fue la calle y las plazas.

En el Solís, exprimió su cuerpo esculpido en cada movimiento y en cada sonido producido con sus pies o manos.

La danza contemporánea era algo extraño para él y la mayoría de los bailarines de Campo Abierto. "En el lugar donde estoy, la información es poca o simplemente nunca la había visto", dijo Fontes.

"Estoy aprendiendo a lidiar más con el riesgo, no pensar tanto y adquirí la libertad de bailar con música y sin música. Bailo cualquier ritmo, bailo ruidos", explicó Fontes.

Fontes exprimió su cuerpo esculpido en cada movimiento y en cada sonido producido con sus pies o manos.

En la residencia artística de una semana –organizada por Campo Abierto en su estudio de Rivera– el brasileño Renato Cruz, director de Cía Híbrida trabajó con Fontes y los demás jóvenes.

Improvisar por dos o tres horas, los llevó a desafiar sus límites y buscar nuevos puntos de vista desde el cuerpo.

"La danza contemporánea me enseñó a no conformarme y buscar otros campos para seguir aprendiendo. No solo estar en mi mundo, sino aprender de otros estilos de danza también", dijo Fontes.

En Umbral, el joven riverense hace solos, se para en su cabeza, combina acrobacias con movimientos de danza contemporánea y se trenza en batalla (de baile) con Gustavo Almeida, un joven de 23 años que vive en una localidad del estado de San Pablo pero llegó a Campo Abierto cuando vivía en Santana do Livramento.

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"Con la danza contemporánea, quebré el límite del cuerpo. Y lo más importante es la apertura que me hizo adentro de la cabeza", dijo Almeida, que da clases de hip hop y también rapea.

En su estadía en Montevideo para el espectáculo en el Solís, los bailarines de Umbral, completados por Gabriela Suman, Brendon Miranda, Valeria Fontes, Gustavo Almeida, Estéfano Farías brindaron talleres en la licenciatura de danza de la Universidad de la República, en las Escuelas de Formación artística del Sodre y el Centro diurno Urbano, Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático y Centro Cultural Florencio del Cerro.

En los próximos meses proyectan girar la pieza por el territorio nacional y brindar talleres en la cárcel de Cerro Carancho para los reclusos y sus hijos.

Apoyado por el INAE, Umbral concretó el cruce de varios puentes y Campo Abierto seguirá promoviendo estos cruces con poblaciones trans además de los jóvenes.

Tamara Cubas

Es licenciada en Artes Plásticas y Visuales, en el Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes, uno de sus proyectos artísticos más conocidos es Multitud, que mezcla una pieza de danza con una intervención urbana de numerosos bailarines.

En diciembre pasado presentó un espectáculo de danza que transcurrió en tres salas del Teatro Solís en una misma noche. Se llama Trilogía Antropofágica y será presentado próximamente en el Matadero de Madrid.

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