No estuvo la barra disidente ni su mentor, Rafael Di Zeo, que tenía, como otros 115 hinchas, prohibida la entrada al país. Luis Reynoso, alias Pedro el Escamoso, quedó en el puerto, por ejemplo. No estuvieron los referentes de la barra oficial, Mauro Martín, preso por homicidio, ni Maximilano Mazzaro, prófugo por la misma causa. Tampoco 10.000 hinchas de Boca Juniors como anunciaron hace 15 días, sino unos 3.000. Pero con eso bastó para mostrar que se trata de una de las barras bravas más emblemáticas del mundo. Trajeron su parafernalia y sus mañas. La madre de todas ellas: la transa de entradas.
Una noche con los pesados de la barra de Boca
"A este lo picamos adentro", le dijeron al forastero que quería sumarse a la hinchada xeneize