Fútbol > EL ESTRENO

Superó la depresión y un infarto: el espíritu combativo de Saralegui, el nuevo DT de Peñarol

El hombre que se hizo técnico tras caer en un pozo depresivo, vuelve por tercera vez a Peñarol con la misión de apagar el incendio del club de sus amores

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02 de septiembre de 2020 a las 05:02

La depresión golpeó duro a Mario Saralegui. Volvía de Ecuador, luego de jugar en Barcelona, entre 1990 y 1992, y cayó en un pozo. No veía la luz al final del túnel. Buscó refugio en el campo. Se fue solo. Se aisló. Fue un momento duro que marcó su vida allá por la década de 1990, cuando comenzaba a darle punto final a su carrera.

Como consecuencia de aquella crisis emocional surge el Saralegui entrenador.

“Aquello fue complicado porque tomé una decisión que la otra persona que estaba conmigo no estaba preparada y tal vez yo tampoco estaba preparado. Pero gracias a que volví hice el curso de entrenador que es de lo que vivo hoy”, reveló en octubre de 2016 en el programa La Caja Negra de TV Ciudad.

Las vueltas de la vida lo sorprenden a Saralegui. De aquel momento de complejidad a esta nueva presentación como nuevo conductor de Peñarol pasaron más de 25 años.

Pero su pensamiento no cambia: “La fortalezas no deben estar afuera sino dentro de uno mismo”.

Saralegui regresó este martes al club para afrontar su tercer ciclo como conductor del plantel principal ya que, con anterioridad, se desempeñó en las divisiones formativas.

Antes de llegar al club, en 2005, tuvo un preinfarto en Rivera, en un clásico que se jugó a beneficio. "Y así, infartado, se vino manejando de Rivera a Montevideo. Lo agarraron a tiempo. La hermana, que es médica, lo apuró, porque si no era boleta", recordó a Referí este año Ruben Paz, quien se desempeña como asistente técnico en el grupo de trabajo de Saralegui.

En el año 2006, el entrenador era el conductor de la Tercera división cuando se produjo el alejamiento de Luis Garisto del primer equipo carbonero.

Aquellos eran tiempos complejos para Peñarol, en los últimos años de vida de José Pedro Damiani, quien aún se mantenía en la presidencia. El club todavía sufría las consecuencias de la guerra interna por la salida del Cebolla Rodríguez y Carlos Bueno. Ambos jugadores fueron llevados por el contratista Francisco Casal a PSG y el club había perdido a sus principales figuras juveniles sin recibir dinero a cambio, por errores administrativos de la institución. El equipo deambulaba en la cancha. Los incidentes afuera se multiplicaban, al grado tal que Peñarol, como dijo el propio Garisto, inició la temporada con una histórica quita de 12 puntos. “Arrancamos como en la conga, menos cinco”, dijo Garisto que no resistió los resultados.

Fue entonces cuando José Pedro Damiani recurrió a Saralegui.

“Quiero un equipo que contagie. Que el hincha se sienta identificado por el equipo y responda con el aliento que siempre brindó”, dijo Saralegui en el primer entrenamiento.

De aquel ciclo se recuerda el clásico en el que Saralegui mandó a Omar Pouso trancar fuerte a Marco Vanzini. Y sus declaraciones a El Observador posteriores al clásico: “Pouso se lo comió en dos panes a Vanzini”.

El pasado 24 de abril, y con las libertades que permite el paso del tiempo para contar historias del pasado, en una entrevista que brindó en Sport 890, el entrenador reconoció: “En el 2006 le pedimos a Pouso que dejara una pelota corta para ir a trancarle a Vanzini. Eso fue una picardía de fútbol porque el Palillo en esa época manejaba los clásicos y con eso lo logramos sacar del partido”.

El mismo Saralegui, otro Damiani

Tras aquel pasaje, Saralegui regresó a la conducción técnica de Peñarol en el año 2008. Esta vez bajo la presidencia de Juan Pedro Damiani, el hijo del expresidente, quien había fallecido.

El verano de aquel año comenzó con Gustavo Matosas como entrenador del club. Jugó un clásico en enero, que perdió y se hizo famoso por la frase de Damiani diciendo que el técnico “puso las achuras”, en clara alusión a que no había colocado toda la carne en el asador al reservar varios titulares.

Pasada la cuarta fecha del Clausura 2008, cesaron a Matosas y llamaron a Saralegui.

Bajo la conducción del nuevo entrenador el equipo conquistó ese Clausura en un recordado partido contra el River Plate de Juan Ramón Carrasco donde jugaban Jonathan Urretaviscaya (hoy en Peñarol), Robert Flores, Bruno Montelongo, el Japo Rodríguez, entre otros.

El partido fue un festival de goles que terminó con triunfo aurinegro por 5 a 3. Pero el carbonero perdió la final del Campeonato Uruguayo con Defensor Sporting.

El último clásico de Saralegui fue uno de verano de 2009 por la Copa Bimbo donde perdió y lo destituyeron.

Con el paso los días se conocieron versiones de salidas de los jugadores en la concentración que había realizado el equipo en San José.

El lunes 12 de enero de 2009, el técnico Saralegui reconoció en entrevista con El Observador: “Salgo con los jugadores, pero acá exageran”.

En sus dos pasajes por el club dirigió 42 partidos y cosechó el 65,1% de los puntos en disputa.

Desde entonces, el entrenador anduvo trabajando salteado en el fútbol profesional, en equipos de Uruguay y de Ecuador, de segundo orden, pero desde que en diciembre de 2017 Jorge Barrera desembarcó como presidente de Peñarol fue el candidato en cada cambio de director técnico, aunque recién a tres meses del final del mandato del titular aurinegro consigue cumplir con su promesa electoral y impone como DT al artiguense.

Once años después, el teléfono volvió a sonar, y este miércoles se reintegra al fútbol de elite de Uruguay en el club que tuvo siete participaciones (cuatro como futbolista y tres como entrenador) y con el que tiene el desafío de volver a ponerlo en carrera por el título, después que Barrera decidió truncarle el proyecto deportivo en el que se había embarcado con Forlán.

El estreno será en el Campeón del Siglo a la hora 20.15 ante Liverpool, por la décima fecha del Torneo Apertura. Su primer entrenamiento se produjo este martes de tarde en Los Aromos, donde el plantel quedó concentrado para el estreno del nuevo DT.

Así es que después de pasar por la crisis depresiva y superar un infarto en el año 2005, Saralegui está de regreso con una consigna. “La única manera de soportar la muerte dicen que es disfrutar de la vida. Por eso yo disfruto la vida”.

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