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Cuatro desafíos de Vázquez para el 2016
Armar una agenda y un relato
Es el asunto más urgente. El gobierno no tiene agenda, ni se sabe para dónde va. Tiene un programa, es verdad. Tiene muchas promesas, también es cierto. ¿Pero cuál es el “Plan de Emergencia” del tercer gobierno frenteamplista? El sistema de cuidados es ambicioso y podría serlo. Pero no tiene el dinero suficiente para ser llevado adelante como tal en este período. ¿Cuál es la reforma tributaria o la reforma de la salud que piensan llevar adelante? La convocatoria a los expresidentes para hablar de políticas petroleras es una buena señal en el sentido de querer recuperar por parte del gobierno la iniciativa. Pero el de la exploración petrolera no es un asunto que pueda dominar al 100% para sea su emblema. A diferencia del Plan Ceibal, no depende solo de acciones de gobierno. Pero el mayor problema es que no tiene relato. ¿Qué quiere comunicar el gobierno?
Mejorar la relación con el Frente Amplio
La desconexión del presidente con gran parte de las bases y muchos de los sectores frenteamplistas es evidente ya desde la campaña electoral. La conformación del gabinete –con figuras cercanas a él y sin los tradicionales equilibrios sectoriales– ahondó esas diferencias. Para peor, la presión de los más radicales durante el primer año hizo caer a Mónica Xavier de la presidencia del Frente Amplio. Se quedó así sin un nexo clave y la comunicación con la fuerza política se hizo más compleja aún. La virulencia de los enfrentamientos entre los sectores –reflejada por ejemplo en el análisis sobre la gestión de ANCAP– o incluso a la interna de algunos grupos como el Partido Socialista, le ponen más presión. Vázquez necesita como el aire tener una interna más tranquila y el escenario electoral de mayo para la presidencia del FA no augura mucha paz.
Consolidar la paz con Mujica
En diciembre Tabaré Vázquez levantó el teléfono, habló con José Mujica, concretó una reunión y sellaron la paz, luego de meses sin hablar y varias salidas del expresidente en las que cuestionó medidas de gobierno. Fue un gesto navideño que ambos apreciaron. En el mujiquismo sienten que durante todo el 2015 el Poder Ejecutivo tomó acciones para desandar acciones del gobierno del exguerrillero. Los vazquistas, por otra parte, ven la amenaza del MPP todo el tiempo. Pero Mujica ha manifestado en su entorno la necesidad de hacer duradera esta paz. El expresidente está preocupado por el futuro del Frente Amplio si la situación de tirantez entre los distintos polos sigue así de volátil. Cerrar la mayor parte de los frentes internos es una prioridad para Vázquez, pero la duda es cuánto tendrá que ceder para eso.
Sortear el desafío del poder sindical
El PIT-CNT le hizo las cosas difíciles a Vázquez el año pasado. Ahora, en momentos de paz veraniega, esa etapa parece lejana. Sin embargo la central sindical promete que el 2016 también será muy conflictivo (ver página 3). La decisión que tiene por delante el Poder Ejecutivo es si opta por comprar paz –y en cierta medida sacrificar alguno de los propósitos que tiene– o ir a fondo en algunas transformaciones que el presidente quiere, sin importarle esa conflictividad. Esa segunda opción implicaría una jugada arriesgada, pero que si le sale bien le permitirá a la izquierda volver a conectar con parte de su electorado al que ha descuidado.