Por Blasina y Asociados, especial para El Observador
Se vienen al menos dos años complicados para la industria frigorífica
Tras un año con la faena más alta desde el récord de 2006, pronto faltará ganado
Tras un año con la faena más alta desde el récord de 2006, pronto faltará ganado
Por Blasina y Asociados, especial para El Observador
La producción de carne de Uruguay y el volumen de faena crecerán en 2018 por quinto año consecutivo. La faena de vacunos se ubicará en torno a 2,4 millones y será la más alta desde el récord de 2006, cuando llegó a 2,58 millones de cabezas. Pero no hay mucho para festejar. El crecimiento es insostenible.
La abundante exportación en pie de los últimos cuatro años y lo elevado de la faena de hembras provocará que la actividad de la industria frigorífica entre en una fase de declive.
El crecimiento de la extracción hizo bajar el stock vacuno en 300 mil animales en 2017, en 400 mil en 2018 y la faena sigue subiendo. La consecuencia es que a partir de 2019 viene un período de declive en la actividad y problemas en la industria frigorífica.
La extracción supera a la capacidad de reposición y además la composición de la faena es llamativa. Octubre, por ejemplo, marcó la mayor faena de hembras –vacas y vaquillonas– para ese mes desde que hay registros, algo arriba de 114 mil animales. Fue también la mayor faena de vientres para cualquier mes en siete años. Noviembre también será un mes de muy alta faena.
Dos semanas atrás, la faena semanal totalizó casi 30.000 vientres y fue la más alta en ocho años. La semana pasada se mantuvo muy alta. Al cierre de 2018 la extracción de vacas y vaquillonas estará cercano a los 1,2 millones. Por lo tanto, se aproximan por lo menos dos años complicados para la industria.
En lo que va del año –del 1° de enero al 17 de noviembre– se llevan faenados 2,08 millones de cabezas, casi 46.000 más (2,2%) que los 2,04 millones del mismo período del año pasado, según la estadística del Instituto Nacional de Carnes (INAC).
Del total de la faena el 50% o 1,04 millones son hembras, 778.660 vacas y 260.005 vaquillonas, un aumento de 2,8% y 4,1%, respectivamente, respecto al mismo período del año pasado.
La faena de novillos se mantiene casi constante. El 48% corresponde a novillos con un millón faenados, apenas 7.700 más que un año atrás.
Año a año la faena de vaquillonas aumenta, en parte por la Cuota 481, destinada a Europa, que ha captado una proporción creciente de hembras, una valorización de un producto de calidad casi igual al novillo. Desde menos de 200 mil en 2014 a 300 mil este año. Pero ahí ya se presenta un desafío: por presiones de Estados Unidos la cuota 481 es dudoso que persista hasta 2020.
En los últimos dos años la caída en la población de novillos y vaquillonas es fuerte. Y va rumbo a un tercer descenso en el stock de 2019 dado lo elevado de la extracción en este semestre.
En dos años hay casi 600 mil novillos menos, de 2,57 a 1,99 millones, y unas 200 mil vaquillonas menos, de 1,86 a 1,65 millones. El stock de vaquillonas de 1 a 2 años pasó de 1,25 millones en 2017 a 1,18 millones, una baja de 5,7%, mientras el de vaquillonas de 2 a 3 años las disponibles para faena o para entorar cayó bastante más: 9,3%, de 518 mil a 470 mil
La población de vacunos que en 2016 era de 12 millones quedará en 2019 muy cerca de 11 millones.
Juan Samuelle La estabilidad o el repunte de la faena podría lograrse si creciera la producción de terneros.
“La intención de los productores es entorar todo lo posible” afirman industriales y otros operadores. La primavera es excelente. Matemáticamente hay chance de una buena producción de terneros para 2020. Pero los procesos ganaderos son lentos y eso solo significaría un sostén para la faena en la próxima década.
En el entore pasado, es decir los terneros que nacieron esta primavera, no crece ni la cantidad de vacas ni se espera un gran resultado reproductivo tras un año de sequía.
Desde la industria ya se trabaja con un escenario de menor faena en 2019. Las distintas fuentes consultadas ubicaron a que la faena en 2019 entre 2 y 2,2 millones de cabezas, si las condiciones climáticas son favorables. Algunos industriales coinciden en que va a persistir una sustitución de novillos por vaquillonas pesadas, tanto de corral como de pasturas.
Con una menor oferta, la industria va a tener que competir por el precio, pero “el precio del ganado y los costos de la industria están desajustados respecto a la región. Brasil y Paraguay nos hacen una competencia muy fuerte. Hoy el mercado de Israel empieza a proveerse desde Paraguay a precios sensiblemente más bajos”, señaló a radio Rural el presidente de Frigorífico San Jacinto, Gastón Scayola.
La capacidad ociosa con la que trabajan los frigoríficos, sumado a los elevados precios del ganado respecto a los países vecinos y a los costos de producción, tienen en jaque al sector, algo que se puede observar en los datos del Novillo Tipo de INAC, que estima cuánto factura la industria por cada novillo faenado.
El valor del Novillo Tipo cayó en octubre a su menor nivel en ocho años: US$ 1.045 por cabeza, 8,7% menos que en setiembre y 5,7% inferior a igual mes de 2017.
Pero, además, al hacerse menor la oferta, la competencia por el ganado es mayor y los márgenes se hacen más chicos. Esto se ve reflejado en la participación de la industria –valor agregado industrial– en el Novillo Tipo, que en lo que va del año es de 22% del total, tres puntos porcentuales por debajo del promedio de los últimos 11 años (25%) y cinco puntos por debajo del promedio del año pasado (27%). Ese indicador en octubre fue de apenas 15%.
El sartén del mercado hasta octubre estuvo en manos de los productores.
Juan Samuelle La devaluación de los países vecinos también juega y muchos en el sector se preguntan por qué no hay medidas similares a las que se adoptó con el sector turístico.
En efecto, si bien el precio de la tonelada exportada en los primeros ocho meses del año se mantuvo por encima de los niveles del 2017 (y en junio alcanzó el máximo anual de US$ 3.748), revirtió la tendencia en setiembre y octubre y quedó por debajo de los valores de 2017.
De modo que para las estadísticas, 2018 será un muy buen año. Pero para la industria frigorífica vienen por lo menos dos años de oferta en baja. Este entore renueva la posibilidad de que la producción de terneros aumente, lo cual puede permitir –recién a partir de 2020– un freno a la caída del stock.
Pero una buena primavera no hace verano, el históricamente principal sector de la economía uruguaya enfrenta problemas serios y cuanto más alta sea la extracción y más baje el stock, más fuertes serán los dolores de cabeza que vengan después.
Producción: Cecilia Pattarino