1 de julio 2024 - 7:10hs

Pocas veces se vio una decisión política tan disruptiva y sorprendente. Muchos militantes del Partido Nacional no podían creer que Álvaro Delgado estuviese anunciado que su compañera de fórmula sería la expresidenta del sindicato de municipales Valeria Ripoll.

Exintegrante del Partido Comunista, combativa dirigente de Adeom, polemista televisiva y recién llegada al Partido Nacional, casi nadie imaginaba que ella pudiera ser la seleccionada.

Delgado demoró horas en hablar en público y en hacer el anuncio. Yamandú Orsi y Andrés Ojeda ya habían hecho sus discursos ganadores: enérgicos, optimistas, ponderados y adecuados a la situación. Ambos rodeados de una militancia eufórica.

Delgado, en cambio, demoró tantas horas en salir que enfrió las ganas de festejar de su gente. La primera vez que habló –en su sede sectorial- el tono y el clima fueron tan fríos que no parecía ser un candidato que acababa de ganar una elección interna por paliza. Los problemas para definir la fórmula se intuían en el aire. Raffo ya había hablado y apenas había podido disimular su tristeza: ella no sería la candidata a vice. Algunos dirigentes insistían en que se estaba tratando de convencer a Azucena Arbeleche, también volvía a sonar el nombre de Daniel Salinas. Lo de Ripoll era un rumor al cual nadie daba crédito.

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Al borde de la medianoche, cuando miles ya se habían ido a dormir y habían abandonado las trasmisiones electorales, en su tercer discurso, por fin Delgado se aprestó a develar el misterio.

Dijo que vivimos "un momento histórico donde el partido tiene que cambiar de paradigma".

Luego explicó esa idea.

“El Partido Nacional va a cambiar de paradigma. Obviamente es un acto de fe. Pero va a cambiar de paradigma tratando de ser un partido abierto, bien abierto, cambiando muchas veces la forma de mirar. Un partido que genere puentes hacia la sociedad y no genere muros. Un partido que pueda ir a esos lugares que quizás todavía no estamos llegando”, dijo y anunció que Ripoll sería su compañera de fórmula. Luego la hizo subir al estado y le pidió “que siga peleando por las mismas causas sociales, comprometidas y valientes, por las que ha peleado toda la vida”.

Los aplausos se mezclaron con abucheos y silbidos, algo muy raro en un estrado triunfador.

A mi teléfono llegó casi de inmediato el mensaje de un dirigente de primera línea del Partido Nacional, que había apoyado a Delgado, contándome que estaba en total desacuerdo, muy molesto, con lo que se acababa de anunciar. Y por eso se llamaría a silencio.

En la transmisión de Teledoce, el politólogo Adolfo Garcé consideró la decisión anunciada como "asombrosa".

Y el diputado de Cabildo Abierto Alvaro Perrone tuiteó: "Que bravo ir al balotage con una detractora contumaz de Cabildo".

En las redes sociales las críticas arreciaron.

Es cierto que Delgado no tenía un compañero de fórmula cantado. La mala votación de Raffo, 19%, claramente no la hacía la vice ideal.

Delgado buscó entonces por otros caminos. Y terminó apostando por un arriesgado "acto de fe".

El candidato justificó su apuesta porque quiere un Partido Nacional que llegue a donde hoy no llega, que genere puentes hacia otros sectores y abrace las causas sociales.

Los anteriores intentos del Partido Nacional de captar votos de la izquierda, la centroizquierda y los movimientos sociales con exintegrantes del Frente Amplio, no han dado mayores resultados. No cumplieron es rol Pablo Da Silveira, ni Gonzalo Mujica. Y la senadora Graciela Bianchi, lejos de cultivar ese electorado, se transformó en su archienemiga y principal contradictora.

¿Ripoll será diferente?

Delgado quizás también busque una apuesta que refresque al partido, que le dé ese tentador aire de renovación que ha sido el principal motor de Ojeda en el Partido Colorado.

¿Ripoll lo logrará?

En pocos años, la exsindicalista ha sabido ganarse un lugar en el debate público. Ha jugado fuerte como gremialista y en su breve carrera política. Ahora le espera un desafío superlativo. Para empezar arranca con muchos militantes y dirigentes del propio Partido Nacional en contra. Y con silbidos en una noche de festejos.

Si Ripoll logra cumplir con lo que Delgado pretende, los abucheos de anoche serán solo una anécdota. Si no lo logra, la responsabilidad caerá sobre Delgado. Y su apuesta será recordada por años, como todavía hoy se evoca cómo Daniel Martínez erró al elegir al vice en la elección que perdió el Frente Amplio.

Temas:

Valeria Ripoll Álvaro Delgado Elecciones internas 2024 Partido Nacional

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