17 de septiembre de 2013 22:01 hs

Las debilidades del sistema de meteorología estatal –sumido en un conflicto desde junio del que ya nadie recuerda sus motivos– les han dado en los últimos años mucho peso en la opinión pública a los predictores privados, que con amplio margen de error se expresan en radios y canales de televisión.

La Dirección Nacional de Meteorología (DNM), dependiente del Ministerio de Defensa y que puede pasar a la órbita civil, elabora escalas de advertencias que van del color verde, sin riesgo, al rojo de alerta máxima, dependiendo de la fuerza que tendrán los vientos, su capacidad destructiva y la intensidad de las lluvias. Los privados manejan sus modelos y varias veces confrontan con el pronóstico oficial, pero la realidad del estado del tiempo, al otro día, expone sus errores. La población los escucha aunque la credibilidad de los expertos esté en baja.

Ayer, el prosecretario de la Presidencia, Diego Cánepa, salió al cruce de los meteorólogos privados y criticó la forma en que los medios informaron de la situación climática.

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Durante una conferencia convocada en Torre Ejecutiva, Cánepa afirmó que “connontados meteorólogos” realizan pronósticos que generan “ansiedad” y “confusión” en la población. “Hay uso de términos técnicos correctos que pueden llevar a un ciudadano común a la confusión”, dijo el jerarca con relación a lo informado como “ciclón extratropical”. Además, defendió a los técnicos de Meteorología y señaló que los comunicadores deben seguir un protocolo para informar sobre estos fenómenos.

Los pronosticadores estatales también están enojados. “Cuando la gente escucha que hay 25 advertencias diferentes, indudablemente no va a saber qué hacer. Desde la DNM hace tiempo que venimos luchando con esto, nos preocupa y nos molesta”, dijo ayer el director de Pronóstico de Meteorología, Daniel Bonora.

Lluvia de pronósticos
El primer gran error, que dejó una marca en la población, fue el del temporal de fines de agosto de 2005, que no fue debidamente previsto y ese día hubo ocho muertos. Meteorología inició una investigación interna y aplicó sanciones, mientras los privados, en líneas generales, trataron de justificar la versión que dieron.

El climatólogo Mario Bidegain, encargado de la Dirección de Climatología de la DNM dijo ayer a El Observador que “no debería haber grandes diferencias” en las predicciones que se hacen a nivel oficial y las que realizan los privados, aunque no se está ante una ciencia exacta. “Los técnicos utilizan distintos modelos matemáticos, algunos son globales y otros regionales, que sumados a la pericia de cada uno, sirven para confeccionar un pronóstico”, dijo.

Con este gobierno se brindaron más recursos al Sistema Nacional de Emergencia (Sinae) para que se encargue de coordinar a todas las dependencias que pueden ayudar en caso de inundaciones como las vividas en estas horas y que afectan a más de 900 compatriotas, radicados fundamentalmente en Treinta y Tres y Cerro Largo. Meteorología integra el Sinae.

Cánepa, quien también está al frente del Sinae, criticó a los meteorólogos privados como Guillermo Ramis, de radio Sarandí, quien anunció que el tiempo en estos días de lluvias que terminaron ayer sería “un calco” de lo ocurrido en el temporal de 2005. Ramis previó vientos de 200 kilómetros por hora en la zona costera, sobre todo en Punta del Este. “Esa comparación es irresponsable”, calificó Cánepa.

Desde Brasil, Metsul Meteorología, intervino en la discusión y le respondió por Twitter al prosecretario de la Presidencia: “Cánepa hace un excelente trabajo en la Defensa Civil (Sinae) por la prevención, pero debería dejar para los meteorólogos hablar de clima”, escribió el servicio.

Metsul, cuyo nombre cobró fama por advertir para Uruguay el temporal del 23 de agosto de 2005, avisó el lunes pasado que un ciclón extratropical ubicado al sudeste del Chuy afectaría a nuestro país con vientos de 120 kilómetros por hora.

Ramis no se rectificó de su pronóstico erróneo y, por el contrario, lo ratificó. “Pasó lo que pronostiqué”, dijo a ayer El Observador. Explicó que “la génesis” del ciclón extratropical fue la misma que la del ocurrido en 2005, solo que esta vez se movió hacia el sur más rápidamente y terminó en el mar.

Y en el medio de las dudas sobre lo que vendría, Bonora pidió “no minimizar el color de la advertencia” y acotó que se esperan eventos que pueden llegar a ser “muy destructivos”, capaces de provocar daños de consideración, según publicó El País.

El lunes, Meteorología emitió un alerta anaranjado para los departamentos costeros por vientos de entre 75 y 120 kilómetros por hora. Una advertencia similar hasta las 22 horas de ayer lanzó solo para Rocha y Maldonado. Este pronóstico fue el más acertado. De hecho, las ráfagas más fuertes ayer fueron en Rocha y Punta del Este y no llegaron a 90 kilómetros por hora.

Nubel Cisneros, el meteorólogo que informa en los canales 4 de Montevideo y el Sistema Nacional de Televisión, había comentado a El Observador que la denominación ciclón extratropical es un nombre “muy alarmista” y que a su juicio el escenario que se planteó “no da para tanto”. Igual advirtió por el peligro de sudestada y pidió que se tomaran precauciones sobre todo por los niños que van a escuelas de la costa. Para hoy The Weather Channel da tiempo soleado.

En estos días en que la población está más atenta a los pronósticos del tiempo e incluso el dictado de clases en Primaria y Secundaria depende en parte de los alertas, El Observador detectó que el Sinae borró un párrafo de su comunicado de ayer sin anunciar el cambio.

En un primer momento había informado que el alerta se extendería en Rocha y Maldonado para la noche de ayer o primeras horas de la madrugada de hoy. Luego modificó el texto y estableció que el alerta regiría hasta la hora 16 de ayer. Ese cambio no se avisó a la población. El Observador contactó al director técnico del Sinae, Pablo Brugnoni, quien dijo que hubo “una confusión”.

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