Un comportamiento inexplicable por parte de un alto mando militar derivó en su aparente secuestro por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y llevó al presidente Juan Manuel Santos a suspender las negociaciones de paz. El caso ofrece varias dudas y, entre las pocas certezas que deja, se demuestra como una barrera a un proceso de paz que avanzaba a ritmo lento pero seguro desde hace dos años.
Una de las condiciones que había en el diálogo entre el gobierno colombiano y las FARC era que los guerrilleros no secuestraran a civiles, como modo de demostrar con hechos su disposición hacia la paz.
Y el hecho conocido a última hora del domingo –el secuestro de un militar y de sus dos acompañantes, todos vestidos de civil– hizo que se pusiera freno al diálogo. Para mayor dramatismo, el mismo presidente Juan Manuel Santos se comunicó a última hora del domingo con los negociadores colombianos y les indicó que no abordaran el avión que los llevaría a La Habana, donde estaba previsto que ayer recomenzaran las reuniones.
El caso del secuestro es poco claro. Según el relato oficial, el general Rubén Darío Alzate Mora, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Titán, estaba acompañado por el capitán Jorge Rodríguez Contreras y la abogada Gloria Urrego. Los tres estaban vestidos de civiles y desarmados y pidieron una embarcación para trasladarse por el río Atrato.
Un militar piloteaba la lancha y, a la media hora de zarpar, advirtió que se estaban adentrando en una “zona roja”, de circulación prohibida debido a la intensa actividad de los paramilitares. El general le insistió para que siguiera y lo hizo atracar cerca de Las Mercedes, un caserío. El oficial y sus acompañantes bajaron y el piloto se quedó en la lancha.
Una vez entre las casas –según un primer reporte del hecho divulgado en parte por El Espectador de Colombia– guerrilleros del Frente 34 tomaron como rehén al general y sus dos acompañantes y lo requisaron. Cuando advirtieron que había alguien a bordo de la lancha intentaron ir tras él, pero el piloto encendió el motor, huyó y pudo relatar parte de lo sucedido.
El presidente, que calificó el hecho de “secuestro inaceptable”, aseguró tener información “que da certeza de que fueron las FARC”, pero no hizo más precisiones. “Se suspende esta negociación hasta tanto no se aclaren y se liberen a estas personas”, agregó.
Pero los guerrilleros emitieron una editorial en Anncol, un medio digital manejado por las FARC, y acusaron que el incidente fue orquestado para dinamitar las conversaciones. Se refirieron a “la sospechosa y poco clara entrega” del oficial y lamentaron que “una vez más el anhelo de paz de los colombianos (...) se ve frustrado, dejando en claro que la estrategia del garrote y la zanahoria o de negociar en medio de las balas (...) ha fracasado, sometiendo al país a una incertidumbre deletérea”.
Su versión es que el militar se entregó, pues adentrarse en terreno rojo es una “estupidez” que “no es concebible de un mambrú condecorado como Alzate”. En efecto, Alzate Mora se graduó como oficial en 1983 y ocupó varios cargos. En este último tiempo estaba al frente de unos 2.500 militares que tenían como objetivos custodiar los frentes 34 y 57 de las FARC y a sus cabecillas, así como las bandas criminales y las mafias de la minería ilegal que operan en la zona donde desempeñada. Sería, asimismo, el militar de más alto rango jamás secuestrado por los guerrilleros.
En la retórica de las FARC, el principal sospechoso de la emboscada es el expresidente Álvaro Uribe, contrario al proceso de paz. El político dio una primera versión de los hechos el domingo –habló, incluso, antes que el gobierno– y reprochó que en lo que va del proceso ya “fueron asesinados 639 los soldados y policías por terroristas de las FARC durante el diálogo con Santos”. Más tarde y a través de un comunicado, Uribe llamó a comunidad internacional a exigir una tregua unilateral de los guerrilleros.
Las FARC hicieron hincapié en la “sospechosa” primera versión de Uribe y en el comportamiento imprudente del general.
Coincidentemente, fuentes de Inteligencia del ejército que dialogaron con El Espectador bajo condición de anonimato sostuvieron que el hecho se había complotado. Prueba de esto sería que los guerrilleros habrían recibido información del desplazamiento del general y que estaban de civil al momento de retenerlo.
Panorama incierto
El futuro es incierto y las negociaciones dependen en gran medida de lo que ocurra con el general, que es buscado en la zona. El Comité Internacional de la Cruz Roja ya fue convocado para eventualmente oficiar de mediador.
Al entender de Jorge Restrepo, director del CERAC, un centro de investigación especializado en conflictos armados que depende de la Universidad de Los Andes, si las FARC liberan al rehén sin condiciones significará que tienen la intención de proteger lo que hasta ahora se negoció en La Habana. Por el contrario –consideró el experto ante el periódico colombiano El Tiempo– si apelan al gobierno para negociar la libertad del rehén, estarían demostrando su rechazo a lo logrado hasta el momento, lo que echaría por tierra dos años de intentos. “El proceso de paz en este momento está en las manos de las FARC”, concluyó.
Al margen de la evolución de los acontecimientos, otros analistas como Ariel Ávila, coordinador del Observatorio Fun Paz y Reconciliación, consideran que el ritmo de las negociaciones tenderá a decrecer, pues parte de la opinión pública estará reticente a los avances cuando la otra parte involucrada no ofrece todas las garantías de querer cambiar.
Será fundamental, en todo caso, el esclarecimiento de los hechos y la aportación de pruebas que permitan sustentar las diversas teorías y ver si efectivamente hubo un secuestro, si fue orquestado o no e intentar comprender las motivaciones de sus protagonistas. Pero el proceso de paz ya fue detenido sin que se conozca una posible fecha de reanudación.
Dudas del caso
-¿Por qué el general Rubén Darío Alzate Mora, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Titán fue a ese lugar?
-¿Por qué él y sus acompañantes estaban vestidos de civil, iban desarmados y usaron un bote civil?
-¿Por qué desoyeron las indicaciones del lanchero, que les advirtió que la zona era peligrosa?