23 de noviembre de 2014 21:18 hs

Rusia puede hacer poco por apuntalar los débiles precios globales del petróleo aunque la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) así lo quiera. Los pozos rusos se congelarán si dejan de producir crudo y el país no puede almacenar la producción que normalmente exportaría.

Antes de la reunión que sostendrá la OPEP la próxima semana, Rusia ha conversado con el miembro del grupo, Venezuela, sobre la necesidad de “coordinar acciones en defensa” de los precios del petróleo y planea enviar una delegación de alto rango para que ejerza presión con ese mensaje.

Pero pese a que necesita que los precios del crudo coticen en US$ 100 por barril –muy lejos de los niveles actuales, en el entorno de los US$ 80– para equilibrar su presupuesto, Rusia ha hecho pocos cambios desde el año 2008, cuando la OPEP instó a Moscú a unir sus fuerzas para reducir los suministros para apuntalar los precios.

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En aquel entonces y ahora, el mayor productor mundial de petróleo carece de la habilidad para elevar o alterar su propia producción.

“Nada ha cambiado”, dijo Valery Nesterov, analista de Sberbank CIB, al agregar que mientras China ha construido almacenes para fortalecer sus reservas para su economía de alto consumo energético, Rusia no ha construido nuevas instalaciones.

Nesterov dijo, además, que Rusia tiene un clima severo y una geología desafiante, lo que significa que no puede simplemente detener los pozos de producción de petróleo. “Los pozos rusos simplemente se congelarán si los detienen”, agregó.

Pero eso no significa que Moscú no intentará persuadir a otros a ayudarle a apuntalar el precio del petróleo, que ha caído 33% desde junio.

Igor Sechin, presidente ejecutivo del mayor productor de petróleo de Rusia, Rosneft, y un antiguo aliado del presidente Vladímir Putin, y el ministro de Energía, Alexander Novak, viajarán a Austria días antes de la esperada reunión de la OPEP en Viena.

Tienen previsto asistir a una conferencia con funcionarios venezolanos aunque no han hecho referencia a la agenda o los otros asistentes al evento. La portavoz de Novak dijo el jueves de la semana pasada que el ministro no asistiría a la reunión de la OPEP.

Los observadores del mercado petrolero están divididos sobre el resultado del encuentro en Viena, que será el más incierto en años. Y los analistas están divididos sobre si habrá un recorte coordinado en la producción y algunos sostienen que el bombeo podría caer en hasta 1,5 millones de barriles por día (bpd).

Algunos expertos argumentan que Rusia podría incluso necesitar que los precios del crudo coticen a US$ 115 por barril para equilibrar su presupuesto, dado que el gasto social y militar ha aumentado, mientras que las sanciones de Occidente por el conflicto con Ucrania han bloqueado los fondos que Moscú obtiene de los mercados financieros occidentales.

Dado que su producción no puede ser interrumpida, la única opción que queda es que Rusia reduzca sus exportaciones de casi cuatro millones de barriles por día.

Desde el gobierno

En sus declaraciones, las autoridades rusas no descartan recurrir a un recorte de la producción, aunque reconocen las limitaciones para adoptar ese tipo de acciones.

Al ser consultado sobre si Rusia está preparada para reducir la producción, el ministro de Energía, Alexander Novak, dijo a la prensa el viernes que “este tema requiere de una cuidadosa consideración, pero que en general, el tema se está discutiendo, aunque no se ha tomado una decisión final”.

El ministro dijo que un recorte de la producción sería difícil para Rusia, dado que el presupuesto depende de los ingresos de las exportaciones petroleras y el país carece de la tecnología para actuar rápidamente y alterar los suministros.

En tanto, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergéi Lavrov, se reunió el viernes con su par saudita, Saud al-Faisal. “Ambas partes expresaron su disponibilidad de cooperar en temas relacionados a los mercados energético y petrolero”, según un documento del ministerio tras la reunión.

Lavrov dijo a la prensa que los países productores de petróleo tienen derecho a reaccionar adecuadamente si ven que los precios del crudo son impulsados artificialmente.

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