Bordoni no tiene problemas en decirlo la cantidad de veces que haga falta: “yo soy un continuador”. Y es esa misma tranquilidad —la de asumir que su obra es fruto de ese ejercicio, marcado obviamente por matices personales— la que transmite durante todas las canciones La cifra infinita. Un disco sin pretensiones y a la vez lleno de pasajes de ese viejo estilo de canción urbana con toques de folk rock y otros añadidos con dejo a los años sesenta en el que Eduardo Darnauchans fue arte, parte y figura desnivelante. Una línea cancionística que también han desarrollado otros como Fernando Cabrera o Gastón “Dino” Ciarlo, también de influencia evidente en la obra de Bordoni.
Un rescate emotivo y con oficio de la mejor canción urbana
Wálter Bordoni revive el costado musical más vinculado a leyendas como Darnauchans y Dino y que tiene sus capítulos más recientes en los Kafkarudos y en trabajos de Fernando Cabrera