30 de mayo 2015 - 5:00hs
Algunos se concretaron y otros no; sobre varios hay pruebas firmes, en unos se pagó recompensa y hubo de los que terminaron mal y con la víctima asesinada; pero la decena de secuestros ocurridos en Uruguay desde 2013 y que están a investigación de la Policía, parecen ser un eslabón más de la cadena de episodios criminales que las autoridades venían advirtiendo desde hace años.

No es que fueran adivinos, sino que ciertos acontecimientos delictivos que han surgido, consolidado y extendido, ya ocurrieron en demasiados países como para que no se los considere un proceso casi natural en determinadas sociedades.

Uno de los primeros fenómenos que trajo el incremento de la delincuencia fue el crimen organizado. Lo más parecido que había funcionado en Uruguay fue el contrabando, que con el paso del tiempo trocó el tránsito de electrodomésticos y comestibles por marihuana y cocaína.
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Así es que hoy hay unos 800 procesados por año por delitos vinculados al narcotráfico y en las cárceles moran unos 300 extranjeros que integraban poderosos cárteles de la droga de México, Colombia y Venezuela, entre otras naciones.

Pero los delincuentes también se han organizado para perpetrar otros delitos, como grandes rapiñas, una línea de investigación que sacó a la Policía de los suburbios y la llevó hasta personas de clase media y sin antecedentes. Hay varios casos de estos en juzgados penales.

Los "feudales"

El segundo comportamiento junto con la organización fue la feudalización del territorio en que tienen asiento estas bandas. "A partir los liderazgos" que hay en el mundo del narcotráfico "está cambiando la realidad de los asentamientos en ese proceso incipiente de feudalización. ¿Qué significa esto? Que en una determinada área geográfica no es el Estado el que manda sino el señor feudal, quien pone reglas diferentes a las reglas de convivencia que tiene la sociedad", dijo ante el Parlamento el director nacional de Policía, Julio Guarteche.

Dentro de las fronteras que genera esa feudalización -que no hacen más que seguir los límites que marcan una baja de casi todos los indicadores sociales- surgen nuevas modalidades delictivas, entre ellas el sicariato.

Ya no se trata, dice la Policía, de casos aislados en que alguien contrata un pistolero. Entre delincuentes el sicariato es un comportamiento consolidado.

"En el año 2008, hubo 232 heridos; en 2009, hubo 248, y en el año 2010, hubo 395. ¿Qué creemos acerca de esto? Que la efectividad en aclarar los homicidios hace que los delincuentes organizados especialmente hayan derivado hacia esta forma de dirimir diferencias –los famosos ajustes de cuentas– con el objetivo de aterrorizar a la víctima para que no hable, de aterrorizar al entorno y que la Policía no tenga capacidad para resolver estos caso", afirmó en aquella ocasión Guarteche.
Los delitos suben, pero ante la ley del silencio que impera en esos lugares la posibilidad de aclararlos baja drásticamente.

Secuestros

Cada vez que desaparece una persona, a más de un oficial de Policía le pone el corazón en la boca. Cuando el 18 de mayo se denunció la desaparición de la médica Milvana Salomone –aún desaparecida– se temió por un secuestro, algo que luego se fue diluyendo y hoy solo es una hipótesis –inevitable– de trabajo. La médica pertenece a una familia de alto poder adquisitivo que hizo público voluntariamente el nombre de la profesional, aunque en realidad hacía días que los medios se estaban encargado del caso.
En cambio, en zonas deprimidas, "feudalizadas", la Policía empezó a constatar que esa palabra maldita del secuestro ya era una realidad, y acelerando.

Una de las primeras señales de que esto estaba ocurriendo en el ambiente del delito la tuvo la Policía cuando en 2013 Fernando Marcos Medina Ludueña, conocido como El Pitufo, de 36 años, fue asesinado.
"Se trata de un hombre con antecedentes penales por homicidio y hurtos", informó entones el diario El País, mientras que canal 12 agregó que tenía antecedentes por narcotráfico.

"Si bien vivía en Montevideo pasaba días de ocio en el balneario canario donde tenía una lujosa vivienda. Fue asesinado por cinco encapuchados",
indicó El País y añadió que Medina y su pareja fueron atados en un garage cuando este se resistió y fue asesinado.

"Fuentes vinculadas a la Brigada Antidrogas señalan que puede tratarse de una nueva modalidad denominada Colombiana. En aquel país, bandas de delincuentes han secuestrado a familiares de acaudalados narcotraficantes para pedir cuantiosos rescates", dijo El País. En efecto, posteriores investigaciones llegaron a la conclusión de que fue un intento de secuestro.

"Sabemos que determinados delitos van a acontecer, lo que es difícil saber es la velocidad a la que se reproducirán y consolidarán" además de "trasladarse a otros sectores sociales no vinculados al delito", dijo Guarteche.

Al parecer, el secuestro entre delincuentes o personas allegadas a estos, se reprodujo con velocidad. Una decena de casos están siendo indagados o son sospechados como secuestro.

Subrayado dio cuenta este jueves del caso de una joven de 24 años que fue secuestrada en la zona del Cerro y liberada luego de dos días de cautiverio cuando su familia pagó un "importante monto".

Según supo El Observador, en algunos de los casos investigados se llegaron a pedir U$S 50 mil, y se terminó negociando por US$ 20 mil. La Policía teme que una vez que en el ambiente del delito se imponga esta modalidad delictiva, de la que solo hubo dos casos en casi 12 años (Valentina Simon en 2003 e Ignacio Rospide en 2010), salte luego hacia otros sectores de la sociedad.

Hablando de la feudalización del delito y sus consecuencias, Guarteche afirmó: "Lo que ocurre acá es lo mismo que (ocurre en)Medellín (Colombia) o ciudades de México. Estamos en la antesala de esos lugares".

En Colombia hay unos 280 secuestros al año y en México, según datos de la asociación Alto al Secuestro, a fines de este año se habrán denunciado unos siete mil raptos. En 2008, los secuestradores mexicanos ejecutaban a tres de cada 10 víctimas; actualmente ejecutan a seis de cada 10.

* Corrección: en una edición anterior se dijo que había 800 procesados por mes vinculados al narcotráfico cuando debió decirse por año.
Temas:

policía Colombia México Uruguay crimen organizado

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