En medio de la crisis que atraviesa el sistema educativo, el liceo de tiempo completo de San Luis se presenta como un oasis en el desierto. El proyecto que surgió como iniciativa de los profesores y padres de los alumnos de este balneario comienza a dar señales de buenos resultados a pocos meses de su implementación.
Si bien las autoridades del liceo son cautelosas a la hora del balance y reconocen que aún queda mucho camino por recorrer, destacan la forma en la que los alumnos y sus familias se adaptaron al proyecto, al punto de hacerlo propio.
La realidad de los alumnos del liceo de San Luis es muy distinta a la que debe enfrentar la media de los estudiantes de Secundaria. Allí no hay problemas de inseguridad ni de violencia entre los alumnos. Tampoco hay resistencia por parte de los docentes a la aplicación de un proyecto innovador y los niveles de abandono fueron inferiores a los registrados el año pasado.
“En estos primeros meses logramos trabajar bien y conseguimos algo que es fundamental que fue lograr que la convivencia entre los estudiantes sea buena. Ese almuerzo compartido, donde están los alumnos de primero a tercer año con los adscriptos y los profesores. La socialización es brillante”, indicó a El Observador la directora del liceo Martha Bogorja .
El liceo fue inaugurado el 22 de marzo de este año. Tiene capacidad para 190 alumnos. Además de las materias curriculares, hay siete talleres (deporte, huerta y jardín, cocina, formación de líderes, música, ajedrez, danza y teatro). El horario en el que los estudiantes concurren es desde las 7:50 hasta las 16:45.
Sin embargo, el centro educativo quedó chico por lo que se debieron realizar obras para sumar cuatro salones más a los cuatro ya existentes. Esto implicará que a partir de marzo próximo el liceo tendrá capacidad para 280 alumnos (unos 35 por salón).
También se están culminando las obras de un gimnasio techado que será utilizado para actividades del centro de estudio y de la comunidad de San Luis.
El éxito de los talleres también es una señal positiva para los educadores. “Vamos a tener que agregar talleres porque la demanda se disparó. En un principio habíamos pensado talleres para 25 alumnos y la currícula actual está con 40 muchachos”, explicó Bogorja .
Pero los alumnos no son los únicos que ven este proyecto como algo positivo. Varios padres de adolescentes que concurren al liceo conformaron una comisión para la inclusión de un turno nocturno. En el primer sondeo realizado en diciembre los interesados se acercaron al liceo para informar de sus necesidades. “Se trata de personas que están entre los 18 y 60 años. La mayoría expresó que quisieran terminar cuarto y quinto año”, explicó la directora. Está previsto que este nuevo turno se implemente a partir de marzo.
Aunque las cifras de abandono estudiantil se redujeron en comparación con años anteriores las autoridades del liceo reconocen que, así como ocurre en otros centros educativos, esta es una de las preocupaciones más importantes.
“El abandono es un tema en el que hay que seguir trabajando. Respecto al año pasado mejoramos tímidamente porque es muy pronto para obtener resultados significativos. Lo que tratamos de hacer es abordar cada una de las situaciones. En algunos casos fuimos a buscar alumnos que habían abandonado y logramos que retomaran los estudios”, indicó.
La directora explicó que en la mayoría de los casos el abandono de los estudios en San Luis tiene que ver con el pasaje de los adolescentes al mundo laboral o con situaciones familiares puntuales y no con un desinterés por parte de los jóvenes.
El coordinador de los talleres Gabriel Fernández coincidió en que “lo más doloroso” del tema del abandono es que se trata de muchachos a los que la educación “no les da lo mismo”.
“Todos los chicos y las familias sienten que tienen una deuda pendiente por no poder seguir estudiando. Y después, a los años, me los encuentro en el (liceo) nocturno. Algunos tienen muchas dificultades, pero siempre con la esperanza de que puedan terminar el liceo. Quizá eso sea lo más terrible, que son chicos que les queda una espina clavada”, dijo al ser consultado por El Observador.
Sin embargo, más allá de la disposición de los docentes en intentar que los estudiantes retomen los cursos, en algunos casos las situaciones familiares lo impiden. Fernández explicó que desde el liceo no hay “herramientas para modificar esa realidad que está detrás de cada alumno” y que hace falta un equipo multidisciplinario.
Además de brindar educación para el tiempo libre, el liceo pretende también preparar a los alumnos para el mundo del trabajo. Es por eso que el próximo año se sumarán talleres de herrería y cerámica.
Para Bogorja el desafío del liceo de tiempo completo es lograr que las actividades extracurriculares complementen a las curriculares. “Además de los conocimientos, pretendemos darle a los alumnos herramientas para que se defiendan en la vida”, dijo.
“La idea es vincular los talleres a las asignaturas tradicionales que son las que más valen a la hora de una evaluación institucional. Pretendemos que lo que se aprende en el aula tradicional (se) pueda vivenciar en los talleres y a la inversa. Nosotros le proponemos al alumno diferentes situaciones en las cuales pueda experimentar y luego esos temas puedan ser retomados en el aula tradicional como elemento motivador”, explicó Fernández.
Además de los alumnos, los adultos de San Luis también tendrán la posibilidad de aprender un oficio en esa localidad. Según indicó Bogorja, el Ministerio de Trabajo brindará capacitaciones cortas de tres meses en el liceo. “Esto es muy importante porque demuestra que este centro de estudios no es solo un referente para los alumnos y padres, sino para toda la comunidad”, dijo. Entre las áreas de capacitación se destacan turismo, gastronomía e idiomas.
Algunos padres solicitaron que se realizaran clases curriculares nocturnas, para aquellos que no hicieron o no terminaron el primer ciclo de liceo. Se está haciendo el relevamiento necesario para determinar de qué manera implementar el año próximo.
Gracias a la buena experiencia que se registra en el liceo, desde otras comunidades hay interés en este modelo. “Nos visitaron desde Rivera con la intención de conocer más sobre el proyecto. La propuesta del liceo está pensada para esta comunidad y no sé si es viable su extensión y si será exitoso. Por eso hicimos énfasis en que cada lugar tendrá que adaptar su tiempo completo a las características de la comunidad”, explicó.
El liceo de San Luis apuesta a tener alumnos formados a nivel académico, pero también a crear un lugar donde los jóvenes se sientan cómodos y partícipes del proyecto. Y esa es para las autoridades la clave del éxito. “En San Luis no hay plazas públicas. Los muchachos no tienen dónde socializar. Por eso para ellos es natural quedarse aquí todo el día. El tema de aprender a convivir se puede palpar, que hoy no es poca cosa”, concluyó Bogorja.