13 de mayo de 2020 12:54 hs

Un video de una reunión ministerial del 22 de abril, dos días antes de la renuncia del ministro de Justicia Sergio Moro, sería la prueba concreta de las interferencias del presidente Jair Bolsonaro sobre las averiguaciones adelantadas por la Policía Federal y su interés en cambiar al director del organismo Mauicio Valeixo, lo que puede llevar a una investigación sobre el presidente brasileño que pondría en jaque la estabilidad de su gobierno.

Moro, sus abogados, representantes de la Fiscalía General e investigadores de la Policía Federal y el Ministerio Público vieron el video el martes, que ahora forma parte de la investigación abierta en la Corte Suprema luego de las acusaciones formuladas por el ex ministro de Justicia al momento de su renuncia.

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Dos funcionarios del gobierno brasileño, el ministro de la Secretaría de Gobierno, Luiz Eduardo Ramos, y el jefe de la Oficina de Seguridad Institucional, general Augusto Heleno, testificaron al respecto ante la Policía Federal y habrían confirmado que el presidente "habló con fuerza" sobre la calidad de las informaciones de las agencias de inteligencia pero, según la revista Istoe, "Ramos y Heleno enfatizaron que el presidente solo quería más información para mejorar las acciones del gobierno".

Bolsonaro denunció que se continua desinformando a los medios y negó que el video de la reunión ministerial contenga las palabras Policía Federal, Investigación y Superintendencia.  C uando se le preguntó si citaba la protección de su familia al promover el cambio de mando del PF. "La Policía Federal nunca investigó a nadie en mi familia", argumentó.

Sin embargo, el presidente nombró en sustitución de Valeixo a Alexandre Ramagen, ex jefe de la Agencia Brasileña de Investigación (Abin), y amigo de su familia, decisión inicialmente suspendida por un juez de la Corte Suprema. Varios de los hijos de Bolsonaro han sido parte de investigaciones policiales. Flávio Bolsonaro, el mayor de sus cuatro hijos y senador, fue acusado de desvío de dinero público hacia grupos de ultraderecha, además de blanqueo de dinero en el área inmobiliaria de Río de Janeiro.

El presidente declaró que entregó la grabación a la Corte Suprema Federal (STF) la semana pasada para evitar comentarios de que habría desaparecido el video porque sería comprometedor. “Lo entregué por dos razones. Primero, porque creo en la verdad ”, dijo, sin citar la segunda razón. “El video es mío. El video no es oficial, pero es mío".

Bolsonaro minimizó el testimonio del exministro Moro, quien fue figura central de la operación anticorrupción Lava Jato durante su período como juez federal, y aseguró que el video es el último recurso multimedia que usa falacias y mentiras para hacer pensar que "intenté interferir en la policía federal". Y reiteró que Valeixo estaba "cansado" y quería irse.

Este ahondamiento de la crisis política brasileña, tras los polémicos episodios de la destitución del exministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, y la renuncia de Moro, ocurre en un momento en el que coinciden la alta propagación del contagio por coronavirus y la caída de la popularidad del presidente Bolsonaro cuya desaprobación pasó de 47% a 55% desde enero pasado.

El Fiscal General Augusto Aras deberá decidir si pide la apertura de una investigación sobre el presidente ante el Supremo Tribunal Federal (STF) para lo cual dependerá del informe del relator del caso, Celso de Mello. Aras busca, además, ser promovido para ocupar un puesto en el STF.

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