Fútbol > EL RETIRO DEL LOCO

El adiós de Sebastián Abreu futbolista: una montaña rusa de historias, goles y sueños cumplidos en una cancha de fútbol

Goleador, figura, protagonista que trascendió en dos generaciones dejó una marca imborrable en el fútbol de Uruguay y del mundo

Sebastián Abreu y la Jabulani de Sudáfrica

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11 de junio de 2021 a las 05:00

Sábado 18 de noviembre de 1995. Defensor Sporting debuta en la Liguilla que clasifica a dos equipos uruguayos a la Copa Libertadores y los futbolistas que no están convocados para el partido de la noche frente a Nacional  deben presentarse a las 9.30 en el Franzini. El entrenador del plantel principal violeta, Juan Ahuntchain, hace los últimos aprontes y deja todo en manos del profe Alberto Mena.

A las 9.30 en punto se acerca el profe y le dice: “Juan, Abreu no vino”.

A Ahuntchain nada le sorprendía sobre aquel joven futbolista de 19 años, a quien tenía “cortito” por su conducta. “Cuando llegue decile que se vaya para Minas, y que venga el año que viene a hablar con los dirigentes”, le indicó el entrenador.

El profe se va a terminar de preparar la cancha para empezar a entrenar. Juan se acomoda a tomar mate en los asientos de hormigón, junto al vestuario, cerca del portón de chapa por el que ingresan los futbolistas al estadio del Parque Rodó aprovechando la sombra de un noviembre que ya hacía sentir el calor.

De pronto, sin imaginar lo que ocurriría unos instantes después, el ruido de la chapa, para abrir y cerrar la puerta de acceso al predio, rompe el silencio, lo sorprende, y con paso apurado ve cómo avanza el joven Abreu.

Ahuntachin lo mira y dibuja en su rostro la molestia más marcada que pudo, y con voz seca y en tono cortante, ese que suelen poner los entrenadores cuando tiene que pasar un mensaje fuerte a sus futbolistas, le dice: “¿Qué pasó Abreu?”.

El joven futbolista baja la cabeza, la levanta enseguida y le responde: “Me dormí. Puse el despertador y me dormí”.

Los pocos segundos que transcurrieron entre el comentario de Abreu y lo que procesaba el entrenador para responder ante lo que entendía era sinceridad pura del infractor, que no le estaba haciendo un verso, le responde: “Andate, y vení mañana a entrenar a las 9.30”.

Abreu lo había convencido. A la noche, en el partido que Defensor Sporting debutaba en la Liguilla con triunfo 2-0 ante Nacional, Juan Carlos De Lima se lesiona. El resultado: Ahuntchain necesitaría un 9 de área, como le gusta tener en sus equipos, y el Loco acabó en la formación titular.

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Aquella historia, que con detalles de Ahuntchain permiten recrear los comienzos de Sebastián Abreu en el fútbol profesional, muestran, según el entrenador, el costado "más noble y de buena madera" del futbolista que aprendió de los errores propios de los jóvenes en el fútbol.

“Abreu pasó del fondo de la bolsa a titular”, recuerda 26 años después el ahora coordinador de juveniles de Boston River en charla con Referí.

En aquella Liguilla que para los violetas empezó el 18 de noviembre y finalizó el 9 de diciembre, con victoria 2-1 ante Wanderers, Abreu convirtió un gol, en ese último partido ante Wanderers. Defensor Sporting se consagró campeón y fue a la Libertadores, en donde definitivamente el delantero tendría un exitoso bautismo internacional.

En sus comienzos en Defensor Sporting

Seis goles en la Copa, dos a Universitario y cuatro a la U de Chile, dos en el Estadio Nacional de Santiago y otros dos en el Parque Central, pusieron al entrenador de cara a su segunda historia con el delantero de Minas al que en pocos meses le había cambiado la vida.

“Pasó de estar echado a Minas, a ser vendido a San Lorenzo. Está tocado por la varita”, reflexionó Ahuntchain en esta charla tras conocerse la noticia de que este viernes Abreu deja el fútbol.

No era todo. Entre gol y gol, y a medida que se empezaba a hacer un nombre, llegó San Lorenzo.

Otra mañana, esta vez con el invierno a cuestas en julio de 1996 y el frío que se mete hasta los huesos en el estadio de los violetas, el presidente Eduardo Arsuaga se acerca al técnico.

“Usted sabe que vinieron de San Lorenzo a buscar a Abreu”, le informa Arsuaga. “Hay plata, pero…”, agrega y deja espacio para escuchar al entrenador y seguir la charla.

El presidente quería conocer la opinión del técnico, porque no estaba convencido de la oferta económica que le habían realizado. Necesitaba razones para cerrar el acuerdo, o descartarlo. Ahuntchain le dio la respuesta que necesitaba.

“Mire, en cuatro meses Abreu puede valer US$ 1.000.000, o US$ 1. Él no tiene término medio. Usted decida”, le devolvió el técnico.

“¡Lo vendo!”, concluyó el dirigente.

En setiembre de 1996 Abreu pasó a San Lorenzo por US$ 700.000 e inició un recorrido tan goleador como intenso, en la vida de un futbolista uruguayo, el más longevo en actividad y en permanencia en el fútbol profesional, que jugó en 31 equipos, que lo vendieron por US$ 10.000.000 dos años después y que llegó a los lugares privilegiados del fútbol.

El adiós de Abreu futbolista

“Llego el día. Se baja el telón del jugador y se abre el de entrenador”, escribió este jueves de mañana Abreu en un breve whatsapp al periodista.

Este viernes a la hora 15 en Belvedere, en el partido de la quinta fecha del Torneo Apertura entre Liverpool y Sud América, su club desde abril, se apaga la carrera de uno de los futbolistas más reconocidos de la historia de Uruguay. La vida deportiva de un jugador que supo combinar sus condiciones físicas y futbolísticas, que nunca fueron extraordinarias pero suficientes como para que con otros elementos de la vida cotidiana de un ídolo, como locura y cordura, carisma y decisión, profesionalismo y carácter, fueron sazonándola hasta construir un recorrido soñado y perfecto.

Abreu jugó 26 años al fútbol profesional (junio 1995-junio 2021).

Abreu y Forlán

Permaneció 16 temporadas en la selección (julio 1996-agosto 2012).

Disputó dos mundiales (en 2010 fue cuarto), fue campeón de América en 2011, integró la generación que refundó la selección uruguaya y fue uno de los ejemplos que los jóvenes siguieron en esa transformación histórica que devolvió a la celeste a la elite. Fue un futbolista de dos generaciones, la suya y la siguiente. Fue el que cobijó a Luis Suárez cuando empezó a transitar el difícil camino del profesionalismo.

Es el 17° jugador con más partidos disputados en la historia de la selección, con 70.

Es el séptimo goleador histórico de la AUF, con 26.

Con 437 goles es el segundo uruguayo, detrás de Luis Suárez (pasó los 500) que convirtió más tantos oficiales en todas las competencias como profesional. En unos meses quedará tercero porque será superado por Edinson Cavani.

Hace 23 años, en diciembre de 1997, con otros valores en el mercado de pases, Deportivo La Coruña pagó US$ 10.000.000 por su ficha a San Lorenzo.

Abreu con su amor: Nacional

Jugó en tres continentes y defendió a 31 equipos: Defensor Sporting, San Lorenzo, Deportivo La Coruña, Gremio, Tecos de Guadalajara, Nacional, Cruz Azul, América de México, Dorados de Sinaola, Monterrey, San Luis, Tigres, River Plate de Argentina, Beitar Jerusalen, Real Sociedad, Aris Salónica, Botafogo, Figueirense, Rosario Central, Aucas de Ecuador, Sol de América, Santa Tecla de El Salvador, Bangú, Central Español, Deportes Puerto Montt, Audax Italiano, Deportes Magallanes, Rio Branco, Boston River, Athletic Club y Sud América.

Es Récord Guinness. Mediático. Talentoso. Original. Carismático. Polémico. Capaz de atrapar a su interlocutor o quienes lo escuchan, con sus historias, y convencer a sus compañeros. Es líder, porque aprendió con los líderes, y se convence de cada paso que da.

Es cabalero como pocos. Debutó contra Liverpool y se retira contra Liverpool. Su número preferido es el 13 y se retira después de haber jugado en 31 equipos (el número 13 al revés).

Tiene el récord de haber sido futbolista, entrenador y panelista en un programa deportivo al mismo tiempo, en 2020 cuando jugó y dirigió a Boston River y participó en el Polideportivo de canal 12.

Compartió vestuario con las grandes figuras del fútbol mundial. Jugó con Maradona, fue compañero de Pep Guardiola, jugó con Álvaro Recoba y Diego Forlán. Le enseñó a Suárez. Integró la selección en la era pre-Tabárez, y también se adaptó al nuevo modelo que trajo el entrenador de Uruguay en 2006, en el que fue uno de los referentes por la capacidad de liderar.

Abreu le dio al público en ese espectáculo de entretenimiento que es el fútbol lo que quería ver, y escuchar. Protagonizó las locuras más increíbles.

El penal a Ghana en 2010

La picada en el quinto penal ante Ghana que definió la clasificación de Uruguay a semifinales del Mundial de Sudáfrica 2010 marcó el momento sublime de su carrera.

Sebastián Abreu y la Jabulani de Sudáfrica

“Esta pelota, esa selección, ese Mundial, ese momento me dio una posibilidad de conocimiento internacional mucho más amplio que el que había tenido mi carrera en sí, porque mis rendimientos destacados fueron en América. Pero aquel gol me trasladó a Asia, África, Europa. Me reconocen como el del picotón, el de la vaselina, es por esta pelota, ese grupo y ese Mundial”, contó a Referí en 2020, cuando se cumplieron los 10 años de Sudáfrica.

Consiguió todo eso sin haber sido el más talentoso, ni el más brillante de su generación. Porque Abreu no es el más habilidoso de los delanteros. Tampoco el más rápido, pero en el área es letal, y tiene suerte.

Ahuntchain, el entrenador que lo hizo debutar en 1995, lo define en tres frases:

1) “Como delantero fue siempre un gran cabeceador, oportunista, metía bien el cuerpo. Fue siempre un goleador nato. El típico delantero de área. Sin gran movilidad, sin salir mucho a los costados, siempre estuvo en la zona donde quedaba la pelota, pero era implacable de cabeza”.

2) “Tiene un carisma especial y, desde jovencito, siempre estuvo con los líderes y aprendió de ellos. Todo eso lo volcó a su carrera”.

3) “De loco no tiene nada, es muy vivo, muy inteligente, por algo llegó hasta donde llegó, y es de muy buena madera. Es una persona muy noble, que le permitió aprender y crecer en el fútbol”.

Este viernes a las 15 horas en el estadio de Belvedere, ante el mismo rival que hace 26 años y siete días, contra Liverpool por la quinta fecha del Torneo Apertura, se despedirá del fútbol.

En aquel 1995, su estreno fue en el Franzini. Defensor Sporting jugó con Leonardo Romay; Alejandro Traversa, Santiago Ostolaza, Tabaré Silva, Ruben Dos Santos; Andrés Fleurquin, Pablo Hernández, Marcelo Romero; Marcelo Tejera, Juan Carlos De Lima y Gerardo Miranda. Abreu entró a los 56 minutos por De Lima. De Lima hizo el gol violeta y William Castro marcó los dos del negriazul, el segundo a través de un penal que cometió Abreu cuando saltó a defender un córner de cabeza y le pegó con la mano a la pelota.

El 11 de junio de 2021 concluirá su carrera Abreu en Sud América. A los 44 años (nació en Minas el 17 de octubre de 1976) se despide para siempre el futbolista. Definitivamente se terminan las locuras en el fútbol. Dijo a Referí que el lunes comenzará a recorrer su nueva etapa como entrenador. Esa será otra etapa. Lo que sí será definitivo es que después de este viernes a la hora 17, el Loco Abreu futbolista, que vivió en una montaña rusa de historias, goles y sueños cumplidos en una cancha de fútbol, quedará para siempre en los libros de historia. Una historia a la que le pone punto final.

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