31 de mayo de 2026 5:00 hs

La camioneta de alta gama que decidió adquirir el presidente Yamandú Orsi para conducirse en este período terminó por acaparar la agenda informativa esta semana.

La noticia fue ampliamente comentada y debatida por los periodistas mientras los políticos del oficialismo, y también los de la oposición, guardaron hasta ahora un prudente e incómodo silencio.

El episodio, que seguramente seguirá en la agenda informativa, deja varias reflexiones que se relacionan con el periodismo, la ética y la política, la comunicación política y, en definitiva, la democracia. Sobre todo eso te hablaré en esta newsletter EnClave.

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Los políticos están “condenados” a ser coherentes

Lo primero a destacar es, una vez más, el rol del periodismo. Cuando los periodistas hacemos nuestro trabajo —cuestionarse y preguntar para aclarar dudas— los asuntos de relevancia llegan a la opinión pública. Y lo que alguien ocultó y no quería que se supiera, sale a la luz.

A raíz del informe sobre las declaraciones juradas de los políticos (gobierno, ministros y legisladores) que publicó Qué Pasa de El País, a la periodista Patricia Madrid le llamó la atención la declaración del presidente Yamandú Orsi, por lo que preguntó e informó de las dudas que le surgían. Luego Presidencia le respondió y descubrió que Orsi compró la camioneta Hyundai Santa Fe, con un valor en el mercado de casi US$ 80.000, con un descuento de US$ 25.000.

En definitiva, quedó en evidencia que el presidente —en razón del cargo que a los pocos días iba a asumir— accedió a un privilegio que el común de los mortales no accede. Le regalaron US$ 25.000 por un vehículo de alta gama.

¿Eso quiere decir que Orsi es corrupto o que cometió un delito?

Se pueden cometer actos de corrupción sin que ello implique delito. Porque el uso del poder para favorecerse y obtener un beneficio propio —o para hacer una gauchada a un familiar o amigo— está mal y es cuestionado por la ley, aunque no sea delito.

Luego, al revisar la letra de la norma de la ética de la función pública que es ley desde 2019 (Ley 19.823) no queda claro que el regalo aceptado por Orsi quede comprendido, en tanto no está demostrado, al menos por el momento, que lo haya recibido a cambio de un acto específico de su función.

El artículo 9 incluye entre las prohibiciones de los funcionarios públicos “solicitar o recibir cualquier obsequio, gratificación, comisión, recompensa, honorario o ventaja de terceros, para sí o para otros, por los actos específicos de su función”. Mientras que el artículo 34 establece la prohibición de “solicitar o aceptar dinero, dádivas, beneficios, regalos, favores, promesas u otras ventajas, directa o indirectamente, para sí o para terceros, a fin de ejecutar, acelerar, retardar u omitir un acto de su empleo o contrario a sus deberes o por un acto ya cumplido”.

Si bien quedó la sospecha de que el auto Hyundai eléctrico en el que desfilaron Orsi y Carolina Cosse el 1° de marzo entre el Palacio Legislativo y la Torre Ejecutiva pudo haberse utilizado a cambio del descuento para promocionar a esa marca o a la automotora, será difícil de probar si fue así.

De todos modos, acá hay un tema ético y el caso evidencia la poca importancia que se le da a hacer lo correcto y dejar de lado lo que tenga la más mínima duda. Ser y parecer.

Por eso decía que los políticos “están condenados” a ser coherentes. Escuché a un docente que dialogaba con Adela Cortina, catedrática de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia, en una entrevista en Youtube y aplicaba esa frase a su profesión en el entendido de que tienen la obligación de ser ejemplo para sus alumnos. Pues los políticos tienen la misma obligación para con quién los elige y los pone en los cargos que ocupan.

La misma Cortina decía en otra conferencia sobre ética y política que los políticos deben ser “facilitadores de la vida de los ciudadanos, no los protagonistas”. La catedrática opinaba que los políticos ocupan excesivos puestos y ocupan excesivamente los medios de comunicación y las revistas. A su juicio, si los políticos (y también las empresas) trabajan para el bien común, serán valorados. Pero si solo buscan su propio beneficio terminarán destruyendo la comunidad que los sostiene.

En ese sentido se pronunció también el expresidente de la Jutep y de la Senaclaft, Ricardo Gil Iribarne, quien fue también asesor Antilavado en el gobierno de Orsi pero se retiró a fines de abril. En entrevista con La Diaria Radio dijo que no tiene dudas de que Orsi “no lo tenía que haber aceptado”.

Si bien afirmó no dudar de la honestidad del mandatario, entendió que lo que importa es cómo ve la gente un hecho así. “¿Le resulta claro, le resulta transparente?”, se preguntó y concluyó que estas situaciones llevan a pensar que son todos iguales y llevan a una pérdida de confianza en el sistema y en los controles, que evidentemente, fallaron.

Además, volviendo a la coherencia obligatoria para las autoridades electas, no condice mucho con la austeridad que propaga la izquierda y el MPP tener un auto de US$ 80.000, ni va en la línea del líder político de Orsi, el expresidente José Mujica, quien en su presidencia se movía en un Chevrolet Corsa que pertenecía al MPP para dar “una señal de austeridad”, como él mismo había dicho.

La comunicación política del gobierno y los políticos

20250722 Presidencia, comunicación, microfonos. Torre Ejecutiva

Otro aspecto a mirar de este hecho fue la reacción del gobierno y del sistema político en general.

Desde Presidencia respondieron el domingo a Madrid que le contestarían, pero le pidieron más tiempo y, al final, lo hicieron recién el martes. Esa mañana Orsi fue abordado y dijo que le respondería a la periodista y se limitó a decir: “Cuando usted vea la factura, ahí va a decir qué precio es”.

Para ese entonces, la periodista ya tenía la copia de la factura que le enviaron en la que quedaba en evidencia del descuento de los US$ 25.000.

Fue un claro error de comunicación política mandar al mandatario a la guerra así. No podía salir y decir lo que dijo.

Los manuales de comunicación corporativa indican que es crucial para afrontar una crisis adoptar medidas urgentes y adelantarse a los problemas para no agravar la situación aun más, así como tener un plan para que la credibilidad de la marca no se vea afectada.

En la comunicación política pasa lo mismo. Sin embargo, no vimos al gobierno adelantarse. Todo lo contrario, dejó que el problema se agrandara. Fue clara la intención de intentar dejar morir el tema, no darle importancia, y no dejar que nadie hablara, lo que no hizo más que agrandarlo y sembrar mayores suspicacias.

Como dijo el periodista Emiliano Cotelo en una editorial que hizo este jueves en En Perspectiva, nadie del gobierno quiso responder a los llamados que hicieron.

Recién el jueves el prosecretario de la Presidencia Jorge Diaz dio una entrevista a Desayunos Informales y no pareció defender al presidente, además de que no ofreció un solo dato que sirviera para contrarrestar la crisis instalada.

“Yo te contesto la cuestión legal. La cuestión ética es otra cosa”, dijo Díaz, dejando claro que la ética había salido por la ventana en el episodio. Antes se había pusto piedeletrista para defender que legalmente no se violaba la ley porque Orsi no era presidente al momento de recibir la dádiva, días antes de ponerse la banda presidencial.

El manejo de la crisis trajo recuerdos del escándalo instalado durante el gobierno de Luis Lacalle Pou por los chats del exjefe de custodia presidencial, Alejandro Astesiano y los 454 kilos de pescado congelado enviado por el príncipe de Abu Dabi, Arabia Saudita, en 2022. Desde el gobierno se minimizó el tema, no se informó nada y fue creciendo al punto que se llegó a decir que podía haber droga adentro del pescado.

Ahora, frente al caso de la camioneta tampoco la oposición le dio demasiada trascendencia al tema, a excepción del diputado colorado Felipe Schipani que hizo un pedido de informes sobre el tema. Del lado de los blancos, el senador Sebastián Da Silva y el presidente del directorio blanco, Álvaro Delgado, también hicieron algunos comentarios.

El silencio político no parece obedecer a un cuidado de la institucionalidad presidencial, sino más bien a que la mayoría tiene claro que no puede dar cátedra en materia de ética. Además de que el tema de los autos adquiridos por otros presidentes pueden también tener aspectos opacos que no se investigaron debidamente.

Gil Iribarne contaba en la nota de La Diaria que cuando estuvo al frente de la Jutep realizaron varias capacitaciones —entre ellas a jerarcas de la Intendencia de Florida que se interesaron en el tema— y señalaba lo bueno que sería que cada cinco años, al asumir en los cargos de gobierno, los jerarcas y funcionarios se interesaran en formarse en cuestiones de la ética en la función pública.

La filósofa española Cortina decía en la conferencia que te mencioné que conviene también tener una ciudadanía “lúcida, madura y participativa” para exigir excelencia, compromiso y ética. De lo contrario se terminará desconfiando de los políticos, pensando que todos son iguales y, en definitiva, se verá afectada la democracia, que "no es perfecta pero es la mejor forma de gobierno que hemos ideado los seres humanos".

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