La idolatría de Ruben Walter Paz en Avellaneda no tiene límites. Aquellos que vieron al uruguayo no lo olvidan. Sus goles de tiro libre, su andar con la pelota y su clase marcaron a varias generaciones.
Por estos tiempos, la hinchada de Racing se embargó en la aventura de recaudar fondos para construir una estatua a Paz.
La idea es que el exjugador de Peñarol y la selección uruguaya quede para la eternidad en el recinto de honor del club junto con Humberto Maschio, Mostaza Merlo y Juan José Pizzuti.
La iniciativa cuenta con un amplio respaldo popular que va desde periodistas como Quique Wolff al ídolo de la actualidad Lisandro López que se sumaron a la iniciativa.
La idea original parte de un grupo conocido como Racing de 10 y según explican en sus redes “es homenajear en vida a dos de las máximas glorias del club, con un pasado de excelencia futbolístico indiscutible y que además tienen el amor incondicional de los hinchas actualmente. Las estatuas ya empezaron a ser construidas y responden a dos posturas corporales muy características del “bocha” Maschio, cerebro y campeón del mundo en 1967 y del uruguayo Rubén Paz, exquisito líder del campeón de la supercopa 1988”.
Las otras estatuas ya famosas de la Academia son las realizadas en homenaje a Juan José Pizzuti y a Mostaza Merlo, que descansan en el recinto de honor del club, a la espera que puedan sumarse estas nuevas y ser visitadas por los socios.