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Talvi y Sanguinetti apuntan hacia Manini alertando sobre la "fragmentación" del sistema

El candidato colorado considera que para que haya “gobernabilidad” no debe haber “18 partidos sentados en la mesa”

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14 de agosto de 2019 a las 05:01

Solamente un asunto parecía preocuparle a Ernesto Talvi en la mañana del martes 12. El candidato colorado, recién llegado de Colonia de su primera gira oficial, tenía delante suyo un auditorio amigable, compuesto por empresarios y políticos a los que les había prometido “despuntar el vicio” y hablar de economía, aunque terminó dedicando gran parte de su discurso a hacer otra cosa. En los setenta y cinco minutos que habló, les pidió una y otra vez que “confíen”, que les den una “oportunidad” y que voten a los “partidos tradicionales” para no “pulverizar” el sistema y evitar la “ingobernabilidad”.

Aunque no lo nombró, sus palabras estaban dirigidas a evitar que los empresarios voten a Cabildo Abierto, el novel partido político liderado por Guido Manini Ríos que, al igual que él, crece a paso firme en las encuestas.

“Voy a pelear para que en la mesa de la coalición seamos muy poquitos. Confíen en los partidos establecidos, los otros son modas pasajeras, unipersonales, que no sabemos ni a donde van”, dijo en referencia también al Partido de la Gente, encabezado por Edgardo Novick.

Desde que ganó la interna, Talvi no ha dudado en criticar al general retirado y expresado que no tiene miedo de perder votos por “derecha”, pero al igual que Julio María Sanguinetti ha comenzado a reiterar que la fragmentación del sistema es negativa para la democracia.

“Los partidos nuevos son legítimos, válidos. Todo el mundo tiene derecho a formar su partido, pero no pasaron por el juicio de las urnas. En octubre recién vamos a saber su representación parlamentaria y allí veremos qué representación tienen”, señaló.

Luego de octubre está dispuesto a “invitarlos” a “sentarse en la mesa” aunque primero buscará saber “qué afinidades” tienen. “Uno no se puede poner a discutir y fraguar un proyecto de país con alguien con quien tiene distancias siderales”, aseguró.

El economista dijo que el Partido Colorado tocó fondo, pero salió a flote porque es una institución de 182 años a la que es “difícil” de matar. “Tiene trayectoria, historia, proyecto y programa. Si yo me incapacito hoy, Robert toma la posta y sigue. Esto es un equipo, algo que continúa”, graficó.

En su columna de Correo de los viernes, Sanguinetti se había expresado de forma similar y dicho que Cabildo Abierto se puso al “margen” del sistema político. “Sus eventuales votantes tienen que saber que si pensaban que con este nuevo partido podrían poner en marcha políticas de rigor en el orden público o cumplir una defensa de las instituciones militares, eso ya no está en sus posibilidades”, señaló el líder de Batllistas.

En una entrevista con el semanario Crónicas, Manini Ríos había pedido que no que lo pusieran en la “misma bolsa de la oposición”.

“No queremos entrar en el mismo paquete que los blancos, colorados e independientes; tenemos propuestas que son nuestras. No queremos entrar en ningún tipo de coalición; no queremos estar conciliando con Talvi, Lacalle Pou o Mieres”, dijo el general retirado.

Para Sanguinetti, esta posición “ayuda” al Frente Amplio “aunque no lo quiera”. “Quedarse al margen es renunciar a conciliar, a proponer, a buscar entendimiento. El voto deja de ser útil, porque se instala en un espacio de negación particularmente inefectivo. Si lo que se quiere es cambio, hay que construirlo, buscando el común denominador entre quienes estamos en la oposición, que por algo estamos. Esa es la esencia de la política. Por lo menos en la democracia”, subrayó el líder de Batllistas.

Otras críticas

Durante su discurso en Somos Uruguay, Talvi ironizó con que a veces le gustaría que gane el Frente Amplio, debido a la compleja situación económica que deberá enfrentar próximo presidente.

Sus palabras le cayeron como anillo al dedo a Novick, que a través de un mensaje pautado en su cuenta de Twitter, le dijo que no quería “agarrar este fierro caliente, como no quiso en el 2002, cuando Batlle le ofreció ser Ministro de Economía”. “Hay que tener coraje y no achicarse”, sentenció el líder del Partido de la Gente.

Otro de los que aprovechó para contestarle fue Mario Bergara, quien escribió “coincidimos totalmente en que sería bueno que hubiera un nuevo gobierno del FA. Así como condujimos la recuperación del Uruguay del desastre del 2002, podemos seguir contribuyendo con estabilidad y crecimiento inclusivo para los uruguayos”.

Bergara ya había criticado a Talvi por su ingreso al Banco Central y su rol para contener la inflación entre 1990 y 1995, a lo que Talvi contestó que haba perdido los "modales" y la "dignidad".

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