17 de agosto de 2011 15:42 hs

Cada vez será más notorio el uso de semilla tratada industrialmente para sembrar en las chacras uruguayas. Esa fue una de las reflexiones expuestas el viernes 12 en el “Workshop en soja: Innovar para mejorar la rentabilidad” organizado por Solaris, empresa que representa en forma exclusiva en Uruguay a los productos de BASF y que integra el Grupo Agrihold.

Ante 120 personas en el salón Ballroom del Sheraton Montevideo Hotel expertos de Argentina, Brasil y Uruguay presentaron temas y tecnologías que permiten mejorar los resultados económicos en forma sostenible en el cultivo de soja, el más trascendente hoy en la agricultura nacional.

Carlos Domínguez, agrónomo y técnico de Nitragín (Argentina), disertó sobre “semilla de soja lista para sembrar”, tecnología disponible en Uruguay en la recientemente inaugurada planta industrial de Semillas Latitud, en Young, a partir de una inversión conjunta de Solaris y El Tejar.

Más noticias
Domínguez relató que en el Mercosur el tratamiento industrial de semillas avanzó mucho en los últimos 10 años “pasando del tratamiento a campo y convencional a un tratamiento industrial, sobre todo en semillas de alto valor, hay una idea creciente de agregar valor en semillas autógamas y eso está teniendo cada vez más importancia en Uruguay”.

En Argentina Nitragín inició la implementación de esto hace cinco años. En 2010 se instalaron 10 centros de tratamiento de semillas y este año se instalarán otros 20 para comenzar la zafra de soja de 2011/2012 con 30 centros de tratamiento de semillas que ofrecerán al productor “semilla original certificada y debidamente tratada”. A eso, enfatizó, se le suma un centro inaugurado en 2010 en Paraguay “y otro enorme en Uruguay (Semillas Latitud)”.

Está técnica, dijo Domínguez, genera ventajas bien conocidas por los productores y “apunta a lograr un buen establecimiento del cultivo desde el punto de vista del número de plantas y de su sanidad”. ¿Por qué? “El agricultor al sembrar tiene un montón de cosas en la cabeza y quizás no destina el tiempo necesario para un buen tratamiento de las semillas, sobre todo en la inoculación”, indicó.

Considerando los resultados que suele obtener el productor cuando trata la semilla y los que se obtienen con semillas tratadas a nivel industrial “hay una brecha importante, hay resultados disponibles que el agricultor no llega a capturar justamente por hacer todo rápido y ese fue uno de los disparadores de los centros de tratamiento de semillas, que logran ofrecerle al agricultor semilla lista para sembrar; se sacan un problema de encima y ponen el foco en lo realmente importante para ellos, hacer una buena siembra”.

El tratamiento se realiza con máquinas que permitan una dosificación de productos muy precisa, una aplicación muy exacta de todos los productos, químicos (fungicidas mayormente y en algún caso insecticida) y biológicos, informó el técnico.

En Nitragín “hemos tenido en Argentina un avance muy grande, hemos conseguido reunir todas las habilitaciones necesarias y ofreceremos este año una semilla con una preinoculación de 90 días. En Uruguay estamos en proceso de obtener estos registros”, lo cual permitirá que el agricultor reciba una semilla y pueda tomarse el tiempo que necesite para sembrarla cuando tenga buenas condiciones en el suelo”.

Si recurre a estas semillas el agricultor no debe hacer más la inoculación y el tratamiento en la chacra, “se saca un problema de encima que lo soluciona la industria”, mediante un proceso por el cual la semilla pasa por check points y si no los atraviesa según los parámetros de calidad establecidos esa semilla se descarta y no llega al productor, “pero al existir formas de aplicación tan precisas y exactas prácticamente toda la semilla que se trata profesionalmente llega a una bolsa, esa bolsa va al agricultor y el agricultor la pone en la sembradora”.

Si se siembran a la vez una semilla que llega al día 90 desde inoculada y almacenada y otra inoculada ese mismo día se van a detectar en ambos casos los mismos valores de recuento de bacterias sobre semillas, de nódulos en planta, de performance en el cultivo y de rendimiento, precisó.

En Uruguay, como se dijo, se trabaja fuerte ahora en obtener los registros, pero se quiere seguir el mismo proceso que en Argentina, es decir, empezar por permisos de preinoculación por 30 días, pasar a 60 y luego llegar a 90 días, en un proceso simultáneo en Brasil y Uruguay, se informó.

En ese marco, “debo ser muy honesto” dijo Domínguez, y subrayó que “la que Solaris y El Tejar levantaron en Young es una planta modelo para Sudamérica, con una capacidad de tratamiento y procesamiento de semillas espectacular, dotada de la última tecnología para inoculación previa”.

También citó que, tras 1.300 evaluaciones a campo, en el 48% de los casos en la chacra no se hace un buen tratamiento de las semillas, “por eso junto a BASF hicimos una fuerte inversión y le solucionamos un problema al agricultor”.

La inoculación evolucionó del inoculante en turba a inoculaciones líquidas y hoy Nitragín desarrolla la mayor parte de las nuevas formulaciones de inoculantes en polvos esterilizados y con agregados, y los productos que acompañan al inoculante también van en polvo. Al manejar productos sólidos se promueve el adecuado cuidado ambiental y responsabilidad social con las comunidades, “en Semillas Latitud no hay pilas de bidones de deshechos, hay cajas de cartón, papel y plástico reciclables”, concluyó.

“Poner el foco en elevar la productividad”.

Aunque haya área para extender la agricultura, hay que poner el foco en elevar la productividad en la superficie ocupada, dijo Giandoménico Pavanato –director presidente del Grupo Agrihold– el viernes 12 en el Sheraton, donde expresó que la compañía suma cuatro años de inversión local buscando “satisfacer todas las necesidades del agricultor para que siembre con buena sanidad y logre buenos resultados”.

Para ello se construyó la planta de Semillas Latitud “que dará su primera producción de semillas de soja y trigo de alta calidad en diciembre de 2011; el agricultor tendrá certeza de que recibirá un producto listo para plantar con seguridad”.

Pavanato se mostró contento por el nivel del workshop: “Hubo una excelente representación de productores y pudimos presentarles todas las líneas que estamos operando”. Agregó que “tenemos el foco en brindarles una línea completa, desde genética a nutrición más todo el tema sanidad, con semillas de alta calidad y con los fertilizantes y agroquímicos necesarios para resultados sanos y de alta productividad”.

Consultado sobre la realidad agrícola regional, dijo que “Uruguay es uno de los principales productores de arroz y en soja y trigo tiene potencialidad para ampliar la productividad sin aumentar las áreas de plantío”, e instó a “un manejo más eficiente, hay que orientar al productor a extraer lo máximo posible con una productividad de excelencia, acá hay un márgen importante para avanzar, para crecer hacia adentro”.

En Argentina hay un suelo muy rico en nutrientes, se necesita menos fertilizante y hay un costo menor para poder lograr una mayor productividad, pero en los otros países de la región hay suelos más divididos, conviven suelos más ricos y otros no tanto “y entonces se precisa corregir eso e invertir en tecnología para conseguir productividad buena”, reflexionó.

Enemigo íntimo.

En Uruguay no hay malezas resistentes, pero hay que tomar recaudos, sobre todo con la yerba carnicera que complicó la última campaña de verano, dijo Juan Pérez Brea –agrónomo y técnico de BASF (Argentina)–, quien el viernes 12 habló de malezas resistentes en la región.

Una maleza puede resistir a un herbicida o a varios y la declaración no es sencilla ni rápida, responde a un protocolo y la decisión puede tardar.

“Es una problemática que viene progresando”, remarcó. La yerba carnicera en Brasil está declarada como resistente pero en Argentina ello sigue a estudio. En Uruguay “hay que tener cuidado. Tal vez tenemos una maleza resistente que no esté declarada, así que se debería pensar como si lo fuera para optimizar el manejo y que cuando haya que implantar la soja la maleza esté medianamente controlada”, aconsejó.

La yerba carnicera tiene un período de germinación largo –otoño a primavera– por lo cual los investigadores aconsejan combatirla cuando recién germinó. Llegar a la primavera con malezas grandes, con gran capacidad de rebrote, es un riesgo. Y es mejor trabajarla en barbecho porque dentro de los cultivos hay menos herramientas de control. Una estrategia es hacer aplicaciones en otoño e instalar un cultivo de invierno que de cobertura y que cuando llegue la soja haya menor densidad de maleza, opinó.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos