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Daiana Abracinskas, María Rodríguez Nader, Cecilia Salom y Laura Robatto, abogadas penalistas

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Son mujeres y defienden acusados de abuso sexual: abogadas responden ataques

En el auge del consumo mediático de los casos relacionados al género, abogadas defienden a hombres acusados de violencia, femicidio y violación 

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19 de junio de 2022 a las 05:05

A golpe de vista a algunos les parece una ironía: mujeres que defienden a hombres que están en el banquillo de acusados de delitos considerados de género. Daiana Abracinskas, María Noel Rodríguez Nader, Cecilia Salom y Laura Robatto son solo algunas de las abogadas que deciden hacer a un lado los prejuicios y defender a quienes se los señala por violaciones o femicidios. 

A la mayoría de estas mujeres la condenan por las redes. A otras, por la calle. Desde el “hay que tener estómago para ser mujer y defender a estos tipos”, a “mala feminista”, pasando por deseos de que les pase a sus hijos lo mismo que involucra a sus defendidos

Dentro de los juzgados, donde realmente se libran las batallas, nadie las cuestiona. Entre los entendidos del derecho no es un tema que lleve a polémica, y es lo que los divulgadores intentan que suceda en la sociedad. Todos  los habitantes tienen derecho a la defensa y las profesionales a ejercerla. 

Además, han estado de la vereda de enfrente. Han defendido víctimas, a las que han contenido y asesorado. Afirman que, pese a que cuando les toca defender acusados no se ahorran la empatía hacia la víctima, están enfocadas en que se cumplan las garantías procesales y, muchas veces, probar su inocencia. 

Aunque ninguna desconoce que son las mujeres las que más denuncian –y sufren– este tipo de delitos, todas tienen historias diferentes para contar. Hombres que vienen a verlas porque sufren violencia de género y les da vergüenza denunciar abusos sexuales que ejercen mujeres sobre niños –o sobre otros hombres disminuidos intelectualmente–, e indagados que han llegado a matarse por la presión de haber sufrido una falsa denuncia. 

Sobre las críticas, casi todas coinciden. “Nadie está libre. Hay que tener cautela y no salir a incinerar gente por las redes. Dar tiempo a que la Fiscalía investigue. Si después esa persona, que tiene todas las garantías, resulta que es culpable, si quieren lo condenan. Pero está pasando lo contrario”, expresó Laura Robatto, abogada y profesora.

 

Daiana Abracinskas

Daiana Abracinskas

Si no cree en el hombre que lo llama, desiste de tomar el caso. “Yo nunca defendería a un hombre que me admite que abusó de un niño o que violó a una mujer. Es mi forma de ser en la vida “, señaló la abogada Daiana Abracinskas. De todas formas, aclaró que “ no va en desmedro de los colegas que defienden a culpables, porque grave sería estar en un país donde todos los abogados actuaran como yo”. 

Trabajó en el caso del presunto abuso en el camping de Valizas y defendió a uno de los 32 imputados de la Operación Océano. En ambas oportunidades, un juez validó su inocencia (en el primer caso a través de un juicio y en el segundo aceptando el pedido de sobreseimiento que hizo la fiscalía). 

Aseguró que nunca dudó de aquellos clientes que aceptó. Solo una vez, tuvo una duda menor y al poco tiempo, cuando esa duda se fue acrecentando alimentada por evidencias, renunció. 

La decisión de tomar este tipo de casos y cruzar el cuerpo por ellos mediáticamente, le ha valido muchas críticas. “Grupos feministas me dijeron que yo era una vergüenza, que era una vergüenza para el género. Me han dicho que ojalá algún día denuncien a mi hijo y termine preso, me han insultado en la calle. En el 97% de los casos, por mujeres (...) Utilizan la cultura de la cancelación contra las mujeres que defendemos denunciados. Se espera por parte de un determinado grupo que las mujeres solo defendamos víctimas y nos ponen el techo de cristal, del que tanto nos quejamos. Nos quieren decir cómo hacer nuestro trabajo”, criticó. 

La crítica que más se repite refiere a la falta de empatía. “Vos, siendo mujer, cómo no te podés poner en el lugar de la que está en frente”, es uno de los cuestionamientos que más oye. A lo que Abracinskas responde: “Yo empatizo con todas las víctimas, siempre que digan la verdad. No únicamente por la cuestión de ser cógenero. Tenemos la misma cualidad de engañar, de ser violenta, que cualquier hombre. El ser mujer no te exime de tener responsabilidad”. nestidad tampoco lo tiene. 

María Noel Rodríguez Nader

María Noel Rodríguez Nader

En su escritorio en la Defensoría Pública analiza los cientos de expedientes de los casos en los que actúa regularmente. A ninguno dice que no. Como defensora pública, tampoco puede. Siendo madre de niñas, se sienta a la mesa con violadores y femicidas para definir las estrategias que utilizarán en los juicios. “Ahí no hay contradicción, todos tenemos derecho a una defensa de calidad (...) Todos los cuestionamientos éticos y morales quedan por fuera cuando asumís un caso”, resumió la integrante de la Comisión Penal de la Asociación de Defensores Públicos. 

En su caso, lo económico no es una motivación, cobra un sueldo fijo sin importar la cantidad de defendidos o el delito por el que se los investigue. 

Yo tengo hijas mujeres y más de una vez en redes me han dicho ‘que no te pase nunca con tus hijas’. Medio que no se nos perdona que siendo mujeres asumamos este rol de defensa para hombres. Pero a mí tanto me da la persona que tengo en frente, yo tengo que cumplir mi rol, mi trabajo y darle a la persona todas las garantías que tiene de acuerdo a la Constitución y la ley”, sostuvo. 

A partir de eso, planean la estrategia que más favorezca a su defendido. Si está muy comprometido, le sugiere que tome la opción de pactar un acuerdo abreviado (donde se puede beneficiar de una reducción de hasta un tercio de la pena a cambio de asumirse culpable). Si se entiende inocente (cosa que como abogada le resulta más motivante), los impulsa a ir a juicio oral. 

Aún así, siente empatía por las víctimas. “La tengo, pero mi foco está en la presunción de inocencia y en un debido proceso penal. Si no tengo eso en mi cabeza no puedo estar haciendo esto. ¿Cómo un médico le salva la vida a un homicida o a un terrorista? Y bueno, porque es su rol: salvarle la vida a una persona no importa si está penado por 30 años o no”, expresó. 

En cuanto a las críticas que genera su trabajo, expuso: “Son delitos con una connotación muy sensible (...) Las vueltas que le quieran dar para criticar no corresponden. Acá el que juzga es el juez”. 

Laura Robatto

Laura Robatto

Cuenta cómo son sus visitas al Comcar y se pregunta si quienes señalan con el dedo a sus defendidos saben lo que es estar preso. Y peor, estar preso siendo inocente. Pese a eso, la profesora de Derecho Penal, coincide con sus colegas en que “siempre” empatiza con las víctimas. Aunque las ha defendido, su carrera la ha llevado a estar del otro lado. “Hay que ver quién es el principal en el proceso penal, por más de que no se tiene que dejar de tener en cuenta a la víctima y a la sociedad, es quizás la última oportunidad que tenga una persona de que siga prevaleciendo su principio de inocencia. Es el protagonista del proceso. Es el proceso de él”, contó. 


¿Alguien sabe lo que es estar preso siendo inocente? Porque yo tuve presos inocentes. Tuve gente que se suicidó en la cárcel. Yo tuve un cliente que fue a una audiencia salió y se empastilló en un hotel y se murió. Era un chico joven. Todos se impresionan hasta que les toca a las personas. Gente de todas las clases sociales. Todos piensan así hasta que les toca con un hijo, un primo, un abuelo”, manifestó.

Si bien no recuerda haber recibido críticas directas por su rol, critica a aquellos que señalan a sus colegas por “defender a los malos”. “Uno no puede perder de vista es que nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Lo que está pasando hoy es que si vos asumís una defensa de alguien a la que acusan de haber hecho algo, estás defendiendo a los malos. Primero demostrame que son malos y para eso necesita una defensa. Si nos vamos a guiar solo por las denuncias, suprimamos el Poder Judicial, la Fiscalía y simplemente guiémonos por las meras denuncias. Un poco está pasando eso hoy. Se mezcla todo”, subrayó. 

Aunque defiende personas que sabe que son culpables, porque tienen derecho a la defensa, hay casos que sabe que no podría defenderlos como debería por “cosas que no le gustan” y no los toma. “Podés explicar porqué cometió eso, buscar atenuantes, buscar motivos, causas de justificación, por ejemplo, si la persona fue inducida a error”, ejemplificó sobre los que se asumen culpables.

Cecilia Salom

Cecilia Salom

Fue fiscal, profesora adjunta en la Facultad de Derecho de la Universidad de la República y hoy es defensora penal. Cree que el desbalance es doble, por un lado, algún sector de la sociedad que “no entiende el trabajo del abogado”, por otro, uno legal: la ley de violencia de género (19.580). 

“Creo que nos hemos adecuado a la normativa internacional y hemos hecho grandes avances, mucho antes de la ley de género, que además tiene errores que generan una enorme inequidad (...) da un estatuto privilegiado a la mujer, luego de lo que ha sido la lucha por la reivindicación femenina que viene desde muchos años atrás. Pero la ley incurre en algunos excesos, generando un estatuto privilegiado que no reconoce a otras personas que están en inferioridad, como personas discapacitadas intelectualmente o motriz”, consideró. 

A partir de haber asumido la defensa de un hombre en la Operación Océano, quiso entrar a las redes sociales –donde no es asidua– a “curiosear” y se llevó una sorpresa. “Descubrí a alguna mujer que hablaba de mí (criticando la decisión de asumir la defensa de este hombre). Me parece una actitud reaccionaria, autoritaria y fachista”, condenó y aseguró que ser mujer no le genera “ningún tipo de conflicto” a la hora de tomar estos casos.  “Me genera el mayor rechazo del mundo. Creo que es una impertinencia y una falta de educación (...) Quienes asumen posiciones de esa índole desconocen lo que es el derecho de defensa y se trata de lo que es el Estado de Derecho. En dictadura se defenestraba a los defensores, ahí está el parámetro”, complementó. 

Más allá de eso, en el caso puntual de la Operación Océano –en el que su cliente transitará un juicio oral– no entiende que esté “defendiendo a una persona que haya vulnerado derechos de nadie, pero si lo hubiera hecho, también lo defendería”, afirmó y enfatizó en que todos deben tener acceso a un defensor que resguarde sus derechos. 

En este caso hubo 32 imputados inicialmente, 11 irán a juicio oral, nueve fueron condenados a través de un proceso abreviado y 13 fueron sobreseídos

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