El Observador | Leonardo Pereyra

Por  Leonardo Pereyra

Columnista político
7 de abril de 2025 5:25 hs

Se quedaron con la presidencia de la República, con las empresas públicas, con los entes, probablemente repitan el plato en las intendencias de Montevideo y Canelones. El Frente Amplio se llevó todo en las elecciones nacionales e irá por más en las departamentales de mayo. En ese sentido, para el Partido Nacional es de fundamental importancia el éxito en la defensa de las 15 intendencias que tiene en sus manos y que la izquierda tratará de arrebatarle.

Es esa una lucha en la que los blancos pugnarán por mantener retazos de poder que lo muestran como un partido pujante pese a que el Frente los desplazó del manejo de las principales políticas públicas. Dirigentes blancos consultados por El Observador prefirieron no declarar acerca de la posibilidad de que en mayo pierdan alguna de las intendencias que gobiernan, pero admitieron que cualquier derrota extra será lamentable.

Embed - #PINCELADA | Los blancos defienden su poder en el interior con el cuchillo entre los dientes

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“Sería un desastre. El Frente se quedó con todo a nivel nacional y va a ganar en Montevideo y Canelones. Mantener lo que tenemos es un asunto fundamental. No podemos sufrir más golpes”, dijo un ex jefe comunal.

El Partido Nacional tiene en sus manos todas las comunas, salvo las de Montevideo, Canelones y Salto (Frente Amplio) y Rivera (Partido Colorado). La izquierda le disputará con chances Rio Negro, Paysandú, Rocha y San José, entre otros. “Si esto se tratara de un partido de fútbol, el Frente entra descansado y con el empate le alcanza”, dijo un operador blanco. Es decir, si la izquierda pierde Salto –allí los partidos de la coalición republicana votan juntos-, nadie se mosqueará demasiado en el Frente. Pero cada comuna que pierdan los blancos será un golpe importante para el partido desplazado de la Torre Ejecutiva.

En algo que parece insólito pero no lo es dada la lógica con la que se otorgan los votos en algunos departamentos, los blancos no parecen correr riesgo de perder en Artigas pese a que el exintendente Pablo Caram y la diputada Valentina Dos Santos fueron condenados por diversos actos de corrupción. Uno de los integrantes del clan político, Emiliano Soravilla, es el favorito para retener el poder en el departamento norteño.

Tampoco en Soriano las irregularidades y delitos cometidos por los funcionarios parecen espantar a los votantes. Guillermo Besozzi, quien está en prisión domiciliaria imputado por diversos delitos (peculado,ttráfico de influencias, concusión, omisión de denunciar ilícitos, abuso de funciones, cohecho simple y coautor de cohecho calificado) hará campaña desde su casa y es probable que se quedé cinco años más en el cargo que ya ejerció durante tres lustros

Consuelo

Por otra parte, las intendencias suelen ser, al decir de un dirigente nacionalista, una “cobija para los caídos”. Porque aquellos funcionarios que quedaron fuera del Estado tras las elecciones pasadas, pueden tener un premio menor en algunas de las administraciones comunales.

Y en ese reparto de cargos que se viene también resulta importante la lucha interna entre los blancos. Hay departamentos en los cuales las viejas dinastías están en vías de extinción como Colonia en donde Carlos Moreira ejerció el gobierno por 15 años y decidió retirarse de la política a sus 79 años. Ocurre lo mismo en Maldonado con el caudillo Enrique Antía quien también emprende la retirada, y en Cerro Largo con Sergio Botana. En esos departamentos la pelea es entre sectores del nacionalismo. “Cerro Largo está que arde”, dijo un dirigente del departamento acerca de la disputa entre el botanista José Yurramendi (Alianza País) y su correligionario Christian Morel quien tiene el respaldo de la 404.

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Así como la intendencia cobija caídos a nivel nacional, alguno de los 23 cargos que le tocan a los blancos en entes y empresas públicas en representación de la oposición serán ocupados por suplentes hasta tanto se sepa si hay que levantar a algún dirigente importante que se desbarrancó en las municipales.

Las elecciones de mayo son tan trascendentes para los blancos que aguardarán su resultado antes de elegir el nuevo directorio del partido y de empezar la autocrítica por la derrota de Álvaro Delgado ante el frenteamplista Yamandú Orsi en el balotaje de noviembre. Si los nacionalistas resignan en beneficio de la izquierda alguno de los 15 departamentos que tienen en su poder, dicha autocrítica puede ser más sangrienta que la esperada.

El Partido Nacional no suele ser un abonado habitual a la presidencia de la República a la que desde 1962 llega cada 30 años. Pero su poderío en el interior del país ha sido histórico. Este partido municipalizado explica buena parte de su fuerza y persistencia en los gobiernos locales. Y les duele cada vez que le arrebatan algunos de los gajos que cultivan en el interior del país.

El presidente Orsi sabe de esa fuerza nacionalista y por eso les advirtió a sus legisladores que no agarren demasiado viento en la camiseta puesto que la alegría de noviembre no necesariamente se repetirá el mes que viene.

En definitiva, el 11 de mayo se sabrá cuántos árboles blancos siguen en pie, cuántos florecen y cuántos fueron talados por el hacha del Frente Amplio.

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