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Williams Martínez con la violeta; un amor de casi toda una vida

Fútbol > recuerdos y anécdotas

Willy Martínez, el gurí de La Teja al que todos querían, fue campeón con Defensor y jugó en la Premier

Cuando Defensor salió campeón durmió con la copa en su casa, salvó a un compañero de que se ahogara, y Lugano debutó al lado suyo con la celeste, cuando ganaron la Copa Carlsberg

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19 de julio de 2021 a las 05:04

Willy, es lo primero que dicen todos cuando lo recuerdan. Sale espontáneo el sobrenombre de Williams Martínez. El mismo botija que creció en La Teja en una familia obrera, su papá trabajaba en la UTE en el interior del país y en la casa nunca faltó un plato de comida.

Willy, el que se fue este sábado y dejó un hueco grande, en el fútbol y sobre todo, en su familia, esa a la que acompañó en los últimos días. Él se había contagiado de covid-19 y se aisló en una casa. Pero cuando le estaban por dar el alta, se enteró que su esposa, su suegra y sus hijas se habían contagiado. No aguantó más estar solo y fue a acompañarlos para hacer una nueva cuarentena. Así estuvo alejado de su último club, Villa Teresa, en los últimos 28 días.

Willy jugó en dos períodos en River Plate

Más allá del dolor que mostraron quienes hablaron con Referí por lo que le sucedió a Willy, en todos los casos surgió una sonrisa al recordarlo. Todos hablaron de su personalidad, tanto dentro como fuera de la cancha. Quizás la de dentro de la cancha, era conocida. La de afuera, no.

Willy es el mismo que desde La Teja llegó a la Premier League de Inglaterra para defender a West Bromwich Albion en 2005-2006.

Allí lo dirigió Bryan Robson –defensa 12 años del Manchester United con el que ganó la primer Premier League, desde que se denomina así, en 1992– en West Bromwich Albion y fue compañero del nigeriano Nwankwo Kanu –campeón del mundo sub 17 y ganador de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 al ganarle la final a Argentina–. En uno de sus dos partidos, enfrentó a Phil Neville –excompañero de Diego Forlán en Manchester United– y al español Mikel Arteta, actual técnico de Arsenal, cuando estos defendían a Everton, y les hizo un gol.

Aquel chiquilín de La Teja también se dio el lujo de jugar en la Liga 1 de Francia. Defendió a Valenciennes, fue compañero del colombiano Carlos Sánchez, quien jugó en River Plate, debió marcar al holandés Boudewijn Zenden y enfrentó a Lens, quien había sido campeón de la Liga de Campeones, como jugador de Milan, y de la Copa UEFA con Bayern Múnich, más allá de haber disputado el Mundial de México 1986 con la selección francesa.

En la B de ese país, jugó en Reims y lo dirigió nada menos que Luis Fernández, aquel volante todoterreno que jugaba en la selección francesa del Mundial de México 1986 con la número 9 y las medias bajas, compañero de Papin.

Aquellos inicios en Defensor Sporting fueron complicados. Willy se debía tomar más de un ómnibus para ir desde La Teja hasta Pichincha. Eran horas y horas por semana arriba de esos ómnibus.

Una nochecita en Pichincha, cuando recién comenzaban a entrenar allí las juveniles de Defensor, la utilería del club se fue hacia el Franzini y se llevó los championes con los que había llegado sin darse cuenta.

Jugando para Cerro contra su excompañero de Defensor, Sebastián Taborda, que entonces jugaba en Nacional

“Me acuerdo que se puso a llorar. Primero pensó que se los habían robado. Su preocupación era más que nada por lo que le iban a decir en la casa. Se tuvo que ir en el ómnibus con los zapatos de fútbol puestos. Al otro día, todos lo jodíamos y él se reía con nosotros”, recordó su excompañero Juan Pablo Péndola en diálogo con Referí.

Willy era muy unido con toda su familia y en especial, con su hermano Edgar, tres años mayor que él, y quien lo dirigió en Rampla Juniors hasta el 24 de enero de este año como ayudante técnico de Edgardo Arias.

“Nuestras almas volverán a abrazarse hermano y en el camino te voy a extrañar. Te amo mucho”, escribió Edgar en Twitter antes de subirse al avión para regresar a Montevideo en un vuelo que pudo conseguir de apuro luego de que se enteró de la noticia del fallecimiento. Se encontraba desde hacía un par de meses en Miami por temas laborales.

En Defensor Sporting realizó toda la escalera de juveniles hasta llegar a Primera división.

Gustavo Ferrín lo tuvo desde los 13 años. “Recuerdo que un día en Pichicha, llegó Manolo Keosseian y me llamó para que hablara con Willy. Quería subirlo al plantel de Primera. Cuando se lo fui a decir, Willy no me creía, pensaba que era una joda. ‘Vení que te llama Keosseian’, le dije. Al final, lo tuve que llevar yo y lo dejé en la puerta del vestuario de entrenadores para que hablara con él”, contó Ferrín a Referí.

Con la camiseta de Rampla, Willy discutiendo con el arquero de Cerro y Maureen Franco

Después lo tuvo Ricardo “Tato” Ortiz en Primera. Desde Brasil, donde está radicado, recordó aquel momento a Referí: “El año pasado cuando estuve en Rampla coordinando las inferiores, me lo encontré y lo primero que me dijo fue: ‘Me acuerdo que me pusiste con línea de tres y no me sacaste más’. Ayer (el domingo de madrugada) no me podía dormir después que me enteré lo que había ocurrido y me saltaba ese recuerdo. Fue espectacular como persona, hombre, amigo y jugador. Me desacomodó totalmente”.

Péndola recuerda un viaje que hicieron con una sub 20 de Defensor. “En 1998, fuimos a Chile a un Mundialito de clubes en el que participaban Inter de Milán, Universidad de Chile, Colo Colo, Argentinos Juniors y Atlas de México. A estos le ganamos la final y Willy fue figura”, dice.

Juan Tejera también lo dirigió en la Primera de Defensor Sporting. “Su muerte es una noticia muy triste, muy inesperada. Willy era de personalidad fuerte, con temperamento. Es una caja de sorpresas todo esto porque hay muchachos que te demuestran de repente tener problemas, pero él no”, explica a Referí.

Y recuerda la amargura cuando llegaron a la final del Campeonato Uruguayo Especial de 2005 ante Nacional, pero el club decidió no jugarla en contra del arbitraje de Gustavo Méndez en el partido entre los tricolores y Rocha que le dio la posibilidad a los primeros, a acceder a la final cuando se terminaba ese encuentro.

“Peleamos el Uruguayo Especial, no jugamos la final contra Nacional y Willy y todos quedamos con una calentura bárbara porque esa decisión del club no la esperaba nadie”, sostiene.

Víctor Púa vio cómo rendía en la zaga y lo llevó a jugar a la selección uruguaya sub 17. Aquel plantel tenía, entre otros, a Ruben “Pollo” Olivera, Horacio Peralta, Martín Silva de arquero, Mario Leguizamón, Álvaro Meneses, Sergio Leal y Andrés Rodríguez, en ofensiva.

Rodríguez, también compañero en los violetas, lo definió como alguien que "siempre tenía las palabras justas". "Cuando hablaba, todos escuchábamos. Tenía una voz de mando muy importante en todos los equipos dentro y fuera de la cancha”, comentó.

En los viajes en avión, “Willy nos cazaba de pinta a mí o al Pollo Olivera. Tenía una personalidad bárbara, era igual con todo el mundo”. Y agrega una anécdota: “Con 17 o 18 años fuimos a una comida. A Carlos Eduardo Pepe, quien era muy amigo de Willy, su padre le había prestado el auto que era un Mercedes Benz viejo. Alguien apoyó una cerveza en el techo y como el auto temblaba cada vez que Pepe lo encendía, se cayó la botella y le pegó a Péndola en la cabeza. Se calentó porque pensó que se lo habían hecho a propósito y apareció Willy, enseguida se rió y le dijo: ‘¿Qué pensás, que te la íbamos a tirar por gusto?’ Y todos, incluido Péndola, nos reímos”.

Era un zaguero con mucha personalidad dentro y fuera de la cancha

Péndola recuerda otra escena de aquellos años. “Yo estaba en la selección sub 20 y en él en la sub 17; entrenábamos en el Charrúa. Yo tenía una contractura y el médico me mandó al yacuzzi. Me empezó a bajar la presión y me empecé a desvanecer. Tuve la suerte que apareció Willy y me salvó. ‘Cagón, por un bañito caliente casi te morís ahogado’, me dijo. Y después, siempre me recordaba: ‘Te salvé la vida’.

También cuenta que se lo cruzó en el Charrúa en las semifinales de Rampla de la Segunda en enero pasado. "Me saludó y hablamos un rato largo. ‘¡Poneme en la sub 20!’, me jorobaba”, teniendo en cuenta que Péndola hoy es ayudante de campo de Gustavo Ferreyra en la celeste.

Pero Willy también tuvo la chance de jugar por la selección mayor. Gustavo Ferrín lo llevó en 2003 a jugar la Copa Carslberg que le ganaron a Irán por penales en Hong Kong.

“Uruguay no tenía la selección mayor, se armó con cinco o seis mayores y ganamos la Copa Carlsberg. Ahí debutó Lugano, era la primera vez que jugaba y lo hizo al lado de Willy. Jugamos con línea de tres, Willy era el libre, y los stoppers eran Lugano y Pablo Lima. Bruno Silva y Dadomo fueron los laterales volantes”, cuenta Ferrín.

En ese equipo jugaban, entre otros, Martín Ligüera, el Pato Sosa, el Lolo Estoyanoff, Germán Hornos, Sebastián Taborda, el Turbo Vargas y el Chapita Blanco. Los arqueros eran Mauricio Nanni y Claudio Bava. “Fuimos campeones y nos dieron un premio de US$ 500 mil para la AUF”.

Algunos jugadores de Uruguay que ganaron la Copa Carslberg en 2003; sobre la derecha de la foto, de rojo y con gorrita, aparece Williams Martínez

El técnico Ferrín recuerda la final que se definió por penales con 25 mil personas. “Los penales los definió el Lolo Estoyanoff. Nos reunimos después de terminado el partido (1-1) para ver quién pateaba los penales. Willy me dijo: ‘Yo pateo uno’. ‘No, vos no pateás, vas a ser el sexto si es que lo hay’, le contesté. Entonces, me mandó a cagar, y yo también. Después del triunfo vino Lugano y me dijo: 'Willy está arrepentido de lo que pasó’. Enseguida nos matamos de risa entre los dos. Es que nos conocíamos desde hacía tantos años, que nos podíamos permitir esas licencias. Con el paso de los años, ha venido a comer a casa y he conocido a sus padres”.

El Flaco Jorge Etcheverry, toda una vida trabajando en Defensor, lo recuerda como una persona "muy solidaria con todos los compañeros y los funcionarios”. “A veces le llevaba ropa a algunos funcionarios”, cuenta.

Elige una anécdota del último partido del Clausura 2007 contra Central en el Palermo para recordarlo. “Defensor ganaba 1-0 y Central nos empató en la hora. Pero al sacar del medio, el Polilla Da Silva que era el técnico, le gritó al Zurdo (Lamas) que fuera hasta el área rival. Ahí hizo el 2-1 y fuimos campeones. Willy se llevó la copa para la casa. Al otro día apareció con la copa. ‘Durmió conmigo’, dijo con una sonrisa”.

Después, con goles de Pablo Gaglianone y Andrés Lamas, Defensor le ganó la final a Peñarol y conquistó el Uruguayo.

Con Rampla estuvo a punto de volver a ascender en enero pasado

Todos lo recuerdan con dolor, pero con un cariño inconmensurable. Es que así era Willy.

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