La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, inicia este martes la agenda de su visita oficial a Cuba, que se inició este lunes en la tarde y durará apenas 48 horas centradas en temas económicos bilaterales como la modernización del puerto habanero de Mariel y la perspectiva de que su país concrete nuevos proyectos en la isla.
Aunque la visita tiene sus objetivos concentrados en los temas económicos y comerciales, como telón de fondo se encuentra la situación de los derechos humanos en la región y en la isla, pero no está contemplado que Rousseff aborde ese tema durante su estancia en Cuba, según fuentes brasileñas.
Ese asunto se ha agitado en torno al viaje de Rousseff desde hace unos días, a raíz de que Brasil concedió un visado de turista a la bloguera disidente cubana Yoani Sánchez, quien le solicitó que intercediera ante las autoridades de la isla para obtener el permiso de salida que le permita ir al estreno de un documental en el país suramericano.
El viaje de Sánchez a Brasil depende, por tanto, de que el gobierno de La Habana le otorgue el documento que autoriza la salida del país, conocido eufemísticamente como tarjeta blanca.
Este lunes, disidentes cubanos afirmaron que no esperan nada relevante de la visita de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en lo que respecta a la situación de los derechos humanos en la isla.