21 de junio de 2012 21:15 hs

La depreciación del euro y el esfuerzo de los operadores europeos para mantener el turismo hacia el Viejo Continente, lleva a que más uruguayos puedan darse el lujo de cruzar el Atlántico. Incluso con las vacaciones de julio coincidiendo con las de Argentina y los altos precios de Brasil, los operadores de mercado dicen que este año las opciones fuera de la región fueron las preferidas por los turistas de poder adquisitivo medio alto y alto.

Según el presidente de la Asociación Uruguaya de Agencias de Viaje (Audavi), Sergio Bañales, existió un aumento de 8% en los primeros cuatro meses del año en las ventas de destinos europeos. “Hay muchas ofertas y promociones”, aseguró.

Por su parte, el director de BN Tours, Juan Barrio, sostuvo que para vacaciones de julio lo único que queda disponible actualmente son viajes regionales, mientras que las opciones turísticas de largo alcance están ya agotadas. “Lo que se consigue es por precios desorbitados y la gente lo termina pagando”, explicó.

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La gran diferencia en la preferencia europea no está en el costo del pasaje y el alojamiento, que en promedio se encuentran 15% más barato medido en dólares debido a la fuerte caída del euro, sino por el costo de vida. “Antes una familia gastaba US$ 100 por día, y hoy con US$ 60 se puede manejar”, sostuvo Barrio.

Pero también las opciones de Miami y el Caribe se venden muy bien. A pesar de que el dólar en la plaza local subió 11,2% en lo que va del segundo trimestre del año, los uruguayos siguen eligiendo el norte del continente.

Favio Lambrechts, gerente comercial de Abtour viajes, sostuvo que “el uruguayo no deja de viajar por un dólar a $ 22”. Pero agregó que no hay mucho margen para que siga subiendo sin que afecte al sector del turismo emisivo. “Si pisa los $ 23, eso va a ser otra cosa”, enfatizó.

En la misma línea, Fernando Riva, gerente general de Geant Travel, sostuvo que “los uruguayos todavía resisten un dólar en los niveles actuales, pero es evidente que si sube un poco más, los viajes al exterior se van a resentir”. Pero además, el cliente que elige las opciones extrarregionales tiene características particulares. Según Bañales, “se trata de un segmento medio alto que suele tener sus ahorros en dólares” y por lo tanto, no siente tanto la suba como aquel que debe endeudarse para pagar su viaje.

Un paquete de 15 días que incluye distintos destinos dentro de Europa tiene un costo de US$ 3.000 por persona, según el sondeo realizado por El Observador entre agentes de mercado. En tanto, ir al Caribe cuesta alrededor de US$ 2.000.

Otra particularidad de este año es que la diferencia de precios entre un viaje con comodidades de gama media-alta en Brasil ronda los US$ 1.800 en vacaciones de julio, con lo cual no presenta diferencias significativas con destinos como Playa del Carmen y Cancún.
Pero las ventas extrarregionales no compensarán la caída de los destinos tradicionales de los uruguayos. “Brasil está caro”, señaló Lambrich. “Está costando venderlo en comparación a otros años”.

Además, las vacaciones de julio no cayeron en las mejores fechas. Todos los años, los agentes de viaje de la región intentan escalonar lo más posible las vacaciones en los distintos países para que los operadores turísticos tengan una zafra más amplia, garanticen una mayor disponibilidad y reduzcan los precios. Pero el presidente de Audavi, Sergio Bañales, señaló que este año el Codicen fijó una fecha que coincide con la de Argentina y se negaron a cambiarla.

“Todos los años van a Bariloche 4.000 chicos uruguayos, pero este año no hay disponibilidad para todos en las vacaciones y por lo tanto, hubo que recortar plazas y aumentar los precios”, explicó.

La gremial estima que por el cambio de fecha, el flujo turístico –tanto emisivo como receptivo– va a caer 35% respecto a las vacaciones de julio del 2011, lo que generará una pérdida de US$ 40 millones para el sector.

Las perspectivas para la segunda mitad del año son inciertas. Algunos operadores son optimistas de que el crecimiento actual se mantenga. Pero otros se muestran más cautelosos. “Ya se empieza a ver una desaceleración”, señaló Lambrechts. “Va a ser muy difícil terminar el año con un crecimiento respecto al año pasado”.

Pero los uruguayos no dejan de viajar. En vez de hacerlo en temporada, muchos eligen fechas no convencionales y reducir hasta 30% los costos.

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