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Vacaciones en Rocha

Hay que esperar que el error del fiscal sirva de ejemplo para no caer en él otra vez 

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13 de diciembre de 2018 a las 05:02

Dos de los encapuchados violentos que atacaron periodistas, pintarrajearon edificios públicos, rompieron vidrieras y violentaron todo a su paso durante una manifestación en el centro de Montevideo contra el G20 que se celebró en Argentina días pasados fueron apresados y comparecieron ante la justicia uruguaya.

El lamentable episodio ocurrió a principios de noviembre, cuando imprevistamente, un grupo de jóvenes vestidos de negro y cubriendo sus rostros con pañuelos coparon con violencia la avenida 18 de Julio y pretendieron evitar que los medios cubrieran los desmanes.
En su momento la policía y el Ministerio del Interior fueron duramente criticados por no actuar para impedirlos. Pasivamente dejaron a los activistas violentos adueñarse de la calle para protestar.

Sin embargo, semanas después, luego de un intenso trabajo de investigación la policía logró detener a dos de ellos. El martes declararon ante el fiscal Fernando Romano, quien, con el visto bueno del juez, determinó que uno de ellos le pida disculpas al periodista de Canal 12 Diego Castro, por haberlo agredido. Por otro lado, falló que debe presentarse en la seccional de su barrio una vez por semana durante cuatro meses. 

Sin embargo, en acuerdo con la defensa, determinó la suspensión condicional de la pena por dos semanas, algo que implica que el violento no se pierda sus vacaciones en Valizas, departamento de Rocha, que ya tenía programadas. 
La Justicia aceptó las vacaciones del joven, que irá a veranear a un rancho en la costa Atlántica y después del descanso de las primeras semanas de enero, continuará con sus visitas semanales a la comisaría, para así cumplir su pena. 

En la mañana del miércoles el propio fiscal entrevistado en el programa No Toquen Nada reconoció su error. Se quejó de la mediatización de los fallos que surgen de las audiencias públicas que reparan en detalles y no en el fondo de la cuestión. Dijo que la investigación de los desmanes continúa y que por tratarse de individuos con los rostros cubiertos resultaba complicado avanzar en su detención y que para atrapar a estos dos se realizó un trabajo de armado de un rompecabezas muy complejo hasta que dieron con ellos.
La entrevista radial con el fiscal no arrojó dudas de la aplicación del nuevo código a los manifestantes violentos, pero revelaron una cuestión que no debería sorprenderle al fiscal y que amerita tomar conciencia de la importancia de los detalles a la hora de fallar y comunicarlo a la opinión pública. El trabajo a conciencia que realizó el fiscal queda sepultado por el detalle cómico de que le suspenden la condena para que se vaya a Valizas. 

Ignorar la repercusión mediática de un detalle tan ridículo como este hace que todo el trabajo realizado por bueno que haya sido sea tomado para la risa, amerite la sorna y la molestia de gran parte de la población que espera señales claras contra los violentos. 
Es de esperar que la repercusión del error, admitido por el fiscal, sirva de ejemplo de los detalles que hay que atender a la hora de aplicar la ley. La sociedad observa más que nunca el desempeño de jueces y fiscales –precisamente para ello son las audiencias públicas– y no es bueno que un detalle tire por la borda un trabajo que pudo estar bien hecho. 

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