2 de febrero de 2014 15:51 hs

En 2007, cuando la Universidad de la República (Udelar) comenzó su reforma universitaria, expedía unos 4.000 títulos. En 2012, cinco años después y con la reforma todavía en marcha, la cifra creció a 6.300. Si a esto se suman los títulos otorgados por las instituciones universitarias privadas y las de formación docente, la cantidad de egresados universitarios correspondiente a 2012 fue de 9.500 estudiantes.

Para Rodrigo Arocena, rector de la Udelar, quien encabezó la reforma y en agosto de 2014 terminará su segundo mandato al frente de la institución, las cifras no dan “para hacer una fiesta, pero muestran una tendencia”.

“Si el Uruguay pudiera mantener esa tendencia, entonces un niño o una niña que nace hoy tiene más de 50% de probabilidades de tener formación terciaria. Si el Uruguay mantiene esta tendencia, podríamos decir que estamos avanzando hacia la generalización de la educación terciaria. Y ese es el primer objetivo de las nueve metas de la reforma universitaria que se definieron en 2007”, resaltó Arocena en diálogo con El Observador.

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Nueva reforma vareliana
Generalizar y enriquecer las modalidades de enseñanza se sintetiza según el rector de la Udelar, en colaborar para que más estudiantes accedan a la universidad, permanezcan en ella y culminen ciclos de estudio. “Yo estoy convencido de que una de las grandes metas nacionales es generalizar la enseñanza terciaria. Es la reforma vareliana del siglo XXI”, aseguró.

Para esto la Udelar ha venido trabajando en diversificar las formas de enseñanza, dictar las asignaturas de formas diversas y ofrecer a los estudiantes distintas trayectorias. Así es que los estudiantes pueden trazar su propio trayecto universitario, cursando materias electivas de cualquier facultad, sin necesidad de reválidas, exámenes de ingreso o volver a bachillerato.
En 2011 la Udelar aprobó la ordenanza de estudios de grado, por la cual tiene ciertos criterios comunes con los que deben elaborarse los planes de estudio. Con estos mismos parámetros, la ordenanza estableció también la necesidad de reformular todos los planes ya vigentes. “Hoy todos los planes de estudio de la Udelar están siendo revisados en simultáneo. Medicina actualiza su plan revisando con lo que está haciendo la Facultad de Ciencias y utilizando los mismos criterios. Esto hace universidad”, puntualizó el jerarca.

Los criterios comunes precisamente tienden que favorecer el tránsito horizontal de los estudiantes, el reconocimiento de créditos y la posibilidad de cursar materias en otra facultad que no sea la que concurre habitualmente.

“Parte de la formación es no estar siempre en el mismo lugar. Ver muchachada distinta, ver cómo dan cursos docentes en otros lados, saber que si usted ingresó en Ciencias Económicas, pero en cierto momento se dio cuenta que le gustaría vincular economía con el avance de las ciencias, hay una Facultad de Ciencias donde podría tomar ciertas materias”, comentó Arocena. “La idea es terminar de una santa vez con la universidad tubular, donde uno entraba, subía por su carrera y no miraba mucho para otro lado. Ahora esperamos que los estudiantes puedan hacer su propio trayecto, un trayecto horizontal”, agregó.

Para esto basta con contar con cierta cantidad de créditos. En este sentido, la universidad trabaja también para terminar con la premisa y la usanza de que para cambiar de carrera o cursar alguna materia de otra carrera hay que volver a secundaria y cursar nuevamente bachillerato. Hoy la ordenanza de la Udelar establece que el estudiante que tiene un año de estudios universitarios, puede cambiar de carrera sin necesidad de volver a la enseñanza media.

Universidad horizontal
“Los estudiantes son los principales protagonistas de la enseñanza. No es que nosotros vamos a renunciar a nuestra obligación de orientarlos, de ofrecer materias o de armar programas, pero si ellos inciden en la elección de sus propias (materias) electivas, de sus propias trayectorias, van a estar mucho más interesados en lo que hacen y van a aprender mejor”, expresó el rector.

Con este objetivo la universidad intensificó los esfuerzos para superar la cultura de facultades separadas. Al respecto, Arocena explicó que esto no implica suprimir las facultades, como alguna vez en la década de 1960 se pensó, pero sí implica una mayor integración entre cada una de ellas.

Precisamente la cuarta meta de la reforma universitaria de 2007 postuló la transformación de la estructura académica. “Las facultades son las columnas del edificio universitario, pero todo edificio necesita vigas, necesita cuestiones interdisciplinarias, necesita ámbitos donde la gente de distinta disciplina trabajen juntos”, manifestó Arocena.

“Los problemas de la realidad no vienen clasificados por disciplina. El problema de la vivienda claramente es un problema para la Facultad de Arquitectura, pero también incluye cuestiones de trabajo social, cuestiones de economía y cuestiones de psicología”, apuntó.

Por eso la gestión de Arocena hizo especial hincapié también en el funcionamiento de la universidad por áreas, algo en lo que se venía trabajando desde hace 20 años, pero necesitaba mayor impulso.

Los servicios universitarios se agruparon en tres áreas: salud, social y artística y tecnologías y ciencias de la naturaleza y hábitat. Por el momento, las áreas están comenzando a tener funcionamiento propio y están planeando su propio programa de desarrollo estratégico.


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