23 de mayo de 2012 22:11 hs

El gobierno uruguayo mantendrá el actual enfoque de política comercial y buscará mantener sin cambios la estructura arancelaria. En la próxima cumbre presidencial del Mercosur, que se realizará el 28 de junio, se espera que Brasil y Argentina intenten elevar el impuesto a las importaciones extrazona.

La postura oficial será aguardar a que se presente la propuesta de los socios mayores –que todavía no fue elevada a las autoridades locales– y analizar, en función de esa solicitud, las medidas pertinentes para evitar un impacto en los bienes que importa el país, informó a El Observador el director de Industria, Sebastián Torres.

“Para nosotros la estructura que está hoy dada es lo más idóneo desde el punto de vista de la inserción regional e internacional”, agregó el jerarca.

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En una reunión mantenida la semana pasada entre los cancilleres de Brasil y Argentina, Antonio Patriota y Héctor Timerman, se acordó plantear en el marco del Mercosur un incremento del Arancel Externo Común (AEC) para un conjunto de bienes considerados sensibles para las mayores economías de la región, con el objetivo de proteger a sus industrias de la producción extrazona.

La iniciativa, presentada por Argentina, busca aplicar la tasa máxima de 35% que permite la Organización Mundial de Comercio.

Torres dijo: “Hasta que no tengamos la oferta de Argentina” el gobierno no irá “más allá” en la consideración.

De todas formas, explicó que existen diferentes mecanismos en la estructura arancelaria que permiten evadir el impacto de las medidas que proponen Brasil y Argentina sobre los costos de importación locales.

En la actualidad, existen unas 11.500 posiciones o códigos de productos en la estructura arancelaria del Mercosur, con gravámenes comunes que van de 0% hasta el máximo que permite la OMC de 35%.

A modo de ejemplo, sobre ese total existen unos 2.300 productos que tienen imposiciones arancelarias de 14%, mientras que hay un listado de 741 que tienen arancel cero.

Pero además existen varios regímenes que permiten tratos diferenciales.

Entre ellos se cuenta el régimen de admisión temporaria que alcanza a los bienes que tienen como destino la exportación o las listas sectoriales de bienes de capital o de bienes informáticos que están gravados al 2%, explicó Torres.

En otra categoría están los insumos agropecuarios que tampoco pagan arancel, y constituyen un pilar “muy importantes” para la estructura productiva de Uruguay, agregó.
Además, cada país tiene un listado de “excepciones” al AEC que se aplica en función de los intereses estratégicos.

Uruguay cuenta con 255 códigos a los que puede aplicar un impuesto diferente al resto del bloque. Entre ellos se cuentan las 100 nuevas excepciones que se sumaron en la última cumbre del Mercosur –también a pedido de los socios mayores– y de los cuales el país no ha usado ninguna.

En general Brasil y Argentina usan sus excepciones para elevar la imposición que aplican a bienes extrarregionales con el objetivo de defender su producción local. En cambio, Uruguay los utiliza con un criterio inverso, que busca abaratar el ingreso de esos bienes que no produce o no consigue en la región.

Torres señaló que todavía “no tienen indicios” de qué sectores serán los que buscarán proteger Argentina y Brasil mediante la suba del impuesto a la importación. Mencionó que en el rubro textil y vestimenta –fuertemente protegido en la región–, el arancel ya está en el máximo permitido, mientras que Uruguay aplica una tasa de 26% a los productos extra zona. Si bien la tasa que aplica el país en este caso es inferior al 35% que imponen Brasil y Argentina, Uruguay cuenta con una “autorización” a mantener ese gravamen hasta 2013, acotó.

“En los casos donde se pida (elevar el arancel a) un sector que no tengamos en la lista de excepciones, se podría incluir”, explicó Torres. Esa sería la opción “más rápida”, complementó.

De lo contrario y en función del tipo de bien que Argentina y Brasil quieran proteger, se podrá buscar a través de la negociación una contraparte en integración productiva para aceptar la propuesta.

Visión empresarial
A nivel industrial privado, la posición ante el eventual pedido argentino fue de contundente rechazo. “No conozco el alcance del pedido de Argentina y tampoco me interesa en realidad, porque Argentina no tiene la solvencia ética ni moral para estar presentando cualquier opción dentro del Mercosur, bloque que se ha encargado de devaluar”, dijo a El Observador el presidente de la Cámara de Industrias, Washington Burghi.

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