Aguerre recordó que Uruguay tiene una muy larga trayectoria en el desarrollo de biotecnologías asociadas a la fijación simbiótica del nitrógeno, desde la década de 1960, todo lo que implica el manejo del género rhizobium, inoculando semillas de leguminosas tanto forrajeras como la propia soja, que ha significado el ahorro a esta altura de centenas de millones por importaciones de fertilizantes nitrogenados, simplemente por tener una bacteria que permite la fijación y la transformación del nitrógeno, que es un porcentaje importante del aire que nos rodea, en un fertilizante a ser utilizado por las plantas".
Se activó el banco de fósforo
Esfuerzo conjunto de la ANII, INIA, Instituto Pasteur y empresas privadas