Con viento en la camiseta por el muy buen momento que están mostrando las ventas al exterior de bienes uruguayos, pero también con un manto de “incertidumbre” por las consecuencias que trae la guerra de Rusia con Ucrania, la debilidad del dólar, la suba de costos e insumos, y un boom de precios que no alcanza a todos, la presidenta de la Unión de Exportadores del Uruguay, Andrea Roth, habló con El Observador sobre los principales temas de la coyuntura del sector.
Las exportaciones de bienes fueron récord en 2021 y en el primer bimestre de este año crecieron a una tasa del 44% interanual. ¿Es posible que este año superemos la barrera de los US$ 15.000 millones? Hay buenas perspectivas, para soja, trigo, carne, celulosa y lácteos, entre otros.
Arrancamos el año con la expectativa de continuar creciendo y lograr nuevos récords en materia de exportación, pero hay que reconocer que la coyuntura ha cambiado debido al conflicto en Ucrania. Es una situación que lamentamos enormemente y que está generando mucha incertidumbre. Eso retrae decisiones de inversión y las expectativas de crecimiento pasan a ser menores. En ese sentido debemos ser cautos. Hay sectores que están teniendo precios internacionales excepcionales, pero también estamos observando aumentos muy importantes en los precios del petróleo —que terminan impactando en los precios de los combustibles— y de insumos, que van a disparar los costos. Por lo tanto, para alcanzar esa cifra tendríamos que lograr este año un crecimiento anual de la exportación de bienes de 30%. No es un aumento imposible, pero hay mucho trabajo por delante y muchas interrogantes para despejar. Desde la Unión de Exportadores estamos haciendo el seguimiento de todos los temas con las autoridades, de forma de ir resolviendo las situaciones que se van generando en la actual coyuntura tan compleja que estamos viviendo.
Muchas veces en tiempos de boom de precios de commodities algunos problemas estructurales que tiene el sector quedan relegados. ¿Le preocupa que eso esté pasando hoy en la agenda de gobierno? Puede haber incentivos para que la política pública vaya más lento en algunos de sus reclamos.
No creo que esa sea la situación. Con el gobierno venimos trabajando de forma muy coordinada con los diferentes grupos de trabajo que tenemos en la institución. Algunos temas pendientes se pueden haber visto enlentecidos durante la pandemia, pero ahora los estamos retomando ritmo y tenemos la expectativa de poder profundizar en nuestras agendas. En la agenda del corto plazo tenemos como grandes verticales la mejora de la competitividad y de la inserción internacional, además del apoyo a pymes. En la agenda de mediano y largo plazo entran los temas más estratégicos y de desarrollo exportador como ser género y sostenibilidad.
Advirtieron hace algunas semanas al BCU su temor por la trayectoria bajista que viene mostrando el dólar ¿Cómo están evaluando hoy esta situación? Esta semana se conoció un indicador de tipo de cambio real de la UCU donde habla de luces amarillas y rojas con algunos socios comerciales.
Sí, en febrero se dio una seguidilla de caídas del dólar que nos preocupó mucho porque parecía no tener piso y eso fue lo que le planteamos a las autoridades del BCU. En los últimos días hubo altibajos, pero de todas formas quedamos un escalón más abajo en comparación con enero. Recordemos que venimos de años de pérdidas de competitividad y aspiramos a recuperar posiciones perdidas. El dólar no es la única variable en relación a la competitividad, pero es muy importante y puede cambiar la ecuación de la empresa en pocos días. Hay sectores que no cuentan con mejoras en los precios internacionales, pero sí se deben enfrentar a un dólar debilitado y a costos más altos.
La Unión de Exportadores transmitió en su momento su preocupación —incluso al presidente Lacalle Pou— por todo lo que pasó en el puerto de Montevideo con la concesión que se le otorgó a Katoen Natie y los cambios que ello trajo aparejado con el funcionamiento de los muelles púbicos. ¿Están conformes con lo que se ha hecho hasta ahora para reducir las tarifas?
Veníamos trabajando en los costos de la logística portuaria y en la conectividad mucho antes de la prórroga de la concesión. De acuerdo con el análisis que hicimos con un experto internacional, el costo terminal del puerto de Montevideo estaba cinco veces más caro que puertos comparables de la región. Luego de la rebaja tarifaria incluida en el acuerdo, seguimos estando entre tres y cuatro veces más caros que esos puertos. Por lo tanto, estamos en el proceso de seguir profundizando esas rebajas, encontrar fórmulas para el largo plazo y establecer claramente cómo se van a controlar esos costos para asegurarnos un puerto competitivo.
El costo terminal del puerto de Montevideo estaba cinco veces más caro que puertos comparables de la región. Luego de la rebaja tarifaria incluida en el acuerdo, seguimos estando entre tres y cuatro veces más caros que los puertos de la región.
La apertura comercial ha sido otro histórico reclamo de la UEU. Hoy la agenda internacional parece estar bastante convulsionada. ¿Esperan algún resultado concreto de los tratados que está negociando el gobierno como el caso de China?
Sí, esperamos que se pueda avanzar en un acuerdo con China, ya que es nuestro principal destino de exportación y hoy estamos en una situación de desventaja frente a nuestros competidores como lo son, por ejemplo, Australia y Nueva Zelanda. Uruguay paga aproximadamente US$ 340 millones anuales en aranceles para ingresar sus productos a los distintos mercados y US$ 184 millones se destinan a China. En ese sentido, resulta fundamental contar con un mecanismo que nos permita ingresar con aranceles más bajos y exportar bienes y servicios que hoy no se están exportando.
¿Temen que Uruguay puede recibir alguna represalia de los socios del Mercosur si opta por firmar un TLC bilateral con China o Turquía, por ejemplo?
Creemos en la capacidad de negociación del gobierno para evitar una situación de este tipo. Desde hace varios años venimos planteando la necesidad de avanzar en acuerdos con la mayor cantidad de mercados posible. Además, nos referimos a acuerdos en sentido amplio, lo que incluye acuerdos comerciales y la eliminación de barreras no arancelarias. Esto sin descuidar al Mercosur, que también es un mercado muy relevante para muchas empresas uruguayas. Actualmente hay unas 400 empresas que destinan más de la mitad de sus exportaciones a los países vecinos y, dentro de esas, hay unas 250 que solo le exportan al Mercosur. Generalmente se trata de empresas industriales que no tienen opción de vender en otros mercados, ya sea por los costos de transporte, por cercanía cultural o porque son filiales internacionales que se instalaron en Uruguay justamente para vender al Mercosur.
¿Cuál diría que es hoy el principal desafío que debería encarar el sector exportador en el mediano plazo? ¿Es posible diversificar más el perfil de empresas que pueden exportar?
Un gran desafío del que venimos hablando hace tiempo desde la Unión de Exportadores es el de trazar una hoja de ruta, tener una estrategia a nivel país de exportación para el mediano y el largo plazo. Es necesario que todos los involucrados en el comercio exterior, públicos y privados, diseñemos el Uruguay del futuro. Por ejemplo, si nos planteamos duplicar las exportaciones de acá a cinco años: ¿qué deberíamos hacer? ¿Deberíamos introducir cambios en nuestros bienes o servicios actuales? ¿Hay bienes o servicios que hoy no están en el horizonte y podríamos producir? ¿Necesitamos Recursos Humanos formados para eso? ¿Necesitamos normativa específica? Son todas preguntas que necesitamos hacernos y coordinar acciones para poder sentar las bases para ese futuro.
Camilo dos Santos La guerra con Rusia genera más incertidumbre al sector. Todo hace indicar que más allá de las barreras arancelarias que hoy frenan el acceso a muchos exportadores uruguayos, las exigencias de condiciones paraancelarias vinculadas al medioambiente serán cada vez mayores, en particular, en mercados como el europeo que está a la vanguardia. ¿Están las empresas uruguayas preparadas para afrontar este nuevo escollo? ¿Hay conciencia en el sector de abordar ese tema?
Justamente ese es un tema clave que estamos trabajando este año. En la Unión de Exportadores creamos la Unidad Exportación Verde para trabajar en sostenibilidad, incluyendo aspectos ambientales, sociales y de gobernanza. Porque ya no se trata solamente de aspectos ambientales, hay que pensar de forma más global en sostenibilidad. El mundo va para ese lado, tenemos clientes más exigentes en relación a cómo trabajan las empresas y también el financiamiento se está abriendo para empresas sostenibles. Hoy tenemos la posibilidad de avanzar antes que otras empresas y países y lograr una ventaja competitiva. Uruguay tiene camino andado en estos temas: políticas sociales de inclusión, institucionalidad fuerte, democracia plena, transparencia, cumplimiento de contratos, energía eléctrica renovable, políticas de protección del ambiente, experiencias de trazabilidad y certificaciones que permiten alcanzar los mercados más exigentes. Esos atributos hay que sistematizarlos para que se transformen en valor, ya que hay consumidores que están dispuestos a pagar más por productos sostenibles. Para esto estamos trabajando con el LATU, para crear un sello o certificación de sostenibilidad que muestre lo que está haciendo la empresa. Pero antes estamos realizando, junto a Deloitte, el primer diagnóstico de sostenibilidad de las empresas exportadoras. Sabemos que hay diferentes realidades: hay empresas que vienen trabajando estos temas hace tiempo y otras que no. Por eso queremos conocer a fondo dónde estamos parados, cuáles son las áreas en las que se necesita trabajar más y cómo podemos preparar mejor a las empresas. A partir de ese diagnóstico podremos elaborar programas de capacitación, proponer instrumentos y apoyos. La idea es trabajar de forma coordinada sector público y privado, con organismos internacionales, con universidades, acá debemos sumar en vez de duplicar esfuerzos.
¿Qué balance hace de la última Expo Dubái? Da para ilusionarse con poder elevar los volúmenes de ventas a esos mercados del Golfo en el corto plazo.
El balance es sumamente positivo. La participación de Uruguay en una feria internacional de este tipo es muy importante para que nos conozcan, para que vean lo que tenemos para ofrecer, para hacer contactos. Ahí había pabellones de una gran cantidad de países, por lo que la feria no se concentra solo en poder vender a Emiratos Árabes Unidos, sino que los contactos fueron con delegaciones de una gran cantidad de países. Nuestra secretaria ejecutiva, Teresa Aishemberg, estuvo acompañando la misión organizada por Presidencia, Cancillería y Uruguay XXI y recorriendo la Expo Dubái y la Gulfood. Se trajo muchos contactos para continuar trabajando, muy interesados en generar negocios con Uruguay. Hablando específicamente de Emiratos Árabes, se trata de un mercado de alto poder adquisitivo, que por sus condiciones geográficas requiere de la compra de productos alimentarios que nosotros podemos proveer. El año pasado le exportamos a Emiratos US$ 11 millones (lácteos, lana, productos farmacéuticos y carne, entre otros), esto es solamente el 0,11% del total exportado por Uruguay, así que tenemos mucho margen para crecer.