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Trigos y cebadas le sacan una sonrisa a los agricultores

Tras varias zafras adversas, las chacras lucen bien y generan ilusión

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24 de agosto de 2018 a las 05:00

El estado del tiempo de las últimas semanas, concretamente las bajas temperaturas y la ausencia de excesos hídricos notorios, le está dando una buena mano a los agricultores, que aprecian con satisfacción cómo trigos y cebadas se desarrollan de buena manera, en un claro contraste con lo que sucedió hace un año. Si bien falta mucho para la cosecha, salvo que surgan adversidades todo apunta a que esta vez habrá rendimientos relevantes.

Marcelo Jacques, asesor de diversas empresas agrícolas, tras visitar unas chacras en la tarde de este jueves comentó que "los cultivos vienen bien, lo que ha complicado un poco en algunas chacras es que ha llovido".

Precisó que los días fríos, con bajas temperaturas, "vienen bien, se trata de cultivos invernales que precisan horas de frío, lo que puede complicar es que llueva más de lo que es necesario".

Lo que hace falta, indicó, es que haya mejor radiación solar, más días soleados, "eso sí nos está haciendo falta ahora que están despegándose los trigos y las cebadas". Más allá de esa situación, "el estado de los cultivos es bueno". Desde el punto de vista de la sanidad de lo instalado en las chacras, algo que es motivo de constante preocupación por parte de los agricultores, el frío da una buena mano y el riesgo de existencia de adversidades es menor, por ejemplo en relación a los hongos.

Álvaro Núñez, gerente técnico de la Unión Rural de Flores, mencionó que tanto los trigos como las cebadas "están mejor en relación a cómo estaban el año pasado".

Si bien eso es positivo, puso énfasis al señalar que lo no tan bueno es que hubo muchas dificultades durante la etapa de implantación en las chacras, porque no bien se concretaba una siembra llegaban días con lluvias y eso incidió en que haya en zonas muy marcadas de los campos con falta de plantas.
La siembra no fue contínua, hubo períodos para concretar las labores en mayo, junio y julio, interrumpidos por las lluvias, con las consecuencias señaladas.

"Siempre que se podía sembrar enseguida aparecían lluvias que complicaban un poco las cosas", recordó.

Pese a eso, consultado sobre el estado actual del desarrollo de las plantas, manifestó que "veo a los cultivos bastante mejor en relación a cómo estaban el año pasado", porque tras un inicio de campaña complicado "después las lluvias no fueron tantas".

El año pasado, señaló, hubo un invierno con temperaturas más elevadas y lluvias muy intensas que generaron daños en los cultivos. "Los productores aplicaban la urea y llovían 80 mm", recordó.

Hay aplicaciones necesarias, como el nitrógeno, que las buenas condiciones del estado del tiempo permiten un adecuado aprovechamiento por parte de las plantas.

A la vez, la baja incidencia de dificultades sanitarias permite evitar costos productivos adicionales que suelen tener que afrontarse cuando aparecen.

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