Opinión > EDITORIAL

Una apuesta por Brasil

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15 de enero de 2020 a las 05:03

La asunción de Luis Lacalle Pou a la Presidencia, el próximo 1° de marzo, supondrá un giro en políticas de diferentes áreas de los gobierno del Frente Amplio. Una de ellas seguramente ocurrirá en asuntos exteriores, sobre lo cual ya se advierten señales de un cambio. 

La más obvia de todas es en relación a la crisis de Venezuela. El futuro presidente, dejando a un lado las medias tintas de la administración de Tabaré Vázquez, califica de dictadura al régimen de Nicolás Maduro y apoya sin ambages al presidente encargado y líder de la oposición, el titular de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó.

Las ideas del líder nacionalista en torno a la inserción internacional también muestran que, por lo menos, habrá una actitud más enérgica en la profundización de los lazos comerciales del país con el mundo.

En ese sentido, Lacalle Pou aprovechó una reciente conversación telefónica con Mike Pompeo, el jefe de la diplomacia estadounidense, para preguntarle si en la administración de Donald Trump es posible que el tren del TLC pueda hacer una nueva parada en Uruguay.

El modelo en ciernes de inserción internacional del gobierno entrante tiene más aspectos en común con el de Jair Bolsonaro, de Brasil, que con el de Alberto Fernández, de Argentina, con el que incluso ya se advierte que se renovará la tensión por un proteccionismo que perjudica al turismo y a empresas exportadoras.

El gobierno de Bolsonaro, bajo el influyente ministro de Economía, Paulo Guedes, está comprometido con una política de liberación económica que incluye obviamente la apertura comercial. En ese sentido, tiene interés, como Lacalle Pou, de avanzar en un TLC con EEUU, al mismo tiempo que se abre a los negocios con China y quiere que se apruebe cuanto antes el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.

En cambio, el mandatario Fernández puso en marcha un conjunto de medidas económicas de más intervencionismo, ve con recelo el acuerdo del bloque regional con el europeo y es reacio a la apertura comercial.

En la actual coyuntura, y sin hacer aspavientos, a Uruguay le conviene empezar a recostarse más a Brasil que a Argentina. En este momento es el mejor  compañero de ruta no solo por su proyecto de desarrollo hacia afuera, sino para concretar una reforma de fondo sobre el Mercosur.

El Mercosur es un proyecto de integración que ha construidos murallas aduaneras y ha sido un palo en la rueda para el comercio con terceros mercados, con enormes perjuicios para los países más chicos del bloque como Uruguay. 

Además, es más beneficioso para nuestros intereses por las buenas perspectivas de Brasil por las reformas económicas de cuño liberal, todo lo contrario de lo que se proyecta con la gestión peronista en Argentina.

Economistas predicen que las políticas promercado del presidente Bolsonaro llevarán a la recuperación de Brasil. Proyectan que impulsará el crecimiento de la economía más grande de América Latina a entre 2% y 2,6 % este año, desde alrededor del 1 % de 2019, una cifra muy por encima de lo que se estima para el promedio de la región.

Nos parece que para Uruguay sería más fácil realizar un giro en su política comercial junto a la economía mejor ubicada, que en soledad y con Argentina en la vereda de enfrente.

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