Restaurantes temáticos, bebidas libres, piscinas inmensas rodeadas por playas de agua turquesa y arena blanca. Podría ser una descripción del paraíso, pero se trata solamente de una opción que muchos uruguayos toman a la hora de pensar en sus vacaciones fuera del país.
“Vemos una consolidación del modelo all inclusive que venía creciendo hasta 2020 y que, en el contexto de la pandemia, se retrajo frente a un escenario sanitario muy complejo y a la baja de servicios ofrecidos dentro de esos hoteles por falta de público”, describió en diálogo con Café & Negocios el CEO de TocTocViajes, Andrés Gil.
En su visión, muchos operadores aprovecharon ese impasse para remodelar o actualizar sus instalaciones y también repensar sus atracciones para mejorar la experiencia del cliente. Hoy en día los espectáculos y el entretenimiento que ofrecen ya están a niveles óptimos, en cuanto a calidad se refiere, en la mayoría de los establecimientos y lo sanitario, gracias a los protocolos implementados por las grandes cadenas, dejó de ser un problema.
Los destinos más buscados con all inclusive son siempre los del Caribe, liderados por aquellos ubicados en la República Dominicana y toda la Riviera Maya, en México, los que están en Aruba, Curacao y Jamaica y, a más corta distancia, los del nordeste brasileño. Pero también se ven propuestas de hoteles con este sistema en el Mediterráneo y destinos más exóticos y “hasta hay opciones de hoteles con All Inclusive en la nieve”, resaltó Gil.
En lo que a precios se refiere, los hoteles han hecho grandes esfuerzos por mantener sus precios, y se encuentran liberando promociones “lo que hace que sea una alternativa fuertemente competitiva”, afirmó el CEO de TocTocViajes.
Para el presidente de la Asociación Uruguaya de Agencias de Viaje (Audavi), Carlos Pera, los all inclusive son un producto “muy apetecido” por los uruguayos que se ven atraídos por las propuestas que implican un descanso absoluto y sin preocupaciones. Son “de sus destinos preferidos”, destacó Pera haciendo alusión a aquellas propuestas de El Caribe que se venden, casi en su totalidad, en esta modalidad de todo incluido.
Esa sensación de tener “todo resuelto” permeó en algunos productos que antes no tenían todo incluido como es el caso de los cruceros que, históricamente, no incluían las bebidas y con el tiempo han migrado hacia ese modelo.
Antiguamente también las agencias de viaje ofrecían en los mismos resorts all inclusive la alternativa del “european plan” que contemplaba únicamente alojamiento. Está modalidad no era elegida por los uruguayos por lo que las agencias de viaje optaron por priorizar el régimen de todo incluido y retirar al plan europeo del menú, según describió Pera.
Aunque el titular de Audavi coincide en que existen interesantes promociones para este tipo de destino no duda en afirmar que no es el momento ideal para adquirirlos como sí lo fue hace un año. “En ese momento se conseguían paquetes con aéreo y el alojamiento bajo esta modalidad a US$ 799, hoy eso ya no existe, están entre los US$ 1.200 o US$ 1.300 y los US$ 2.000”, apuntó. La diferencia de precios responde a la categoría de los all inclusive. Al respecto, Pera sostuvo que aquellos de mayor nivel ofrecen, por ejemplo, bebidas internacionales y de marcas reconocidas, mientras que los estándar solo tienen en su carta bebidas locales.
Según Fernando Riva, gerente general de HiperViajes, los all inclusive están entre un 30% y un 50% más caros que antes de la pandemia. “Han subido todos los destinos, no solamente los all inclusive”, subrayó y destacó que se debe al aumento de precios tanto de los pasajes aéreos como de los alojamientos.
En su visión, este régimen mantiene el nivel de ventas que tenía antes de la pandemia, sobre todo en aquellos que son para clase media, no de lujo y, entre ellos, apuntó que “se incrementó la venta de Brasil” como destino elegido para disfrutar con todo incluído.