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Uruguay nació dividido en dos bandos

Los ingleses y la independencia oriental (IV)

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28 de junio de 2017 a las 05:00

En diciembre de 1828, cuando la independencia de la Banda Oriental era un hecho, José Rondeau fue designado presidente o gobernador provisorio, y Joaquín Suárez como segundo, un hombre muy cercano al caudillo Fructuoso Rivera. La competencia entre Juan Antonio Lavalleja y Rivera por el liderazgo, que era abierta al menos desde 1826, cuando ambos llegaron al borde del enfrentamiento personal, estaba próxima a un desenlace.

El 3 de marzo de 1829, poco antes de que los brasileños se retiraran por completo de Montevideo, el cónsul británico Thomas Samuel Hood escribió a uno de sus superiores: "El general Rivera ha sido nombrado generalísimo de las tropas (del nuevo Estado), pero tengo una buena razón para creer que su ambición no descansará hasta que alcance la jefatura de Gobierno. Es un hombre sin ninguna clase de talento, pero es popular entre la mayoría del pueblo, y está en las manos de un partido de abogados y sacerdotes de considerable talento, pero considerado de poco patriotismo, y quienes, se dice, bajo el nombre de Rivera, gobernarán para su propio interés. Las personas mejor informadas son generalmente adversas a un gobierno bajo Rivera y su partido, pero creo que este hecho es inevitable [...]".

Hood señaló que Rivera era un hombre de "gran influencia sobre las clases bajas en el interior y con los soldados".

Rivera y Lavalleja llegaron al borde de la guerra por determinar quién lideraría el nuevo Estado. El 18 de junio de 1830, gracias a diversas mediaciones, se llegó al llamado "acuerdo de los generales", por el que Lavalleja quedó a cargo del gobierno y Rivera fue comandante General de la Campaña. Sin embargo, tras la aprobación de la Constitución del nuevo Estado, el 24 de octubre el Parlamento designó a Rivera como presidente de la República por amplio margen. El cónsul Hood había sido preciso en su informe; y Uruguay marchaba hacia la completa y sangrienta división entre dos bandos.

En esencia, la guerra abierta entre "colorados" y "blancos" que estalló en 1836 tuvo su anticipo en las diferencias entre Rivera y Lavalleja durante la guerra contra Brasil, y en las tendencias unitarias y federales argentinas.

Economía de guerra

Durante la primera mitad del siglo XIX, caracterizada por guerras casi constantes, la producción agropecuaria en territorio oriental fue muy primaria. En 1825 el cónsul Thomas Samuel Hood informó a su gobierno que "se mató una inmensa cantidad de ganado para conseguir ganancias con los cueros (o para alimentar a las tropas) [...]. Los agobiados propietarios se refugiaron en las ciudades y, por lo tanto, las tierras cultivadas se convirtieron en un desierto [...]. Los habitantes de las provincias linderas de Brasil se lanzaron a llevarse el ganado y, en consecuencia, Río Grande se superpobló a expensas de estos lugares".

El valor de la tierra era casi nulo; salvo que se ocupara efectivamente, se trabajara y se defendiera con las armas.

Durante la dominación luso-brasileña (1820-1825) el puerto de Montevideo recuperó su vitalidad. Por él se exportaban cueros de yeguarizos y vacunos y se importaban bienes de todo tipo. También se produjo una gran migración de brasileños que adquirieron tierras en la Provincia Oriental o Cisplatina e iniciaron nuevos cultivos y la cría de ganado. Pero el inicio de la Cruzada Libertadora, en abril de 1825, y la guerra contra Brasil significaron la matanza masiva de ganado y el regreso a la tabla rasa en la campaña oriental.

El Cementerio Británico

Desde 1807, después de la batalla del Cristo del Cardal, cierta zona del Cordón donde los británicos enterraron a sus muertos era conocida como el "cementerio de los ingleses".

Por entonces las autoridades católicas de Montevideo eran "muy intolerantes" con el protestantismo, incluso dificultando el entierro de los muertos, informó el cónsul Thomas Samuel Hood.

En 1825, durante la ocupación brasileña, el cónsul Hood gestionó y obtuvo del gobernador Carlos Federico Lecor un permiso para establecer un "cementerio británico". Se hizo en el terreno que compró el comerciante inglés John Hall al sacerdote católico Manuel Salinas de Lima, situado aproximadamente donde hoy se encuentra el edificio de la Intendencia de Montevideo. En 1885 el predio, que había quedado aislado en pleno centro de Montevideo, entonces llamado "ciudad nueva", fue vendido al gobierno. El Cementerio Británico se trasladó a su actual emplazamiento en el Buceo.

La venta del predio original del Cementerio Británico enriqueció a la colonia inglesa en Uruguay, que pudo colaborar con las obras del Hospital Británico y cumplir múltiples tareas de ayuda.

La estancia San Pedro del Timote

John Jackson, un inglés que arribó a Montevideo en 1817, ya bajo la ocupación portuguesa, instaló un pequeño comercio y en pocos años prosperó como importador.

Jackson compró varios inmuebles y grandes extensiones de tierra, que entonces, en medio del caos perpetuo, valía muy poco.

A principios de 1825 adquirió la enorme estancia "Rincón del Rosario" a Nicolás de Herrera, quien había sido secretario de Carlos Federico Lecor, gobernador brasileño de Montevideo.

El 6 de octubre de 1825, ya iniciada la Cruzada Libertadora, John Jackson compró más de 90.000 hectáreas a Tomás García de Zúñiga, un antiguo artiguista que en 1827 sería designado presidente de la Provincia Cisplatina y que, al fin, se retiraría con los brasileños. En este último campo, ubicado entre los arroyos Mansavillagra y Timote y la cuchilla Grande y el río Yi, en el actual departamento de Florida, se gestaría décadas después la estancia San Pedro de Timote.

El cónsul británico en Montevideo, Thomas Hood, a partir de 1830 ayudó a Jackson a recuperar el control de sus tierras ante las autoridades uruguayas. Su empresa de comercio exterior, John Jackson & Co, prosperó durante la Guerra Grande (1839-1851), en la que se mantuvo muy cerca de Manuel Oribe, líder del Partido Blanco.

Juan Dámaso Jackson, hijo de John, quien vivió entre 1833 y 1892, heredó una enorme fortuna y fue un reconocido filántropo. Participó activamente en la instalación en Uruguay de la congregación Salesianos de Don Bosco y colaboró con el equipamiento del Colegio Pío, fundado en 1877 en Colón. Juan D. Jackson también financió la primera escuela agronómica del país: la Escuela Agrícola Jackson, en Manga, actual complejo Jacksonville, contiguo a Zonamérica.

Qué se importaba entonces

En las primeras décadas del siglo XIX por el activo puerto de Montevideo salían casi exclusivamente millones de cueros de vacunos y yeguarizos, según los detallados informes del cónsul Thomas Samuel Hood. El resto de las exportaciones, como el tasajo, se embarcaba directamente desde los saladeros o salía a través de la frontera terrestre con Brasil.

Los principales proveedores de las importaciones orientales en la década de 1820 fueron Gran Bretaña (hierro, loza, platos de estaño, cubiertos, cuerdas, cerveza, carbón, muebles, perfumes, cueros curtidos y artículos de talabartería), Estados Unidos (tablas de pino, pinturas, sillas, brea y alquitrán, melaza, te, harinas), España y otros países europeos (vino, brandy, pasas de uva, vinagre, papel, aceitunas, aceite de oliva) y Brasil (esclavos, azúcar, arroz, tabaco, café, arpillera, fariña, maderas).

Los impuestos a las importaciones eran bajos aunque, inevitablemente, el comercio exterior se mostró muy sensible a los vaivenes políticos y militares. Buena parte del tráfico se realizaba, de manera formal o informal, a través del río Uruguay, el Río de la Plata superior o la extensa frontera con Brasil.

Tras la independencia de Uruguay en 1830, el libre comercio fue norma, y los aranceles muy moderados.

Regreso en la Guerra Grande

El cónsul inglés Thomas Samuel Hood, que debió dejar Montevideo en 1843 por pedido del Gobierno de la Defensa, que lo consideraba proclive a Manuel Oribe y a los blancos, regresó al Río de la Plata en julio de 1846. Por entonces navíos de guerra de Francia y Gran Bretaña, países enfrentados al gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, sostenían al Gobierno de Montevideo.

La misión diplomática de Hood entonces fue negociar la paz entre los beligerantes. Se retiró en setiembre, después que los acuerdos que logró con Rosas y Oribe fueron considerados por los franceses y por el Gobierno de Montevideo demasiado indulgentes con los federales y blancos.

La Guerra Grande, que fue una guerra civil argentina mezclada con una guerra civil uruguaya, y que involucró a países limítrofes y a potencias europeas, finalizó en 1852 con la caída de Juan Manuel de Rosas.

Martin Tupper Hood, hijo de Thomas Samuel, actuó como vicecónsul en Montevideo y fue designado cónsul en Buenos Aires por el gobierno británico en 1848. Juan Manuel de Rosas no lo aceptó hasta el año siguiente pues consideró que los británicos no habían dado a la Confederación Argentina una "satisfacción completa" por sus agravios anteriores.

Fuentes principales de la serie de cuatro artículos: La misión Ponsonby, de Luis Alberto de Herrera (1930); El cónsul británico en Montevideo y la independencia del Uruguay, de José Pedro Barrán, Ana Frega y Mónica Nicoliello, Publicaciones de la Universidad de la República (1999); Influencia británica en el Uruguay, autores varios, con Juan Antonio Varese como compilador (2010); Oxford Dictionary of National Biography (2004); y La Enciclopedia de El País (2011).

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