Así como el secretario de la Presidencia, Alejandro “Pacha” Sánchez, será el jugador político del gobierno y me atrevería a decir que será una especie de primer ministro, Díaz será sin duda el jugador técnico, el conocedor de las leyes, pero sobre todo será el estratega, y como a él le gusta llamarse, “el ajedrecista” que moverá y coordinará las piezas para lograr una coordinación desde Presidencia de la gestión de seguridad y de Justicia.
Aunque no le gustan tanto las metáforas futbolísticas también se refirió a que actuarán con Orsi y Sánchez como “una línea de tres”, o como un “9 y dos punteros”, pero dejó en claro que tendrá una función clave.
Al dejar el cargo de fiscal de Corte en octubre de 2021, tras casi diez años, se despidió diciendo que se terminaba su vida “en el servicio público” pero había dejado una puertita abierta al señalar: “Nos seguiremos encontrando”. De hecho, en estos tres años en los que ejerció la actividad privada no dejó de estar en la palestra pública por las defensas que asumió y porque permanentemente era consultado por los periodistas por temas de seguridad o penales.
Desde su cargo como fiscal general de la Nación llevó adelante importantes reformas. Fue el padre del Código del Proceso Penal, que llevó a Uruguay a un sistema penal acusatorio, que venía a poner fin al anacrónico sistema inquisitivo poco garantista y opaco.
Ello le trajo duros enfrentamientos con el gobierno del Frente Amplio, ya que el entonces ministro del Interior Eduardo Bonomi estaba convencido de que el aumento de los delitos en 2018 –año récord de homicidios– era una consecuencia de la puesta en marcha del nuevo CPP.
Luego, cuando llegó el gobierno de Luis Lacalle Pou tuvo un muy buen relacionamiento con el ministro del Interior Jorge Larrañaga, con quien había forjado un vínculo cuando era intendente y el juez en Paysandú, pero no tardaron en aparecer enfrentamientos, cuando se aprobó la Ley de Urgente Consideración que trajo cambios relevantes en la práctica de las investigaciones penales con las que Díaz no estuvo de acuerdo.
Además, sufrió los embates más duros cuando la bancada de Cabildo Abierto pidió al Ejecutivo que encaminara su destitución. El presidente Luis Lacalle Pou se mantuvo en silencio sobre este tema pero Díaz fue blanco de duras críticas. Lo acusaron de proteger al Frente Amplio desde su cargo y de estar trabajando para un tener un futuro político si la izquierda volvía al poder, dijeron que pretendía ser ministro del Interior.
Ese manto de sospechas de su vínculo con el Frente Amplio había estado arriba de la mesa cuando en diciembre de 2013, Díaz siendo un recién llegado al cargo, asistió al piso 11 de Torre Ejecutiva a informar al gobierno que el fiscal Juan Gómez pediría los procesamientos del ministro de Economía Fernando Lorenzo y del presidente del Banco República, Fernando Calloia, por el caso Pluna. Aunque todos lo negaron y se dijo que había ido a Presidencia por otros temas legales, luego de eso, Mujica le pidió la renuncia a Lorenzo. Que se enteraron, se enteraron.
Desde el ejercicio de la abogacía en estos tres años también se colocó de la vereda de enfrente del gobierno. Así lo hizo cuando asumió la defensa de la ex vicecanciller Carolina Ache, quien ocupaba ese cargo en representación del Partido Colorado, pero debió renunciar al verse envuelta en el escándalo por los chats sobre el narcotraficante Sebastián Marset, a quien Cancillería le entregó el pasaporte, estando preso en Emiratos Árabes. Finalmente, Ache con el patrocinio de Díaz denunció penalmente a varios jerarcas del gobierno de Lacalle Pou que tuvieron que renunciar. El exministro Francisco Bustillo, el ex subsecretario de Interior, Guillermo Maciel, y el exasesor presidencial Lafluf aún están siendo indagados.
Díaz dirigió también la defensa de Orsi, por la falsa denuncia, ideada por Romina Celeste Papasso, por la que tanto ella como Paula Díaz, quien lo acusó de haberla agredido, fueron condenadas. Esa defensa lo acercó mucho al presidente electo, al punto que decidió dejar de lado a otros asesores, como Gustavo Leal, y confiarle la comandancia de la seguridad del país, un tema que no es la experticia del futuro mandatario y en que delegará en Díaz. “Sabe escuchar”, dijo Díaz sobre Orsi.
Volviendo a los hitos de su gestión en Fiscalía, logró también aprobar la descentralización de la Fiscalía (Ley Nº 19.334) con independencia orgánica y designación de un presupuesto propio, e instauró el mecanismo de las instrucciones generales que son pautas sobre qué delitos deben perseguir los fiscales para unificar criterios, y que le ocasionó varias críticas pero que considera fundamental para el trabajo de los fiscales.
El puntero de la seguridad
20241216 Jorge Díaz, Cecilia Cairo, Martín Villacorba, Gabriel Oddone. Presentación de los ministros de Yamandú Orsi para el gobierno 20252030 (21).JPG
Foto: Inés Guimaraens
La seguridad, centrada en el combate al narcotráfico y al lavado de activos, será un tema prioritario en la agenda de Yamandú Orsi cuando asuma el 1° de marzo. El gobierno liderado por Lacalle Pou logró abatir cifras de delitos pero no las de homicidios que se han mantenido con una violencia inusitada y con escalada del narcotráfico.
En ese sentido, Díaz ya adelantó cómo concebirá la comandancia que asumirá. Dijo que todas las áreas relevantes que se vinculan con la investigación y con el combate a los delitos serán coordinadas por él. Allí están en primer lugar el Ministerio del Interior, para el que fue designado, a sugerencia del propio Díaz, el exfiscal de Homicidios Carlos Negro, un técnico muy cercano a Díaz tanto en lo profesional como personalmente, ya que mantienen una amistad desde aquella época de Paysandú en la que Negro era fiscal del departamento, como te conté en este perfil del futuro ministro.
Otras áreas importantes que estarán bajo la coordinación de Díaz son la Junta Nacional de Drogas, la Secretaría Nacional para la Lucha contra el Lavado de Activos y el Financiamiento del Terrorismo (Senaclaft), la Secretaría Nacional de Inteligencia, en la que Orsi designará al exdirector de la Polícía de Bonomi, Mario Layera. Otra pieza clave será el Ministerio de Defensa, que será dirigido por la senadora del MPP Sandra Lazo y con quien también Díaz tendrá una relación fluida, ya que bajo su égida están la Policía Aeronáutica, la Prefectura, que tiene un área que investiga al narcotráfico (la Divin), las fronteras a través del Ejército, la guardia perimetral de las cárceles. También ha planteado que la Unidad de Información y Análisis Financiero deje de estar en el Banco Central y pase a depender de esta coordinación, dijo en entrevista con Búsqueda semanas atrás.
También será quién recomiende nombres para la Fiscalía de Corte y quién opine sobre los futuros jueces cuando el Parlamento tenga que votar una nueva venia. El o la nueva fiscal de Corte resultará fundamental en este esquema de centralización de la seguridad que será comandado desde Presidencia. Si bien la Fiscalía es un órgano descentralizado con independencia técnica, será clave quién la dirija para que encastre en los lineamientos que se llevarán a cabo para combatir el delito.
Es por eso que seguramente el próximo Ejecutivo utilice esa carta para negociar cargos en otros organismos, ya que votar al fiscal de Corte requiere mayorías especiales (tres quintos del Senado, 18 votos y el FA tiene 17). Según pude saber con fuentes allegadas al gobierno electo hay dos firmes candidatas: las fiscales Adriana Edelman y Mirta Morales, quien fue presidenta de la Asociación de Fiscales.
Por último, uno de los temas más relevantes que tendrá que encarar el próximo gobierno es el sistema carcelario. Ello estará muy ligado con el Ministerio de Justicia, que el FA propuso crear y Díaz es partidario de concretar. Ese ministerio, que seguramente se creará en la primera ley de presupuesto del gobierno de Orsi y empezará a funcionar en 2026 o 2027, asumirá la conducción del sistema carcelario, los derechos humanos y será el órgano rector de la Fiscalía. Si bien se había mencionado que Díaz podría ser el ministro, parece difícil dado el rol que asumirá en Presidencia. Pero seguramente no faltarán nombres para ese cargo.
El ajedrecista ya empezó a prepararse y a mover piezas clave. La partida comienza en el piso 11 el 1° de marzo.