12 de enero 2021 - 5:01hs

Lo que en principio podía interpretarse como algunos dislates de Trump propios de la campaña electoral allá por 2016, o de su comunicación del gobierno, en realidad era el resultado de la irrupción de un líder autócrata. Por ello, más allá del hecho concreto de la toma del Capitolio, tras un llamado de Trump a revertir los resultados de las elecciones, parece imprescindible ver en qué marco se inserta el fenómeno Donald Trump.

“Esto fue un intento de autogolpe incitado por Trump” sentenció el politólogo Steven Levitsky de la Universidad de Harvard en una entrevista con BBC Mundo. Este prestigioso académico es coautor del libro “Cómo mueren las democracias” (2018) junto a Daniel Ziblatt, académico de la misma casa de estudios. En ese recomendable trabajo ellos se preguntan ¿las democracias están en peligro? En la respuesta (que es afirmativa) argumentan sumergiéndose en numerosos procesos de quiebre y debilidad institucional de la historia reciente. Nos dicen que los golpes ya no son tan evidentes. Se manifiestan con “autócratas electos que mantienen una apariencia de democracia a la que van desmenuzando hasta despojarla de contenido”. No es casual que para estos estudiosos de los sistemas de gobierno Donald Trump sea parte del fenómeno populista que se presenta como una anomalía que tiende a desafiar a las democracias liberales.

Steve Bannon, que fue un asesor clave de Trump, en algunas entrevistas ha dado un marco más amplio a este tipo de liderazgos, señalando que promueve una revolución populista. “El mundo se ve obligado a elegir entre dos formas de populismos: el de derecha o el de izquierda. El centro está desapareciendo” .

Probablemente, la toma del Capitolio, quedará marcado como un intento de zambullir a Estados Unidos en esa visión populista, a través de un autogolpe, sin éxito. Pero sienta un precedente que daña el respeto y la imagen de la institucionalidad democrática estadounidense. Quizás por ello sea que Biden marcó como prioridad reestablecer relaciones a nivel global promoviendo una “cumbre de las democracias”. Es una movida razonable, aunque la credibilidad ya está dañada.

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Por otro lado, se debilitó enormemente lo que Levitsky y Ziblatt llaman los “guardianes de la democracia”, estamos hablando nada menos que de los partidos políticos. En particular, en lo que respecta al Partido Republicano. Pese a que Trump no logró exponer evidencias sobre la conspiración electoral en su contra y pese a que sus acusaciones fueron rechazadas por la Corte Suprema, no se ha manifestado un rechazo contundente desde su propio partido.

Lamentablemente eso es lo que el mundo ve, y eso es lo que seguramente muchos líderes autócratas pueden celebrar. 

 

 Véase: https://www.eltiempo.com/mundo/eeuu-y-canada/entrevista-con-steve-bannon-sobre-el-populismo-y-el-gobierno-de-donald-trump-294662

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